22/05/2020
Este es un extracto del devocional “SUSURROS DE ESPERANZA – Diez semanas de oración devocional” (Autora:Beth Moore)
Día 10
“La ataje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor…” Oseas 11:4
Hace miles de años, Dios hizo un pacto con un nómada llamado Abram para levantar una nación a través de la cual traería el Salvador al mundo. En Oseas 11:1-4, Dios habla de esa nación, y describe a Israel como a un hijo que crió y enseñó a caminar. Narra los incontables altibajos de su “hijo” y cómo, cuando se rebeló contra Él o rechazó Su amor, Dios siguió fiel a su pacto. Le hizo promesas a este hijo y honró Su Palabra.
Aunque a veces Israel fue infiel, Dios fue fiel ¿Por qué?
La respuesta está escondida en Deuteronomio 7:6-8: “Porque para el Señor tu Dios tú eres un pueblo Santo; él te eligió para que fueras su posesión exclusiva entre todos los pueblos de la tierra. El Señor se encariñó contigo y te eligió, aunque no eras el pueblo más numeroso sino el más insignificante de todos. Lo hizo porque te ama y quería cumplir su juramento a tus antepasados; por eso te rescato del poder del faraón, el rey de Egipto, y te sacó de la esclavitud con gran despliegue de fuerza”. Dios es fiel a Su pueblo debido a Su amor.
De todas las maravillas de Dios, probablemente la que más me deja perpleja es Su obstinado amor. A través de la larga y alocada historia, Dios continuó amando a Israel y seguirá amándonos a nosotras.
Nuestra obediencia en esta tierra influye directamente con la bendición y la recompensa, pero no tiene nada que ver con su amor. El Señor no puede mirarte si no es a través de su amor. No puede oír tus suplicas de misericordia mas que con l oído de un Padre. No puede ser imparcial contigo. No puede renunciar momentáneamente a su posición de Padre por tomar una decisión objetiva con respecto a ti. Su compromiso permanece, pase lo que pase.
No puedes explicar o comprender el persistente amor de Dios. Así es Él. Eres su hija.
1 Juan 4:16 afirma: “Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama…”. No podemos en algo que nunca hemos aceptado. El amor de Dios hacia nosotras es pródigo (ver 1 Juan 3:1). Cuando éramos entretejidas en el vientre de nuestra madre, nuestra vida era como un libro abierto ante Él: había leído cada oración, cada párrafo tenia sangría, cada capítulo tenía título, cada página estaba numerada. Él sabía todo de antemano: todo el pecado, todo el egoísmo, toda la debilidad. Sin embargo, decidió amarnos…generosamente.
Algunas veces, Dios nos permite llegar, a un punto en el que nos damos cuenta de que no podemos confiar absolutamente en nada que no sea su amor.
Tal vez, eres de las que piensa que no hay que molestar a Dios con las pequeñas cosas que podemos manejar solas. ¿te has enfrentado a una circunstancia sobre la cual no tenias control? ¿recuerdas el alivio que sentiste cuando le elevaste esa carga a Él?
Dios está dispuesto a tomar cada carga todos los días, incluso aquellas que no parece que podamos solucionar por nuestras fuerzas. Él nos dará ese alivio todos los días. Pruébalo ahora mismo.