27/04/2026
Mi sobrina, como la mayoría de niños, tuvo dos pollitos de colores. Pese a todo pronóstico se convirtieron en unas enormes gallinas, Mía y Patricio. Hace unos días Mía cruzó el arcoíris y mi sobrina me pidió hacer su memorial, amarillo como los pollitos y con flores rojas. Aquí les presento el trabajo que hicimos con todo el amor para ella y acompañarla en su duelo.
Es por ello que me gustaría compartirles una reflexión relacionada al duelo que pasan los niños y niñas al perder a sus mascotas para tomarla en cuenta.
Acompañar a un niño en la despedida de su mascota es un acto profundamente importante, porque para él no era “solo un animal”, sino un vínculo real de cariño, compañía y rutina.
Permitirle despedirse le ayuda a entender la muerte de una forma más sana y amorosa. Le enseña que está bien sentir tristeza, que el amor no desaparece con la pérdida y que los recuerdos también forman parte de ese vínculo. Evitar este proceso o minimizarlo puede confundirlo o hacerle sentir que sus emociones no son válidas.
Despedirse también es una forma de honrar la vida de su mascota: hablar de lo que compartieron, agradecer, hacer un pequeño ritual como enterrarla o incinerarla, incluso brindarle unas palabras, puede darle al niño una sensación de cierre y paz.
Más que protegerlo del dolor, se trata de acompañarlo en él. Porque en ese acompañamiento no solo aprende sobre la pérdida, sino también sobre el amor, el respeto y el valor de los lazos que construimos, sin importar el tamaño o la especie.
Vuela alto Mía! Gracias por hacer feliz a tu humana, tu llegada abrió la conversación en casa sobre los animales destinados para ser alimento y hoy tu humana ha forjado una postura que seguro va a repercutir en el futuro. 🫶🕊️🐔🐥✝️