18/11/2025
Religiosidad no es lo mismo que relación con Dios ✨
Recuerdo que hace muchos años, cuando tenía alrededor de 24, sentía que todo en mi vida marchaba bastante bien. Había terminado mi carrera profesional 🎓, tenía un buen trabajo 💼 y estaba rodeada de personas que apreciaba. Todo era nuevo, emocionante… como si un mundo lleno de posibilidades se abriera frente a mí 🌍✨.
En esa etapa había comenzado a cultivar el hábito de la lectura, algo que hasta hoy disfruto muchísimo 📚. Recuerdo que pensaba algo como: “mi vida está casi perfecta, soy una buena persona… lo único que me falta es ser más espiritual. Empezaré a ir a la iglesia y a leer mi Nuevo Testamento.”
Así comencé: mi versión orgullosa del pasado creía que añadir “un poco de Dios” a mi agenda me haría más perfecta. Qué equivocada estaba 😅. No sabía que Dios llevaba mucho tiempo buscándome ❤️, extendiendo su mano… y que estaba preparando el escenario perfecto para encontrarme con Él ✨🙏.
Durante un tiempo me esforcé por leer mi Nuevo Testamento (aunque muchas veces me quedaba dormida 😴). Iba a la iglesia ⛪ y, al salir, sentía paz, pero era una paz superficial: la paz de creer que había hecho un “check” ✔️ más en mi lista espiritual.
Hoy solo puedo sonreír con ternura al recordar todo aquello… y al mismo tiempo agradecer profundamente el amor con el que Dios me miraba incluso entonces 💛.
Sin entrar en demasiados detalles, llegó ese momento. Ese encuentro. Ese instante en el que el escenario que Él preparó se acomodó en su lugar 💫. Las letras que leía se volvieron Palabra Viva 📖✨, que hablaba a lo más profundo de mi corazón y revelaba lo que había dentro de mí. Fue entonces cuando entendí: no se trata de religión.
La religión —que era lo que yo practicaba— consiste en acercarnos a Dios para darle lo que creemos que Él espera, como si fuéramos a ganarnos una palomita de “cumplido” ✔️😇.
Pero una relación con Él… es diferente. En la relación, Él nos recibe, nos abraza, nos ama sin condiciones 🤍🙌. Y cuando nos dejamos amar por Él, algo dentro de nosotras cambia. La transformación no nace de una regla, sino del encuentro. Y la respuesta natural —el fruto— es querer servirlo, seguirlo, vivir para Él 🌿, porque reconocemos que lejos de Él nada podemos hacer.
Hace poco tuve que replantearme todo mi proceso de conversión. Pasé por situaciones muy dolorosas 💔 que me llevaron a examinar el “fruto” de una verdadera relación con Dios. Y entonces lo vi con claridad: la moral, la búsqueda de “portarnos bien”, o aplicar ciertos principios no significa que conozcamos a Dios.
Podemos saber de memoria los rituales, podemos movernos cómodamente en las formas de la iglesia, pero nada de eso garantiza que hayamos tenido un encuentro real con Jesús ✝️.
Él le dijo a la mujer samaritana en el pozo:
“Pero se acerca el tiempo—de hecho, ya ha llegado—cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” (Juan 4:23-24) 💧✨
La religiosidad nos hace creer que podemos buscar y agradar a Dios por nuestros propios medios 🤲. Pero la relación con Él nace cuando reconocemos que Él nos buscó primero 💛✨, y que podemos descansar en Su gracia, que ya lo ha hecho todo.
Tener una relación con Él no es ser perfectas. Es seguir al Único que sí lo es 🤍, sabiendo que, día a día, Él nos transforma para parecernos más a Su imagen y semejanza 🌿🙏.