22/11/2025
𝑬𝒄𝒐𝒏𝒐𝒎𝒊́𝒂 𝒚 𝒍𝒐𝒈𝒊́𝒔𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑨𝒎𝒆́𝒓𝒊𝒄𝒂 𝑳𝒂𝒕𝒊𝒏𝒂 𝒆𝒏𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒂𝒓𝒂́ 𝒖𝒏 2026 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒕𝒆𝒏𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝑪𝒉𝒊𝒏𝒂, 𝑬𝑬.𝑼𝑼.
𝐑𝐢𝐯𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐚𝐦𝐛𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐦𝐚𝐫𝐜𝐚𝐫𝐚́ 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐞𝐫𝐜𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐭𝐢𝐧𝐨𝐚𝐦𝐞𝐫𝐢𝐜𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨́𝐱𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐚𝐧̃𝐨𝐬.
Los desafíos y oportunidades que enfrentará América Latina en 2026 estuvieron al centro del webinar “Latin America Outlook 2026”, organizado por The Economist Intelligence Unit (EIU). Durante el encuentro, los analistas Robert Wood, Andrew Viteritti, Nicolás Saldías y Lian Lin revisaron las tendencias que influyen en el comercio, la logística, la infraestructura y el crecimiento regional durante los próximos años, con especial atención al impacto de la rivalidad entre Estados Unidos y China, el desarrollo de minerales críticos y la expansión del sector energético.
Presiones geopolíticas y efectos sobre el comercio regional
En la instancia se afirmó que Donald Trump convirtió a América Latina en una de sus prioridades de política exterior desde su retorno al gobierno, reconfigurando la relación bilateral con varios países. Esto, ha introducido incertidumbre en áreas como comercio, seguridad fronteriza e inversiones, aristas que afectan directamente al sector logístico y a los flujos comerciales.
Uno de los temas más sensibles es la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA), cuya renovación debe concretarse antes del 1 de julio de 2026. Lo que inicialmente era un trámite, se ha convertido en una fuente de incertidumbre que ya se refleja, especialmente en México, donde el menor gasto de capital se notó en los últimos trimestres de 2025.
A pesar del escenario tenso, la EIU mantiene como proyección base que el acuerdo será renovado, apoyado por el interés del sector empresarial y por espacios de negociación en aspectos como seguridad fronteriza y coordinación sobre medidas hacia China. Cualquier retraso o ruptura, sin embargo, tendría impactos inmediatos en comercio exterior, planificación de infraestructura y operaciones logísticas.
𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀 𝘆 𝗖𝗵𝗶𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗶𝘁𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗶𝗻𝗳𝗿𝗮𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲́𝗴𝗶𝗰𝗮
Los expositores también abordaron el aumento de tensiones entre Estados Unidos y China en torno a la infraestructura crítica de la región. La EIU advirtió que las presiones estadounidenses se han intensificado en proyectos donde China mantiene participación relevante, especialmente en instalaciones que tienen efecto directo sobre rutas marítimas globales.
Entre estos puntos destacan el puerto de Chancay en Perú, que entrará en una fase clave de operaciones hacia 2026, y las áreas de influencia en torno al Canal de Panamá, donde la participación de empresas chinas en servicios logísticos ha generado preocupación en Washington.
Los países más próximos a Estados Unidos, como México y los de Centroamérica, serían los más expuestos a presiones para limitar su relación con China. En Sudamérica, en cambio, el peso de la demanda china por recursos naturales ofrece a los gobiernos un margen mayor de maniobra para equilibrar alianzas. Aun así, muchos países buscarán diversificar socios, lo que podría favorecer avances en acuerdos como UE-Mercosur o la modernización del tratado México-Unión Europea, actualmente en revisión.
𝗠𝗶𝗻𝗲𝗿𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗿𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀: 𝘂𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗲𝗷𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲́𝗴𝗶𝗰𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝟮𝟬𝟮𝟲
Por otro lado, se analizó el creciente interés global en los minerales críticos de América Latina. La región concentra cerca de un tercio de los recursos mundiales en este segmento, pero gran parte de su potencial sigue sin desarrollarse, lo que logró atraer una ola de inversiones de China, Estados Unidos, Europa y Australia. China continúa liderando la capacidad global de procesamiento y refinación, lo que condiciona los proyectos latinoamericanos.
En el litio, Chile y Argentina avanzaron durante 2025 con inversiones mixtas y adopción de tecnologías de extracción directa, mientras que Bolivia, tras el reciente cambio de gobierno, podría reactivar proyectos que permanecían estancados por burocracia y un entorno de negocios poco favorable. La EIU anticipa que el país mantendrá contratos vigentes con compañías chinas, pero también buscará nuevos socios occidentales, lo que podría situarlo en un punto de fricción entre ambas potencias.
La expansión de estos proyectos implica mayores requerimientos para puertos, corredores logísticos, plantas de procesamiento y conectividad multimodal, especialmente en zonas mineras alejadas de centros industriales.
Energía: expansión en Guyana, Brasil y Argentina
La región también está desarrollando con fuerza su potencial en petróleo y gas. Guyana seguirá destacando, con planes para elevar la producción desde alrededor de 700 mil barriles diarios en 2025 a más de 1,5 millones hacia 2030. Esta expansión, concentrada en el bloque Stabroek, ya está impulsando mayor actividad marítima y ampliación de servicios portuarios en el Caribe.
En Brasil, los esfuerzos se concentran en el margen ecuatorial, donde estimaciones preliminares sugieren reservas potenciales de hasta 30 mil millones de barriles. Aunque los proyectos próximos al Amazonas enfrentan mayores exigencias regulatorias, las cuencas de Campos y Santos continúan liderando el crecimiento y consolidando al país como exportador clave.
Argentina, por su parte, avanza con inversiones en Vaca Mu**ta y en infraestructura para gas natural licuado. El plan de la estatal YPF contempla más de US$35.000 millones hasta 2030, incluyendo un gasoducto destinado a abastecer una futura planta de licuefacción en la costa atlántica. El país se convirtió en exportador neto de energía en 2025, y la EIU estima que esa tendencia se fortalecerá durante la segunda mitad de la década.
𝗗𝗲𝘀𝗲𝗺𝗽𝗲𝗻̃𝗼 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼́𝗺𝗶𝗰𝗼 𝘆 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝟮𝟬𝟮𝟲
En la parte final del webinar, se analizó el desempeño económico regional. En 2025, los mercados bursátiles latinoamericanos mostraron una fuerte recuperación respecto del año anterior, impulsados por mejores precios de commodities y por un flujo de capital orientado a valorizaciones más bajas que las de acciones estadounidenses.
El crecimiento regional, sin embargo, se desaceleró en el total del año, afectado por ciclos internos y por la incertidumbre en torno al USMCA. La EIU proyecta un repunte para 2026, apoyado por menores presiones comerciales desde Estados Unidos, una fase de flexibilización monetaria en varias economías y el impulso del sector energético y minero.