31/03/2026
¿Y si esta vez no fue tristeza… sino cansancio del alma?
Hay dolores que no gritan,
solo apagan lentamente todo lo que un día fuimos.
A veces no es que uno deje de sentir,
es que siente demasiado…
y llega un punto donde el corazón, por sobrevivir, decide cerrarse por dentro.
Nadie nota esa clase de ruptura.
Porque sigues sonriendo un poco,
sigues respondiendo mensajes,
sigues aparentando que todo está “bien”…
mientras por dentro algo se va quedando sin luz.
Y es ahí cuando entiendes que no siempre se llora con lágrimas.
A veces se llora con silencio.
Con distancia.
Con insomnio.
Con ganas de desaparecer un rato de todo y de todos.