30/04/2026
El otro día nos hicieron 2 pedidos para pasar a recoger a sucursal. Preparamos los ramos iguales, envolturas impecables, preciosas, combinadas😍😍😍
Cuando llega nuestra cliente extranjera , ve las flores, nos dice que que bonitas!
Acto seguido, agarra uno de los ramos que va a regalar lo mete en su bolsa de tela, no cabia del todo pero si logró meterlo y se colgó la bolsa de un brazo.
Luego agarró el otro ramo, hizo lo mismo y lo metía en otra bolsa (tipo las de tela del súper) como pudo, lo metió. La envoltura crujía muy sabroso y nosotras observamos cómo esos ramos iban a llegar arrugaditos a su destino. Los iba a llevar caminando entonces encontró la forma de trasladar uno de cada lado mientras los abrazaba.
Fue una imagen poco convencional para nosotros. Por un lado tenía una expresión despreocupada y feliz y por otro nosotros pensando: cuando entregue las flores, cómo se irán a ver? Se irán a ver bien? Apachurradas, desarregladas?? Estamos tan acostumbrados al más mínimo detalle en cada pedido que hacemos.
Decidimos al final, quedarnos con la expresión despreocupada y feliz de nuestra cliente extranjera porque justo esas flores ya tenían una encomienda: Alegrar a quien las iba a recibir y nada iba a cambiar eso ❣️ 🫶🏼💕