24/05/2025
Reflexión Marvel. 📖🤓
⚠️Mucho texto, pero vale la pena leer.
Wolverine ve a Hulk en el medio del bosque, sentado en una banca bajo la torrencial lluvia. Los relámpagos iluminaban fugazmente su enorme figura encorvada, haciéndolo parecer aún más solitario en la furia de la tormenta. Logan, con su característico andar felino, se acerca a hablarle.
"¿Qué haces aquí, grandote? Parece que hasta el cielo está llorando contigo." La voz áspera de Wolverine rompió el sonido constante de la lluvia.
Hulk no se movió al principio. Luego, lentamente, levantó la cabeza. Sus ojos, normalmente llenos de furia verde, estaban apagados, casi grises bajo la luz de otro relámpago.
"Hulk... está triste," gruñó, su voz un trueno amortiguado.
Wolverine se acercó a la banca, sin importarle la lluvia que lo empapaba. Se sentó en el extremo opuesto, dejando un espacio considerable entre ellos. "Triste, ¿eh? No te imagino mucho en ese estado."
"Demasiado... gente mala... siempre miedo... siempre pelea," murmuró Hulk, sus enormes manos apretando la madera de la banca hasta que crujió ligeramente.
"Sé algo de eso," respondió Logan, con un tono sorprendentemente suave. "Que la gente te tema por lo que eres... o por lo que puedes hacer."
Hulk giró su gran cabeza hacia él, una chispa de interés en sus ojos. "¿Tú también?"
"Nací con esto," dijo Wolverine, señalando sus garras con un movimiento de cabeza. "La gente grita, huye... intentan encerrarme. Como contigo, supongo."
Un silencio pesado cayó entre ellos, solo roto por el golpear implacable de la lluvia y el ocasional rugido del trueno.
"Siempre fuerte," dijo Hulk después de un momento, su voz cargada de un cansancio profundo. "Siempre enojado. Pero... adentro... roto."
Wolverine asintió lentamente. "La fachada. La gente solo ve el monstruo, la bestia. No ven lo que hay debajo."
"Quisiera... ser normal," confesó Hulk, una punzada de dolor en su voz. "Sin miedo. Sin romper cosas."
"¿Normal?" Logan soltó una risa amarga. "¿Qué demonios es normal? Yo he pasado mi vida tratando de encajar, y lo único que consigo son más cicatrices."
"Cicatrices... tú también tienes muchas," observó Hulk, fijándose en las líneas que surcaban el rostro de Wolverine.
"Por dentro y por fuera," confirmó Logan. "La diferencia, grandote, es que tú tienes la fuerza para cambiar las cosas. Yo... bueno, yo solo sé cómo sobrevivir."
"¿Sobrevivir?" Hulk frunció el ceño. "Siempre pelear... ¿eso es sobrevivir?"
La dureza regresó a la voz de Wolverine.
"Sí, ¡eso es! El mundo no te va a dar nada gratis. Tienes ese poder... lo usas. Te proteges. ¿Qué más vas a hacer, sentarte a llorar?"
Las palabras de Logan golpearon a Hulk como un puñetazo. Su cuerpo comenzó a temblar, el verde de su piel se intensificó ligeramente. "¿Llorar? ¡Hulk no llora!"
"Ah, ¿no? Pues pareces a punto," replicó Wolverine, sin inmutarse ante la creciente tensión. "Eres el Increíble Hulk, ¿no? El más fuerte de todos. ¿Y estás aquí, empapándote como un cachorro perdido?"
La furia comenzó a hervir dentro de Hulk. Sus puños se apretaron, la banca crujió aún más. "¡Cállate, pequeño!"
"¿Por qué? ¿Te duele la verdad?" espetó Wolverine, levantándose ligeramente, listo para cualquier cosa. "Eres fuerte, sí. Pero esa fuerza... ¿te ha traído paz? ¿Te ha hecho feliz?"
Hulk se levantó de golpe, su imponente figura dominando a Wolverine. El suelo tembló ligeramente. "¡Hulk es fuerte! ¡Hulk aplasta!"
"Sí, aplastas," dijo Logan, mirándolo directamente a los ojos. "Pero ¿qué construyes? ¿A quién proteges, aparte de tu propia rabia?"
Hulk se detuvo, la furia en sus ojos vaciló. Las palabras de Wolverine, crudas y directas, habían perforado su coraza. Vio un atisbo de verdad en ellas, un eco de su propio dolor silencioso.
"Mi poder..." murmuró Hulk, su voz ahora llena de confusión en lugar de ira.
"Tu poder puede ser tu mayor arma... y tu peor prisión," añadió Wolverine, bajando un poco la guardia. "Pareces fuerte por fuera, grandote. Pero todos tenemos nuestras tormentas internas."
Hulk miró sus enormes manos verdes, luego a Wolverine, empapado pero firme frente a él. Por primera vez, no vio burla en sus ojos, sino una especie de comprensión áspera.
Lentamente, la tensión en el cuerpo de Hulk comenzó a disminuir. La lluvia seguía cayendo, lavando la tierra y, quizás, un poco de su tristeza.
"A veces..." dijo Hulk, su voz apenas un susurro, "... Hulk se siente muy pequeño por dentro."
Wolverine asintió en silencio. "Lo sé."
Un largo momento pasó, solo el sonido de la lluvia llenando el espacio entre ellos. Finalmente, Hulk suspiró profundamente, un sonido que parecía arrancar la pena de su pecho.
"No vale la pena... engañarse," dijo Hulk, con una nueva comprensión en su voz. "Ser fuerte... por fuera... pero roto... por dentro..."
Wolverine se volvió a sentar en la banca. "No lo vale."
Hulk miró hacia el oscuro bosque, la tormenta comenzaba a amainar ligeramente. Una sensación extraña, casi desconocida, se abría paso en su interior. No era felicidad, pero tampoco la furia constante. Era... una especie de aceptación.
"Gracias," dijo Hulk, la palabra pesada pero sincera.
Wolverine simplemente asintió, sin mirarlo. El primer rayo de luz de la madrugada comenzaba a filtrarse entre los árboles, tiñendo el cielo de un gris suave. Dos almas solitarias, encontrando un breve y tormentoso consuelo en la comprensión mutua, en medio de la inmensidad del bosque. La fuerza bruta y las garras afiladas, desnudas ante la fragilidad compartida de sentirse incomprendidos.
Texto: Escritor sin Censura