20/04/2026
La estación Camarones no solo es conocida por ser la más profunda del Metro de la Ciudad de México.
También es una de las obras de ingeniería más particulares de toda la red.
Fue inaugurada el 29 de noviembre de 1988, como parte de la ampliación Tacuba–El Rosario de la Línea 7, durante el sexenio de Miguel de la Madrid. Esa ampliación añadió cuatro estaciones: El Rosario, Aquiles Serdán, Camarones y Refinería. 
Está a 40 metros bajo tierra, una profundidad excepcional para el sistema. No se construyó así por espectáculo, sino por necesidad.
La Línea 7 atraviesa una zona con condiciones geológicas distintas al antiguo suelo lacustre del centro. En el poniente y norte se recurrió a túnel profundo, usando el método austriaco y sistemas de escudo, técnicas asociadas a grandes obras subterráneas. La construcción fue encargada a Grupo ICA, pieza central en la expansión del Metro en esas décadas. 
Hay otro dato importante, “Camarones” no es un caso aislado.
Forma parte de la Línea 7, la línea naranja, que fue inaugurada por etapas entre 1984 y 1988, tiene 14 estaciones y 18.784 kilómetros de longitud. Conecta con otras líneas en puntos estratégicos:
Tacuba con Línea 2,
El Rosario con Línea 6,
Tacubaya con Líneas 1 y 9,
Mixcoac con Línea 12. 
Y el nombre también tiene historia, “Camarones” no viene del Metro.
Viene de un antiguo paraje ligado a un riachuelo donde se recolectaban acociles, pequeños crustáceos de agua dulce que formaron parte de la alimentación del Valle de México. Incluso el nombre de la avenida conserva esa memoria. 
Lo que parece solo una estación profunda es, en realidad, una obra que conecta geología, ingeniería, historia urbana y una capa más antigua de la ciudad que sigue viva en sus nombres.