01/03/2026
Cuando llega octubre, las campanas suenan… y revientan las avellanas, anunciando que la fiesta ya empezó. Nunca entendí por qué la banda entra tan temprano, pero así es la tradición… el cielo todavía medio oscuro y Moro ya despierto.
Mi madre me llenaba de cuentos mientras me alistaba para ir a misa, esa que luego terminaba en procesión. Pero yo solo pensaba en encontrar al señor de la mesa humilde, el famoso “chulo”, convencido de que esta vez sí le iba a ganar… aunque siempre me la hacía. Después terminaba jugando fulbito de mano y corriendo a los gallos, donde todo MORO siempre está.
Así es Moro… tradición, picardía y fe. Y todo aquel que vuelve o pisa esta tierra, queda bendecido bajo la misma capa de nuestra Santísima Virgen del Rosario.