02/09/2021
Es el momento, pues, de recordar cuál fue el primer signo con el que Jesucristo manifestó su poder bajo la orden de su Madre en Caná de Galilea, cuando sustituyó el vino acabado con otros seiscientos litros de vino nuevo y mejor (cfr. Jn 2,1-11). Cuando, el 12 de diciembre del 1531, la Virgen María, Madre del Dios por Quien se vive, pisó el suelo de México, llegó para mandarle a su Hijo que reiterara lo mismo que había hecho en Caná, para que se le conociera a Él, también en estas tierras, como al único Salvador. Como parte viva de ese ‘resto’ y verdaderos hijos de la Nueva Eva no podemos permanecer de brazos cruzados sin hacer nada.
Gian Claudio Beccarelli Ferrari Antes de la pandemia del Covid-19 el 12 de agosto de cada año le correspondía a la Iglesia de Monterrey congregarse en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe de …