22/12/2023
Las águilas viven 70 años, pero a los 40 tienen que tomar una decisión difícil, sus garras se vuelven tan largas y flexibles que no pueden sujetar las presas de las que se alimentan. El pico largo y afilado se curva demasiado sobre el pecho y ya no les resulta útil. Sus alas son viejas y pesadas, acorde al gran tamaño de sus plumas, y entonces el vuelo se les hace muy difícil.
Tiene dos alternativas: abandonarse y morir, o afrontar un doloroso proceso de renovación, que consiste en volar a un nido en la montaña cerca de una pared, porque es seguro. El águila comienza a golpear la pared con su pico con gran fuerza hasta que es jalada. Luego esperará a que le crezca un nuevo pico, con el que irá desprendiendo una a una sus viejas uñas. Cuando las nuevas garras comiencen a salir del cascarón, comenzará a arrancarse las plumas desgastadas.
Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrices y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y celebración para vivir otros treinta años…
En nuestras vidas, para continuar una racha de victorias, a menudo necesitamos refugiarnos por un tiempo y comenzar un proceso de renovación.
Debemos dejar de lado hábitos, tradiciones y recuerdos cuyo peso nos impide avanzar. Sólo libres del pasado podremos aprovechar el valioso resultado que siempre nos trae una renovación.
La renovación interior implica poner orden en el mundo mental, eliminar recuerdos de acontecimientos frustrantes o dolorosos para quedarnos únicamente con la experiencia de lo aprendido.
Para ponernos en orden, renovarnos y escapar, debemos conocernos a nosotros mismos, saber quiénes somos, cuáles son nuestras potencialidades y hacia dónde queremos llegar.
No es necesario adaptarse al problema; existe la posibilidad de deshacerse de él. Pero el camino es un poco difícil, el camino es un desafío. Es tu elección.
Sigamos el camino de las águilas. Siempre arriba, siempre adelante.
Fuente: Bodea Ovidiu Marius