31/03/2023
ORTIGA
La ortiga es una planta antiquísima que pertenece a la familia de las urticáceas y que es utilizada como remedio desde tiempos inmemorables. En Suiza se han encontrado restos que datan del siglo III a.C., en lugares lacustres de la época neolítica. Los antiguos griegos la llamaron "acalyphe" y los latinos "urtica" que significa "quemar", ya que los pelos de la ortiga pican y queman por el inocuo veneno que desprende la planta al entrar en contacto con la piel. Dioscórides apreciaba particularmente las virtudes de la planta y describía con todo detalle su empleo. En 1532, el botánico Otto Brunfels decía en su libro "Contrafayt Kreuteerbuch" qué hay de tan insignificante, de tan despreciable o de tan detestable en una ortiga. Qué hay de más gracioso que un jacinto, un narciso o un lirio y, sin embargo, la ortiga los supera a todos! Lonicero escribía de la planta que "quemaba con el primer impacto y después en el segundo era seca". Era eficaz en la estimulación de la menstruación, ayudaba a expulsar los gases, los cálculos y la o***a. Se utilizaba también como afrodisíaco y contra los tumores cancerígenos, los forúnculos, las úlceras, las inflamaciones glandulares, las torsiones, las hemorragias nasales por su acción hemostática, los problemas de bazo, de pleura y en neumonía, el asma, la tiña , las afecciones bucales y la epilepsia. En el siglo XVIII se empleaba con éxito contra la hidropesía, en todas las formas de hemorragias, y también en erupciones cutáneas. La ortiga jugaba un papel importante y determinante como "remedio simpático". Se utilizaba para flagelar las partes afectadas por los reumatismos y para activar la circulación. En la Edad Media se utilizaba la ortiga como diagnóstico: se mezclaba la ortiga con la o***a del enfermo y si mantenía su color verde, día y noche, se interpretaba como una señal que indicaba una pronta recuperación. En cambio, si se marchitaba, se perdía todo atisbo de esperanza. También hay noticias de que antes de que se