Nuestra historia, contada por Meli:
Los que me conocen saben que desde el colegio soy entusiasta de la organización y todo lo referente a la papelería, y hace mucho que quería iniciar un proyecto en donde pueda poner en practica mis aficiones a las cosas bonitas, la papelería, el diseño y la organización. Hace unos años, cuando mi esposo y yo nos conocimos, nos dimos cuenta que si uníamos fuerzas
podíamos crear muchas cosas lindas que no solo disfrutaríamos nosotros, si no que podíamos compartirlas con amigos, y otras personas entusiastas de la papelería, los colores y la organización. Para los que no conocen a Wilder, mi esposo, les cuento que el también es arquitecto, apasionado del dibujo y la historia, pero creo que el dibujo no es solo su pasión, es un talento que viene desarrollando desde los once años, cuando empezó a tomar clases particulares de perspectiva. Cuando recién estábamos saliendo y me contó esto, lo único que paso por mi cabeza fue: “Yo descubrí la perspectiva en el primer ciclo de la facultad, a los 17 años”. En un inicio, nuestras conversaciones eran sobre qué queremos hacer en el futuro, cuáles eran nuestras metas a largo plazo y eso, claro esta que yo era la que compartía mis ideas con ilusión, Wilder siempre me escucho pacientemente, pero cuando se dio cuenta que teníamos más cosas en común de las que pensábamos, Wil empezó a aportar ideas para los proyectos que en un inicio eran míos, pero que muy rápido se convirtieron en “nuestros planes a futuro”
Los años pasaron muy rapido, y cada uno se concentró en sus trabajos y metas personales, nos comprometimos y casamos en el 2014 y unos meses después, como varios ya saben, me fui a Barcelona a estudiar un Master. Las ideas nunca pararon, nuestras conversaciones casuales siempre terminaban en cómo, cuándo y qué necesitábamos para iniciar nuestros proyectos.