Nuestro Perro se remonta al origen de su propia naturaleza. El Canis Lupus Familiaris. Es el “Tomarctus”, que existió durante la era cenozoica como predecesor de los integrantes del género canis: chacal, coyote, zorro y el lobo, es considerado el “primer perro”. Nuestro Perro tiene 39 pares de cromosomas. Su sentido del olfato es destacable, este es más de cien mil veces mayor que en los humanos
puesto que tienen 25 veces más receptores olfativos. Tiene un sentido auditivo agudo, que les permite detectar ruidos que los seres humanos no podrían (de ahí su selecto gusto musical). Su poder de audición se debe a que puede controlar los músculos de sus orejas, esto le permite moverlas para redireccionar la captación de ruido. Como todos los Perros, es un amigo fiel y desinteresado. Como la buena música, siempre presente en las buenas y las malas. Como en la Odisea, Argos, el perro de Odiseo. Luego de luchar en la Guerra de Troya y deambular por el mar, tras veinte años de ausencia, Odiseo, para enfrentar mejor a sus enemigos, se disfraza de mendigo para que nadie lo reconozca. Pero Argos, enfermo y descuidado, sí lo reconoce y lo saluda trabajosamente con la cola. Odiseo, enterado de la fidelidad de su perro y de su estado actual, pero imposibilitado de responder el saludo, derrama una lágrima y sigue su camino. El perro, cumplida su misión de esperar veinte años a su amo, muere. Así como Caronte, de la mitología griega, era el barquero de Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte, en la Mitología mexica, se creía que los xoloitzcuintles acompañaban a las almas de los difuntos cuando viajaban al Mictlán, el inframundo, por lo que eran sacrificados y enterrados junto con los mu***os a los que debía guiar. Hay leyendas que hablan de que Xolotl le dio el xoloitzcuintle como regalo al Hombre, habiéndolo fabricado de una astilla del Hueso de la Vida, el hueso del que toda vida fue creada. Debido a esto era considerado sagrado por los aztecas, manifestándose esta adoración en muchas representaciones esculturales y pictográficas. El Dios Xochipilli, es más bien un Dios hippie, desnudo, vestido con flores y con sandalias de caminante, en actitud de éxtasis, mirando el firmamento. Este Dios de la música nos hace ver cómo esta expresión estaba ligada a todas las manifestaciones bellas, las flores, las danzas, el erotismo, el canto, los instrumentos musicales, la primavera, la fertilidad, la vegetación. Su acompañante, un Xolo fiel que lo guiaría por los ritos sonoros del espíritu. Todos somos Perro Negro. Bienvenidos a su mundo.