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14/04/2020

2.4 ⭐⭐COMPUESTOS Y SOLUCIONES INORGÁNICOS⭐⭐
VER INFORMACION COMLETA EN : https://cualycomo.blogspot.com/2020/04/24-compuestos-y-soluciones-inorganicos.html
El agua compuesto organico<
2. agua como solvente
3. agua en reaciones quimicas
4. propiedades termicas del agua
3. agua como lbricante
4. equilibrio acido base

OBJETIVOS
• Describir las propiedades del agua y las de los ácidos,
bases y sales inorgánicos.
• Distinguir entre soluciones, coloides y suspensiones.
• Definir pH y explicar el papel de los sistemas
amortiguadores (buffer) en la homeostasis.

La mayoría de las sustancias químicas del cuerpo existen en forma de compuestos. Los biólogos y los químicos dividen estos compuestos en dos clases principales: compuestos inorgánicos y compuestos orgánicos. Por lo general, los compuestos inorgánicos carecen de carbono y son simples desde el punto de vista estructural. Sus moléculas también tienen sólo unos pocos átomos y no pueden ser utilizadas por las células para realizar funciones biológicas complicadas. Comprenden agua y numerosas sales, ácidos y bases. Los compuestos inorgánicos pueden tener enlaces iónicos o covalentes. El agua representa el 55-60% de la masa corporal total de un adulto delgado; todos los demás compuestos inorgánicos suman un 1-2%. Los ejemplos de compuestos inorgánicos que contienen carbono son dióxido de carbono (CO2), ion bicarbonato (HCO3 − ) y ácido carbónico (H2CO3). Los compuestos orgánicos siempre contienen carbono, en general contienen hidrógeno y casi siempre tienen enlaces covalentes. La mayoría son moléculas grandes y muchos están formados por largas cadenas de átomos de carbono. Los compuestos orgánicos representan alrededor del 38-43% del cuerpo humano.

1. El agua compuesto organico

Agua El agua es el compuesto inorgánico más importante y abundante de todos los sistemas vivos. Si bien se podría sobrevivir durante semanas sin alimentos, sin agua sobrevendría la muerte en cuestión de días. Casi todas las reacciones químicas del cuerpo se producen en un medio acuoso. El agua tiene muchas propiedades que la convierten en un compuesto indispensable para la vida. Ya se mencionó la propiedad más importante del agua, su polaridad: los electrones de valencia se comparten de manera desigual, lo que confiere una carga negativa parcial cerca del átomo de oxígeno y dos cargas positivas parciales cerca de los dos átomos de hidrógeno de una molécula de agua (véase la Figura 2.5c). Esta propiedad sola convierte al agua en un excelente solvente para otras sustancias iónicas o polares, confiere cohesión a las moléculas de agua (la tendencia a permanecer juntas) y le permite resistir los cambios de temperatura.

2. agua como solvente

Agua como solvente En épocas medievales, la gente buscaba en vano un “solvente universal”, una sustancia que disolviera todos los demás materiales. No hallaron nada que funcionara tan bien como el agua. Si bien es el solvente más versátil conocido, el agua no es el solvente universal buscado por los alquimistas medievales. Si lo fuera, ¡ningún recipiente podría contenerla porque los disolvería a todos! ¿Qué es exactamente un solvente? En una solución, una sustancia denominada solvente disuelve otra sustancia denominada soluto. Por lo general, una solución contiene más solvente que soluto. Por ejemplo, el sudor es una solución diluida de agua (el solvente) más pequeñas cantidades de sales (los solutos). La versatilidad del agua como solvente de sustancias ionizadas o polares se debe a sus enlaces covalentes polares y su forma curva, que permite que cada molécula de agua interactúe con varios iones o moléculas adyacentes. Los solutos con carga o con enlaces covalentes polares son hidrófilos (hidro- = agua; -filo = atracción), que significa que se disuelven con facilidad en agua. El azúcar y la sal son ejemplos comunes de solutos hidrófilos. En cambio, las moléculas que contienen principalmente enlaces covalentes no polares son hidrófobas (-fobas = temor). No son muy hidrosolubles. Las grasas animales y los aceites vegetales son ejemplos de compuestos hidrófobos. Para comprender el poder disolvente del agua, considere lo que sucede cuando se coloca en agua un cristal de una sal, como el cloruro de sodio (NaCl) (Figura 2.10). El átomo de oxígeno electronegativo de las moléculas de agua atrae los iones sodio (Na ), y los átomos de hidrógeno electropositivos de las moléculas de agua atraen los iones cloruro (Cl + − ). Pronto, las moléculas de agua rodean y separan los iones Na + − en la superficie del cristal, lo que rompe los enlaces iónicos que mantienen juntos al NaCl. Las moléculas de agua que y Cly el Cl rodean los iones también reducen la probabilidad de que el Na + − se aproximen y vuelvan a formar un enlace iónico. La capacidad del agua para formar soluciones es esencial para la salud y la supervivencia. Como el agua puede disolver tantas sustancias diferentes, es un medio ideal para las reacciones metabólicas. El agua también disuelve los productos de desecho, lo que permite su eliminación por o***a.

1. agua en reaciones quimicas

Agua en las reacciones químicas El agua sirve como medio para la mayoría de las reacciones químicas del cuerpo y participa como reactivo o producto en ciertas reacciones. Por ejemplo, durante la digestión, las reacciones de descomposición rompen grandes moléculas de nutrientes en moléculas más pequeñas por el agregado de moléculas de agua. Este tipo de reacción se denomina hidrólisis (-lisis = aflojar o separar). Las reacciones hidrolíticas permiten la absorción de los nutrientes de la dieta. En cambio, cuando dos moléculas pequeñas se unen para formar una molécula en una reacción de síntesis por deshidratación (des- = de, reducido o sin; hidra- = agua), uno de los productos formados es una molécula de agua. Como se mencionará más adelante en este capítulo, estas reacciones se producen durante la síntesis de proteínas y otras moléculas grandes (p. ej., véase la Figura 2.21).

2. propiedades termicas del agua

Propiedades térmicas del agua En comparación con la mayoría de las sustancias, el agua puede absorber o liberar una cantidad relativamente grande de calor con sólo un cambio modesto de su propia temperatura. Por este motivo, se dice que el agua tiene una alta capacidad térmica. Esta propiedad se debe a la gran cantidad de enlaces de hidrógeno del agua. A medida que el agua absorbe energía térmica, parte de la energía se utiliza para romper enlaces de hidrógeno. Entonces, queda menos energía para aumentar el movimiento de las moléculas de agua, lo que aumentaría su temperatura. La alta capacidad térmica del agua es el motivo por el cual se la utiliza en los radiadores de los automóviles; enfría el motor absorbiendo calor sin que su propia temperatura se eleve a un nivel inaceptablemente alto. La gran cantidad de agua del cuerpo ejerce un efecto similar: reduce la repercusión de los cambios de temperatura ambiental, lo que ayuda a mantener la homeostasis de la temperatura corporal. Asimismo, el agua requiere una gran cantidad de calor para cambiar de estado líquido a gaseoso. Su calor de vaporización es alto. A medida que el agua se evapora de la superficie de la piel, elimina una gran cantidad de calor, lo que representa un mecanismo de enfriamiento importante.

1. agua como lbricante

Agua como lubricante El agua es un componente importante del moco y otros líquidos lubricantes de todo el cuerpo. La lubricación es especialmente necesaria en el tórax (cavidades pleurales y pericárdica) y el abdomen (cavidad peritoneal), donde los órganos internos se tocan y se deslizan uno sobre otro. También es necesaria en las articulaciones, donde huesos, ligamentos y tendones se frotan entre sí. Dentro del tubo digestivo, el moco y otras secreciones acuosas humedecen los alimentos, lo que ayuda a su tránsito suave a través del aparato digestivo.

Soluciones, coloides y suspensiones Una mezcla es una combinación de elementos o compuestos que están combinados físicamente, pero no unidos por enlaces químicos. Por ejemplo, el aire que se respira es una mezcla de gases que incluye nitrógeno, oxígeno, argón y dióxido de carbono. Tres mezclas líquidas comunes son soluciones, coloides y suspensiones. Una vez mezclados, los solutos de una solución permanecen dispersos de manera uniforme entre las moléculas de solvente. Como las partículas de soluto de una solución son muy pequeñas, una solución se ve clara y transparente. La diferencia principal entre un coloide y una solución es el tamaño de las partículas. Las partículas de soluto de un coloide son suficientemente grandes para dispersar la luz, así como las gotas de agua de la neblina dispersan las luces de los faros delanteros de un automóvil. Por esta razón, los coloides suelen impresionar translúcidos u opacos. La leche es un ejemplo de un líquido que es, a la vez, un coloide y una solución. Las proteínas grandes de la leche la convierten en un coloide, mientras que las sales de calcio, el azúcar de la leche (lactosa), los iones y otras partículas pequeñas están en solución. Los solutos tanto de las soluciones como de los coloides no se depositan ni se acumulan en el fondo del recipiente. En cambio, en una suspensión, el material suspendido se puede mezclar con el líquido o el medio de suspensión durante algún tiempo, pero con el tiempo sedimentará. La sangre es un ejemplo de suspensión. Cuando recién se la extrae del cuerpo tiene un color rojizo uniforme. Después de que permanece un rato en un tubo de ensayo, los eritrocitos sedimentan fuera de la suspensión y se acumulan en el fondo del tubo (véase la Figura 19.1a). La capa superior, la porción líquida de la sangre, es de color amarillo pálido y se denomina plasma sanguíneo. El plasma sanguíneo es una solución de iones y otros solutos pequeños, y un coloide debido a la presencia de proteínas plasmáticas más grandes. La concentración de una solución se puede expresar de varias maneras. Una manera habitual es mediante un porcentaje de masa por volumen, que da la masa relativa de un soluto hallado en un volumen dado de solución. Por ejemplo, se puede observar lo siguiente en una botella de vino: “Alcohol 14,1% por volumen”. Otra manera de expresar la concentración es en unidades de moles por litro (mol/L), que relaciona la cantidad total de moléculas en un volumen dado de solución. Un mol es la cantidad de cualquier sustancia que tiene una masa en gramos igual a la suma de las masas atómicas de todos sus átomos. Por ejemplo, 1 mol del elemento cloro (masa atómica = 35,45) es 35,45 g, y 1 mol de solución de cloruro de sodio (NaCl) es 58,44 g (22,99 por el sodio + 35,45 por el Cl). Así como una docena siempre significa 12 de algo, un mol de cualquier cosa tiene el mismo número de partículas: 6,023 × 10 . Este número enorme se denomina número de Avogadro. Por lo tanto, las mediciones de sustancias expresadas en moles informan acerca de la cantidad de átomos, iones o moléculas presentes. Esto es importante cuando se producen reacciones químicas, dado que cada reacción requiere un número fijo de átomos de elementos específicos. En el Cuadro 2.3 se describen estas maneras de expresar la concentración. 23

Ácidos, bases y sales inorgánicos Cuando los ácidos, bases y sales inorgánicos se disuelven en agua, se disocian; es decir, se separan en iones que son rodeados por moléculas de agua. Un ácido (Figura 2.11a) es una sustancia que se disocia en uno o más iones hidrógeno (H ) y uno o más aniones. Como H + + es un protón único con una carga positiva, un ácido también se denomina dador de protones. En cambio, una base (Figura 2.11b) elimina H + de una solución y, por lo tanto, es un aceptor de protones. Muchas bases se disocian en uno o más iones hidróxido (OH ) y uno o más cationes. Una sal, cuando se disuelve en agua, se disocia en cationes y aniones, ninguno de los cuales es H − (Figura 2.11c). En el cuerpo, las sales, como el cloruro de potasio, son electrolitos importantes para + − u OH transportar corrientes eléctricas (iones que fluyen de un lugar a otro), especialmente en tejidos nerviosos y musculares. Los iones de sales también aportan muchos elementos químicos esenciales de los líquidos intracelular y extracelular, como la sangre, la linfa y el líquido intersticial de los tejidos. Los ácidos y las bases reaccionan entre sí para formar sales. Por ejemplo, la reacción de ácido clorhídrico (HCl) e hidróxido de potasio (KOH), una base, produce la sal cloruro de potasio (KCl) y agua (H2O). Esta reacción de intercambio se puede escribir de la siguiente manera: HCl + KOH n H + − + − + Cl + K + OH n KCl + H2O Ácido Base Iones disociados Sal Agua

2. equilibrio acido base

Equilibrio ácido-base: el concepto de pH Para garantizar la homeostasis, los líquidos intracelular y extracelu- lar deben contener cantidades casi equilibradas de ácidos y bases. Cuanto más iones hidrógeno (H + ) hay disueltos en una solución, más ácida es ésta; cuanto más iones hidróxido (OH − ), más básica (alcali- na) es la solución. Las reacciones químicas que tienen lugar en el organismo son muy sensibles a cambios incluso pequeños de la acidez o la alcalinidad de los líquidos corporales en los que se producen. Cualquier desviación de los límites estrechos de concentraciones normales de H + − y OH altera mucho las funciones corporales. La acidez o alcalinidad de una solución se expresa en la escala de pH, que se extiende de 0 a 14 (Figura 2.12). Esta escala se basa en la concentración de H + en moles por litro. Un pH de 7 significa que una solución contiene la diez millonésima parte (0,0000001) de 1 mol de iones hidrógeno por litro. La notación científica del número 0,0000001 es 1 × 10 −7 , que indica que el número es 1 con el punto decimal movido 7 veces hacia la izquierda. Para convertir este valor a pH, se cambia el exponente negativo (−7) a un número positivo (7). Una solución con una concentración de H + −4 de 0,0001 (10 ) moles por litro tiene un pH de 4; una solución con una concentración de H + −9 de 0,000000001 (10 ) moles por litro tiene un pH de 9; etc. Es importante advertir que un cambio de un número entero en la escala de pH representa un cambio de diez veces en la cantidad de H + . Un pH de 6 denota 10 veces más H + que un pH de 7, y un pH de 8, diez veces menos H + que un pH de 7 y 100 veces menos que un pH de 6. El punto medio de la escala de pH es 7, donde las concentraciones de H + − y OH son iguales. Una sustancia con un pH de 7, como el agua pura, es neutra. Una solución que tiene más H + − que OH es una solu- ción ácida y tiene pH inferior a 7. Una solución con más OH − + que H es una solución básica (alcalina) y tiene pH superior a 7. Mantenimiento del pH: sistemas amortiguadores Si bien, como ya se mencionó, el pH de los líquidos corporales puede diferir, los límites normales para cada líquido son muy estrechos. En el Cuadro 2.4 se muestran los valores de pH para ciertos líquidos corporales, junto con los de algunas sustancias comunes fuera del cuerpo. Los mecanismos homeostáticos mantienen el pH de la sangre entre 7,35 y 7,45, que es ligeramente más básico que el agua pura. En el Capítulo 27 se comentará que si el pH de la sangre desciende por debajo de 7,35, aparece un cuadro denominado acidosis,y si el pH asciende por encima de 7,45, aparece un cuadro denominado alcalosis; ambos cuadros pueden causar grave compromiso de la homeostasis. La saliva es ligeramente ácida y el semen, ligeramente básico. Como los riñones ayudan a eliminar el exceso de ácido del cuerpo, la o***a puede ser bastante ácida. Si bien el organismo capta y forma continuamente ácidos y bases fuertes, el pH de los líquidos del interior y exterior de las células se mantiene casi constante. Una razón importante es la presencia de sistemas amortiguadores (buffer), cuya acción consiste en convertir ácidos y bases fuertes en ácidos y bases débiles. Los ácidos (o bases) fuertes se ionizan con facilidad y aportan numerosos H + − (u OH ) a una solución. Por lo tanto, pueden modificar de manera sustancial el pH, lo que puede alterar el metabolismo corporal. Los ácidos (o bases) débiles no se ionizan tanto y aportan menos H + − (u OH ) a la solución. Por consiguiente, ejercen menos efecto sobre el pH. Los compuestos químicos que pueden convertir ácidos o bases fuertes en débiles se denominan amortiguadores (buffers). Lo hacen eliminando o agregando protones (H + ).

Un sistema amortiguador importante del cuerpo es el sistema ácido carbónico-bicarbonato. El ácido carbónico (H2CO3) puede actuar como ácido débil, y el ion bicarbonato (HCO3 − ) como base débil. En consecuencia, este sistema amortiguador puede compensar un exceso o una escasez de H + (un cuadro ácido), el HCO3 − . Por ejemplo, si hay un exceso de H + puede actuar como una base débil y eliminar el xceso de H + , de la siguiente manera: + H − + HCO3 ⎯⎯n H2CO3 Ion hidrógeno Ion bicarbonato (base débil) Ácido carbónico Por el contrario, si hay una escasez de H + (un cuadro alcalino), el H2CO3 puede funcionar como un ácido débil y aportar los H + necesa- rios, de la siguiente manera: H2CO3 ⎯⎯n H + − + HCO3 Ácido carbónico Ion hidrógeno Ion bicarbonato (ácido débil) En el Capítulo 27 se describen con mayor detalle los amortiguado- res y sus funciones para mantener el equilibrio ácido-base.

PREGUNTAS DE REVISIÓN 12. ¿Cómo difieren los compuestos inorgánicos de los compuestos orgánicos? 13. Describa dos maneras de expresar la concentración de una solución. 14. ¿Qué funciones cumple el agua en el cuerpo? 15. ¿Cómo previene el bicarbonato la acumulación de un exceso de H + ?

14/04/2020

⭐⭐2.2 ENLACES QUÍMICOS⭐⭐

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1. LOS ENLACES TIPOS
2. ENLACES COVALENTES
3. ENLACES IONICOS
4.ENLACES DE PEUENTES DE HIDROGENO

OBJETIVOS

Describir cómo forman enlaces químicos los electrones de
valencia.

Distinguir entre enlaces iónicos, covalentes y de hidrógeno.

1. ATOMOS

Las fuerzas que mantienen juntos los átomos de una molécula o un compuesto son enlaces químicos. La probabilidad de que un átomo forme un enlace químico con otro átomo depende del número de electrones de su capa más externa, denominada capa de valencia. Un átomo con una capa de valencia que contiene ocho electrones es químicamente estable, lo que significa que es improbable que forme enlaces químicos con otros átomos. Por ejemplo, el neón tiene ocho electrones en su capa de valencia y por esta razón no se une fácilmente con otros átomos. La capa de valencia del hidrógeno y el helio es la primera capa de electrones, que tiene un máximo de dos electrones. Como el helio tiene dos electrones de valencia, es demasiado estable y pocas veces forma enlaces con otros átomos. Por el contrario, el hidrógeno tiene un solo electrón de valencia (véase la Figura 2.2), de manera que se une fácilmente con otros átomos. Los átomos de la mayoría de los elementos biológicamente importantes no tienen ocho electrones en sus capas de valencia. En las condiciones apropiadas, dos o más átomos pueden interactuar de manera que producen una disposición químicamente estable de ocho electrones de valencia para cada átomo. Este principio químico, denominado regla del octeto (octeto = juego de ocho), ayuda a explicar por qué los átomos interactúan de manera predecible. Es más probable que un átomo interactúe con otro si al hacerlo ambos quedarán con ocho electrones de valencia. Para que esto suceda, un átomo vacía su capa de valencia parcialmente ocupada, la llena con electrones donados o comparte electrones con otros átomos. La manera en que se distribuyen los electrones determina qué clase de enlace químico se forma. Se considerarán tres tipos de enlaces químicos: enlaces iónicos, enlaces covalentes y enlaces de hidrógeno.

2. ENLACES IONICOS

Enlaces iónicos

Como ya se mencionó, cuando los átomos ganan o pierden uno o más electrones de valencia, se forman iones. Los iones de carga positiva y negativa se atraen entre sí: los opuestos se atraen. La fuerza de atracción que mantiene juntos iones con cargas opuestas es un enlace iónico. Considérense los átomos de sodio y cloro, los componentes de la sal de mesa. El sodio tiene un electrón de valencia (Figura 2.4a). Si el sodio pierde este electrón, queda con ocho electrones en su segunda capa, que se convierte en la capa de valencia. Sin embargo, y en consecuencia, el número total de protones (11) supera el número de electrones (10). Así, el átomo de sodio se ha convertido en un catión o un ion con carga positiva. Un ion de sodio tiene una carga de 1+ y se escribe Na + . En cambio, el cloro tiene siete electrones de valencia (Figura 2.4b). Si el cloro gana un electrón de un átomo adyacente, tendrá un octeto completo en su tercera capa de electrones. Después de ganar un electrón, el número total de electrones (18) supera el número de protones (17), y el átomo de cloro se convierte en un anión, un ion con carga negativa. La forma iónica del cloro se llama ion cloruro. Tiene una carga de 1− y se escribe Cl . Cuando un átomo de sodio dona su único electrón de valencia a un átomo de cloro, las cargas positiva y negativa resultantes unen estrechamente a ambos iones y se forma un enlace iónico (Figura 2.4c). El compuesto resultante es cloruro de sodio, que se escribe NaCl. Por lo general, los compuestos iónicos existen como sólidos, con una disposición repetitiva ordenada de los iones, como en el cristal de NaCl (Figura 2.4d). Un cristal de NaCl puede ser grande o pequeño la cantidad total de iones puede variar− pero la relación de Na − + − y Cl siempre es 1:1. En el cuerpo, los enlaces iónicos se hallan principalmente en dientes y huesos, donde confieren intensa fuerza a estos tejidos estructurales importantes. Un compuesto iónico que se degrada en iones positivo y negativo en solución se denomina electrolito. La mayoría de los iones del cuerpo se disuelven en líquidos corporales como electrolitos, así llamados porque sus soluciones pueden conducir una corriente eléctrica (en el Capítulo 27 se analizará la química y la importancia de los electrolitos). El Cuadro 2.2 enumera los nombres y símbolos de los iones comunes del cuerpo.

3.ENLACES COALENTES

Enlaces covalentes

entre átomos de un mismo elemento o de diferentes elementos. Son los enlaces químicos más comunes del cuerpo, y los compuestos que resultan de ellos forman la mayor parte de las estructuras corporales. Se forma un enlace covalente simple cuando dos átomos comparten un par de electrones. Por ejemplo, se forma una molécula de hidrógeno cuando dos átomos de hidrógeno comparten sus únicos electrones de valencia (Figura 2.5a), lo que permite que ambos átomos Cuando se forma un enlace covalente, dos o más átomos comparten electrones en lugar de ganarlos o perderlos. Los átomos forman una molécula unida covalentemente al compartir uno, dos o tres pares de electrones de valencia. Cuando mayor es el número de pares de electrones compartidos entre dos átomos, más resistente es el enlace covalente. Se pueden formar enlaces covalentes tengan una capa de valencia completa por lo menos parte del tiempo. Cuando dos átomos comparten dos pares de electrones, como sucede en la molécula de oxígeno (Figura 2.5b), se forma un enlace covalente doble. Un enlace covalente triple se produce cuando dos átomos comparten tres pares de electrones, como en una molécula de nitrógeno (Figura 2.5c). Obsérvese en las fórmulas estructurales de las moléculas unidas covalentemente de la Figura 2.5 que el número de líneas entre los símbolos químicos indica si el enlace covalente es simple (i), doble (p) o triple (I). Los mismos principios de los enlaces covalentes entre átomos del mismo elemento son aplicables a los enlaces covalentes entre átomos de distintos elementos. El gas metano (CH4) contiene enlaces covalentes formados entre átomos de diferentes elementos, un carbono y cuatro hidrógenos (Figura 2.5d). La capa de valencia del átomo de carbono puede contener ocho electrones, pero sólo tiene cuatro propios. La única capa de electrones de un átomo de hidrógeno puede contener dos electrones, pero cada átomo de hidrógeno tiene sólo uno propio. Una molécula de metano contiene cuatro enlaces covalentes simples independientes. Cada átomo de hidrógeno comparte un par de electrones con el átomo de carbono. En algunos enlaces covalentes, dos átomos comparten por igual los electrones, un átomo no atrae los electrones compartidos con mayor intensidad que el otro átomo. Este tipo de enlace es un enlace covalente no polar. Los enlaces entre dos átomos idénticos siempre son enlaces covalentes no polares (Figura 2.5a-c). Los enlaces entre átomos de carbono e hidrógeno también son no polares, como los cuatro enlaces C–H de una molécula de metano (Figura 2.5d). En un enlace covalente polar, los dos átomos comparten electrones de manera desigual: el núcleo de un átomo atrae los electrones compartidos con mayor intensidad que el núcleo del otro átomo. Cuando se forman enlaces covalentes polares, la molécula resultante tiene una carga negativa parcial cerca del átomo que atrae con mayor intensidad los electrones. Este átomo tiene mayor electronegatividad, el poder de atraer electrones hacia sí mismo. Por lo menos otro átomo de la molécula tendrá una carga positiva parcial. Las cargas parciales se indican con una letra delta griega minúscula, con un signo menos o más: δ − + . En los sistemas vivos, un ejemplo muy importante de un enlace covalente polar es el enlace entre el oxígeno y el hidrógeno en una molécula de agua (Figura 2.5e); en esta molécula, el núcleo del átomo de oxígeno atrae los electrones con más intensidad que los núcleos de los átomos de hidrógeno, por lo que se dice que el átomo de oxígeno tiene mayor electronegatividad. Más adelante en este capítulo, veremos cómo los enlaces covalentes polares permiten que el agua disuelva muchas moléculas que son importantes para la vida. Los enlaces entre nitrógeno e hidrógeno y aquellos entre oxígeno y carbono también son enlaces polares. tengan una capa de valencia completa por lo menos parte del tiempo. Cuando dos átomos comparten dos pares de electrones, como sucede en la molécula de oxígeno (Figura 2.5b), se forma un enlace covalente doble. Un enlace covalente triple se produce cuando dos átomos comparten tres pares de electrones, como en una molécula de nitrógeno (Figura 2.5c). Obsérvese en las fórmulas estructurales de las moléculas unidas covalentemente de la Figura 2.5 que el número de líneas entre los símbolos químicos indica si el enlace covalente es simple (i), doble (p) o triple (I). Los mismos principios de los enlaces covalentes entre átomos del mismo elemento son aplicables a los enlaces covalentes entre átomos de distintos elementos. El gas metano (CH4) contiene enlaces covalentes formados entre átomos de diferentes elementos, un carbono y cuatro hidrógenos (Figura 2.5d). La capa de valencia del átomo de carbono puede contener ocho electrones, pero sólo tiene cuatro propios. La única capa de electrones de un átomo de hidrógeno puede contener dos electrones, pero cada átomo de hidrógeno tiene sólo uno propio. Una molécula de metano contiene cuatro enlaces covalentes simples independientes. Cada átomo de hidrógeno comparte un par de electrones con el átomo de carbono. En algunos enlaces covalentes, dos átomos comparten por igual los electrones, un átomo no atrae los electrones compartidos con mayor intensidad que el otro átomo. Este tipo de enlace es un enlace covalente no polar. Los enlaces entre dos átomos idénticos siempre son enlaces covalentes no polares (Figura 2.5a-c). Los enlaces entre átomos de carbono e hidrógeno también son no polares, como los cuatro enlaces C–H de una molécula de metano (Figura 2.5d). En un enlace covalente polar, los dos átomos comparten electrones de manera desigual: el núcleo de un átomo atrae los electrones compartidos con mayor intensidad que el núcleo del otro átomo. Cuando se forman enlaces covalentes polares, la molécula resultante tiene una carga negativa parcial cerca del átomo que atrae con mayor intensidad los electrones. Este átomo tiene mayor electronegatividad, el poder de atraer electrones hacia sí mismo. Por lo menos otro átomo de la molécula tendrá una carga positiva parcial. Las cargas parciales se indican con una letra delta griega minúscula, con un signo menos o más: δ − + . En los sistemas vivos, un ejemplo muy importante de un enlace covalente polar es el enlace entre el oxígeno y el hidrógeno en una molécula de agua (Figura 2.5e); en esta molécula, el núcleo del átomo de oxígeno atrae los electrones con más intensidad que los núcleos de los átomos de hidrógeno, por lo que se dice que el átomo de oxígeno tiene mayor electronegatividad. Más adelante en este capítulo, veremos cómo los enlaces covalentes polares permiten que el agua disuelva muchas moléculas que son importantes para la vida. Los enlaces entre nitrógeno e hidrógeno y aquellos entre oxígeno y carbono también son enlaces polares. o δ

4. ENLACES PUENTES DE HIDROGENO

Enlaces (puentes) de hidrógeno

Los enlaces covalentes polares que se forman entre átomos de hidrógeno y otros átomos pueden crear un tercer tipo de enlace químico, un enlace de hidrógeno (Figura 2.6). Se forma un enlace (puente) de hidrógeno cuando un átomo de hidrógeno con una carga positiva parcial (δ + ) de átomos electronegativos adyacentes, la mayoría de las veces átomos de oxígeno o nitrógeno más grandes. Así, los enlaces de hidrógeno se deben a que partes de moléculas con cargas opuestas se atraen más que a que compartan electrones, como en los enlaces covalentes, o a que ganen o pierdan electrones, como en los enlaces iónicos. Los enlaces de hidrógeno son débiles en comparación con los enlaces iónicos y covalentes. Por lo tanto, no pueden unir átomos para formar moléculas. Sin embargo, los enlaces de hidrógeno sí establecen uniones importantes ) atrae la carga negativa parcial (δ −entre moléculas o entre diferentes partes de una molécula grande, como una proteína o un ácido nucleico (ambas analizadas más adelante en este capítulo). Los enlaces de hidrógeno que unen moléculas de agua vecinas confieren al agua considerable cohesión, la tendencia de partículas similares a permanecer juntas. La cohesión de las moléculas de agua crea una tensión superficial muy alta, un parámetro de la dificultad para estirar o romper la superficie de un líquido. En el límite entre el agua y el aire, la tensión superficial del agua es muy alta porque la atracción es mucho mayor entre las moléculas de agua que entre éstas y las moléculas de aire. Esto es fácil de observar cuando una araña camina sobre el agua o una hoja flota sobre el agua. La influencia de la tensión superficial del agua sobre el cuerpo se puede observar en la manera que aumenta el trabajo requerido para respirar. Una delgada película de líquido acuoso reviste los sacos alveolares de los pulmones. Por consiguiente, cada inspiración debe tener la fuerza suficiente para superar el efecto de oposición de la tensión superficial cuando los sacos alveolares se expanden y se agrandan con el ingreso del aire. Aunque los enlaces de hidrógeno simples son débiles, moléculas muy grandes pueden contener miles de estos enlaces. Actuando en conjunto, los enlaces de hidrógeno confieren considerable resistencia y estabilidad y ayudan a determinar la forma tridimensional de moléculas grandes. Como se verá más adelante en este capítulo, la forma de una molécula grande determina su manera de funcionar.

PREGUNTAS DE REVISIÓN 4. ¿Qué capa de electrones es la capa de valencia de un átomo y cuál es su significación? 5. Compare las propiedades de los enlaces iónicos, covalentes y de hidrógeno. 6. ¿Qué información se transmite cuando escribe la fórmula molecular o estructural de una molécula?

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