03/06/2026
LOS PACAYARES
En la segunda mitad del siglo XVIII la extensión que hoy ocupa Barranco fue tierra de pacayares, aunque, a decir verdad, los principales eran cuatro : Premio Real, La Condesa, San Antonio y Larrión. Por estos cuatro y también por los demás, la región que señalamos se llamó primero los Pacayares de Surco, luego, simplemente, Los Pacayares.
El pacae o huabo, según los doctos del siglo de las luces, era "árbol frondoso, de quince a veinte varas",cuyo corpulento tronco servía para fabricar maderos y tablones. Su atractivo mayor, sin embargo, lo constituía la pulpa de su fruta, la cual era "a manera de blanquísimo algodón, xugosa, dulce y grata y por lo mismo apreciada de los muchachos". Los pacaes, según el vulgo, eran de dos clases : nobles y cimarrones. Los que motivan estas líneas, como se verá, debieron ser nobilísimos.
Volviendo a los pacayares barranquinos tenemos que, con su fruto algodonado y húmedo, cumplían un papel refrescador con los temporales visitantes. Los árboles que los producían, por su parte, impedían que el sol quemase la polvorosa tierra, amén de ofrecer entre navidad y semana santa la mejor recepción a sus dueños..
El primer pacayar famoso fue el Pacayar de Premio Real en razón de haber sido su dueño don José Antonio De Lavalle, primer Conde de Premio Real en 1782,quien también fue coronel de Milicias, caballero de Santiago, Regidor e Lima y Prior del Tribunal del Consulado. Estuvo casado con doña Mariana Zugástegui y Ortiz de Foronda, proveniendo de este enlace todos los Lavalle de Barranco, lo que hizo a los de este apellido la familia más antigua de la localidad hasta el día de hoy. Un descendiente agnaticio del Conde de Premio Real, su homónimo por añadidura, también sería célebre en Barranco al partir con poncho de lino sobre un caballo de paso camino a los amancaes.
El pacayar de la Condesa se nombró así por haber sido de doña Rosa de Salazar y Muñatones Gaviño y Riaño. Segunda Condesa de Monteblanco y Condesa consorte de Montemar, fallecida en setiembre de 1810. Fue casada con el Coronel de Milicias y caballero de Montesa don Fernando Carrillo de Albornoz y Bravo de Lagunas, quien fue igualmente regidor de Lima y Alférez Real de dicha ciudad. Doña Rosa dio su nombre no sólo a su pacayar sino a la moderna urbanización de La Condesa.
El pacayar de San Antonio, que era el tercero en importancia, perteneció a don Pedro Pascual Vásquez de Velasco y Quirós. Primer Conde de San Antonio de Vista Alegre en 1773, el cual fue gobernador de la Villa Imperial de Potosí,Caballero de la orden del Apóstol, vecino de Lima y hermano del tercer Conde de las lagunas. Estuvo casado con doña Josefa de Zugástegui, hermana de la primera Condesa de Premio Real, por lo que luego pasó el título a los Lavalle. Fue la Condesa doña Josefa de Zugástegui gran benefactora de la vieja Ermita de La Santísima Cruz del Barranco, como que donó al Capellán Villalta para conservación de la misma "Un rancho rodeado de corredores". Indudablemente rococó.
Por último estaba el pacayar de Larrión, propiedad del canónigo - poeta Doctor Domingo de Larrión, personaje de muchas campanillas y por cierto el primer intelectual que vivió en tierras Barranquinas. Había nacido en Santiago de Chile y estudiado en Lima, fue cura del Sagrado de la Catedral, Abogado de la Real Audiencia y Catedrático de Instituta y de Decreto en la Universidad de San Marcos, Canónigo en 1792, dignidad de Tesorero en 1798, Provisor y Vicario General en 1800. Chantre en 1802, Arcediano en 1803 y Deán en 1806. Disfrutó de merecida reputación por sus conocimientos y su afición a la poesía. No fue pues, poeta de pulido cálamo, pero si el primer vate que pisó el lugar. Murió en 1812, quedando su Pacayar (ya que no sus versos) para perpetuar su nombre.
¡Buenazos debieron ser los pacaes Barranquinos cuando tan empingorotados personajes vinieron desde tan lejos a saborearlos!
Su fama probada está y con tales frutos alcanzaron nombre a la comarca, de ellos se pudo decir :
Por dar el nombre a su tierra
eran pacaes epónimos
y acudían a probarlos
Condes, Condesas, Canónigos.
JOSÉ ANTONIO DEL BUSTO
HISTORIA Y LEYENDA DEL VIEJO BARRANCO
1985