03/03/2026
A finales del siglo XIX, la seguridad de las bicicletas dio un gran salto gracias al desarrollo del freno accionado por cable. En 1896, el inventor británico Browett Harrison patentó un sistema de freno de llanta más eficiente y controlable, que permitía detener la bicicleta con mayor precisión desde el manillar. Antes de estos avances, muchos modelos apenas contaban con mecanismos rudimentarios o dependían de frenos por presión directa. La incorporación del cable tensado marcó la base de los sistemas modernos y mejoró significativamente la seguridad de los ciclistas. Este avance mecánico fue clave para que la bicicleta se convirtiera en un medio de transporte popular y confiable en todo el mundo.