14/03/2026
Mi hijo esperaba recibir, pero no aportar.
Se sentía merecedor… pero no responsable.
Y entendí que había confundido dos cosas muy diferentes:
Cuidar su autoestima
y complacerlo constantemente.
Porque al evitar incomodarlo todo el tiempo no estaba formando seguridad interior.
Estaba formando algo muy distinto.
No estaba criando a alguien con autoestima.
Estaba criando a alguien que se sentiría merecedor de todo sin esfuerzo.
Alguien que esperaría recibir…
pero no asumir.
Alguien que exigiría…
pero no respondería.
Un adulto convencido de que el mundo le debe algo,
pero sin el carácter necesario para sostener responsabilidades.
Durante años pensé que cuidar la autoestima de mi hijo significaba evitar que se sintiera mal.
Evitar corregir demasiado.
Evitar exigir demasiado.
Evitar frustrarlo.
Pero un día entendí algo incómodo:
La autoestima no se construye evitando incomodidad.
Se construye desarrollando capacidad.
📌 ¿Estamos fortaleciendo a nuestros hijos… o acomodándolos?