19/11/2018
LAS 10 MEDIDAS PREVENTIVAS DE USO COMÚN EN EL MIC
Autor original: Dr. José Alberto Quintero Benítez
LA PREVENCIÓN, CARACTERÍSTICA DISTINTIVA DEL MIC
La estrategia del Manejo Integrado de Cultivos (MIC) se distingue en varios aspectos del Manejo Convencional (MC), y uno de ellos es el uso de medidas preventivas. En el MIC se le conoce como PREVENCIÓN al conjunto de medidas encaminadas a evitar la presencia de los principales parásitos en la siguiente temporada del cultivo, o al menos a reducir sus poblaciones a niveles que no causen pérdidas significativas en el rendimiento y/o la calidad de la cosecha. Todo plan de acción de MIC incluye a la prevención como una actividad preponderante del mismo. El fundamento de la PREVENCIÓN es que “si el parásito no está presente en el lote de cultivo, o su población es baja, los daños serán nulos o mínimos”. Aquí abordaremos las 10 medidas preventivas que generalmente se incluyen en un programa de trabajo MIC.
LAS MEDIDAS PREVENTIVAS MÁS COMUNES
Existe una diversidad de medidas preventivas que se ajustan a las necesidades de manejo de la mayoría de los parásitos de los cultivos. Es mejor usar aquellas de acción más general, que previenen a la mayoría de los problemas fitosanitarios; las medidas específicas para el manejo de parásitos particulares de importancia primaria se deben emplear en aquellos lotes o problemas que realmente lo ameriten.
1. SELECCIÓN DEL LOTE. En la medida de lo posible la aplicación de un sistema de rotación de cultivos es la mejor forma de prevenir problemas fitosanitarios en cualquier cultivo agrícola; establecer un cultivo distinto, de una familia botánica diferente al cultivo anterior, garantiza que la disminución natural de las poblaciones de los parásitos del cultivo. Pero si la empresa agrícola se dedica a la producción de una especie vegetal particular, la rotación de cultivos suele dificultarse. Pero si produce más de un cultivo, y dispone de varios lotes de producción, es posible establecer en un lote determinado un cultivo distinto al del ciclo anterior y eso ayuda a regular las poblaciones de uno o más de los parásitos que los afectan.
2. REDUCCIÓN DEL INÓCULO. La disminución de la cantidad de inóculo de los principales parásitos del cultivo debe iniciar en el lote seleccionado desde la etapa final del ciclo anterior. La incorporación de agentes de control biológico, y medidas como la solarización y la biofumigación, ayudar a reducir las poblaciones de plagas del suelo, hongos, bacterias, nematodos y semillas de plantas arvenses.
3. VARIEDAD Y FECHA DE SIEMBRA. Si están disponibles, es conveniente seleccionar una variedad con resistencia/tolerancia al problema fitosanitario más importante del cultivo en la zona de producción; esta variedad debe tener el potencial de rendimiento y calidad mínimo necesario, pues de otra manera su uso puede salir contrario a los objetivos del agricultor. De igual manera se puede seleccionar una fecha de siembra adecuada para que la etapa susceptible del cultivo a un parásito primario coincida con condiciones ambientales poco favorables para el mismo; esta fecha debe coincidir con los planes comerciales del productor.
4. SANIDAD DE LA SEMILLA. El productor debe procurar que le entreguen la semilla al menos un mes antes de la siembra (más o menos dos meses antes del trasplante en campo); así tendrá tiempo de realizar los análisis fitosanitarios necesarios. Esta medida permite saber si una proporción significativa de las semillas están contaminadas por algún patógeno y evitar su siembra, lo que previene un futuro problema en el campo.
5. SANIDAD DE LAS PLÁNTULAS. La mayoría de los productores de hortalizas mandan hacer su plántula en los invernaderos comerciales, para después trasplantarlas en el lugar definitivo (campo, invernadero, malasombra). Es conveniente que el productor visite por lo menos dos veces a la semana el invernadero para vigilar cómo van sus plantitas, y también para asegurarse de tiene mallas de protección contra plagas y vectores de virus y de que le están aplicando las medidas fitosanitarias adecuadas para evitar que se infecten por hongos, bacterias o virus. Con esto se asegura que las plántulas que va a establecer en el sitio definitivo están libres de patógenos o plagas importantes.
6. ÁREAS DE EXCLUSIÓN. Las malezas que crecen en el lote y los alrededores del mismo durante la época de descanso se llenan de patógenos como hongos, virus, además de vectores virus como pulgones, moscas blancas y trips; son un riesgo para el cultivo a establecer al comenzar la nueva temporada. La eliminación de las malezas y sus vectores debe hacerse de preferencia dos semanas antes de iniciar el ciclo de cultivo, o por lo menos una semana antes, para que los insectos que logren sobrevivir al tratamiento mueran de hambre o emigren a otros lotes. De preferencia se deben eliminar las malezas unos 50 metros a la redonda del lote de cultivo, lo que crea un ÁREA DE EXCLUSIÓN, es decir, una franja libre de hospederos y parásitos del cultivo. Es conveniente aplicar un insecticida natural (extracto de neem, canela, etc.) para eliminar los insectos vectores antes de destruir la maleza, o realizar una aplicación simultánea de insecticida + herbicida en una sola ocasión. Con esta medida el productor puede reducir el número de plantas enfermas por virus, así como de sus vectores, y que haya menos insectos capaces de enfermar las plántulas de chile con los virus que acarrean estos insectos en las cercanías y el interior del lote. Esta medida preventiva debe ser permanente a lo largo del ciclo de producción del cultivo, eliminando una vez al mes las plantas arvenses de la periferia del mismo.
7. BARRERAS FÍSICAS. El uso de barreras de plástico de colores, tratadas con pegamento agrícola (tipo BioTac) en toda la orilla de los lotes de hortalizas, permite atrapar y eliminar muchos de los insectos vectores de virus antes que éstos lleguen a las plantas del cultivo y las infecten con los virus; estas barreras también atrapan insectos plaga como lepidópteros y coleópteros, así como esporas de hongos fitopatógenos. Para que sea efectiva, la barrera ya debe estar instalada y tratada con el pegamento al menos tres días antes del trasplante del cultivo.
8. BARRERAS VIVAS. Una barrera viva consiste en la siembra de algunos surcos de plantas atractivas para los insectos alrededor del lote (zacate Sudán, tomate, pepino, berenjena, etc.); las barreras se tratan con insecticidas sistémicos de alta residualidad y bajo impacto ambiental. Los insectos y vectores llegan a la barrera, se alimentan y se envenenan con el insecticida antes de llegar a las plantas cultivadas. Esta medida sólo funciona si la barrera viva tiene al menos un mes de sembrada antes de trasplantar el lote de chile, ya que es necesario que tenga por lo menos 30 centímetros de altura para que pueda atraer a los insectos vectores.
9. PLANTAS TRAMPA. Existe una diversidad de plantas que son atractivas para ciertas especies de insectos plaga y/o vectores de virus. Otras son muy atrayentes de insectos benéficos como avispitas, catarinitas y chinches. El uso de plantas de este tipo ciertas áreas en el interior de los lotes permite detectar con oportunidad la presencia de plagas como minador de la hoja, trips y mosca blanca; y vectores como pulgones, moscas blancas y trips. Las plantas trampa pueden ser tratadas con productos naturales para evitar que las plagas o patógenos lleguen a las plantas cultivadas, y pueden ser sitios de refugio para depredadores y parasitoides.
10. CONTROL BIOLÓGICO. Si se dispone de laboratorios de reproducción de organismos benéficos en la región donde se encuentra la unidad de producción, es favorable programar la liberación calendarizada de depredadores generalistas y de parasitoides específicos para los parásitos del cultivo que se produce. Se puede inducir el incremento de poblaciones naturales de agentes de control biológico al evitar el uso de pesticidas de alto impacto ambiental y de efecto muy residual.
COMENTARIO FINAL
El PROGRAMA PREVENTIVO incluye aquellas medidas que influyen en la regulación de las poblaciones de los problemas fitosanitarios del cultivo a establecer, o generan un ambiente poco favorable para que se desarrolle un brote epidémico que se traduzca en pérdidas para el agricultor. La inclusión de cada una de estas medidas se determina en función de los riesgos fitosanitarios que tiene el cultivo a establecer en la zona de producción en la que se encuentra. El momento y la forma específica de ejecución de cada medida dependen en gran medida de la capacidad técnica de las personas responsables de su aplicación. La asistencia de un Asesor Técnico experto en MIC garantiza que cada medida de aplicará de la mejor manera en cada situación particular. Como siempre, un servidor está a su disposición si requieren de mi apoyo. Saludos.