11/06/2024
"El Llamado de los Guardianes del Bosque"
En un pueblito lejano en un estado de México, se convocó a una reunión urgente de animales.
Su hogar, el bosque esta en peligro, Ya casi no hay vegetación, hay muy poca agua y los incendios están acabando con todo.
Primero llegaron el conejo y el venado. Poco después, el tejón y el tlacuache.
El cuinique llego algo más tarde, y finalmente, el coyote y algunos otros animales se hicieron presentes.
—Bien, ya que estamos todos reunidos, comencemos —dijo el armadillo.
El venado fue el primero en hablar: —Los montes están áridos. No hay pastos verdes ni hierba fresca, y los matorrales, que son mi principal alimento, están desprovistos de ramas. Ya no tengo dónde esconderme ni de qué alimentarme.
El conejo, nervioso, alzó la voz: —Ya no encuentro tallos ni corteza en los arbustos, y las leguminosas han desaparecido.
El tlacuache se sumó a la conversación: —Aunque puedo comer de todo, el doctor me recomendó una dieta saludable por mi diabetes. Ahora necesito más vegetales, pero son cada vez más escasos.
El cuinique, con un tono de preocupación, preguntó: —¿Qué vamos a hacer para que la naturaleza nos vuelva a proveer las delicias que solía darnos?
El coyote, siempre astuto, propuso: —Debemos formar un grupo de humanos que se conviertan en los guardianes del campo. Los niños y niñas de la región son perfectos para esta tarea. Ellos pueden aprender y enseñar a sus padres cómo proteger y conservar los recursos naturales.
Todos los animales estuvieron de acuerdo. El armadillo, con su voz grave y serena, añadió: —Además de enseñar, deben inspirar a todos a cuidar y restaurar nuestro hogar. Tenemos que plantar árboles, conservar el agua y prevenir los incendios. Solo así podremos recuperar el equilibrio de nuestro hábitat.
El conejo, con una chispa de esperanza en sus ojos, exclamó: —¡Sí! Si trabajamos juntos, podemos volver a ver nuestros bosques verdes y llenos de vida.
El coyote asintió y concluyó: —Es nuestra responsabilidad, y también la de los humanos que nos acompañan. No perdamos más tiempo, hay que actuar ahora.
Los animales se miraron unos a otros con determinación. Sabían que la tarea sería ardua, pero también que, unidos, podrían lograrlo. Y así, con un nuevo sentido de propósito, se dispusieron a iniciar la gran misión de salvar su hogar.
"Dedicado a todas las niñas y niños que, como los guardianes del bosque, sueñan con un mundo mejor, crean soluciones con imaginación y aprenden a cuidar de nuestro planeta. Cada desafío es una lección en la que aprenden a ser mejores guardianes de la Tierra.
Con cariño, Ruth Palacios Mora."