20/04/2025
Este día está lleno de un asombro que desborda el alma.
Es la luz que irrumpe después de la noche más larga.
Es el momento en que el corazón, que ya no esperaba nada, empieza a latir con una esperanza nueva.
Es la certeza callada de que la muerte no tuvo la última palabra, y que todo lo que parecía perdido… ha sido redimido.
Hoy el amor que parecía derrotado resucita más fuerte que nunca, y lo cambia todo.
El Domingo de Resurrección no grita: brilla.
No impone: abraza.
No exige: invita.
Es la mirada del Resucitado que te encuentra y te dice:
“Estoy aquí. Te he amado hasta el fin. Y he vuelto por ti.”