28/05/2026
Para el triduo de María Santísima del Calvario se ha planteado una decoración floral de marcada inspiración clásica, donde la sobriedad y la elegancia dialogan con la arquitectura del templo para crear una atmósfera profundamente devocional.
La ornamentación floral combina arreglos de líneas naturales y equilibradas, compuestos por flores en tonalidades suaves —blancos, rosas, malvas y verdes empolvados— que aportan delicadeza y luminosidad al altar. Las composiciones laterales elevan visualmente el conjunto y acompañan la imagen de la Virgen con discreción y armonía, mientras que los centros situados a los pies del presbiterio aportan frescura y riqueza ornamental sin sobrecargar el espacio.
La gran guirnalda vegetal actúa como hilo conductor de toda la decoración. Suspendida desde el centro del arco principal y extendiéndose a ambos lados con elegantes caídas, enmarca el altar y crea una sensación de recogimiento y solemnidad. El verde natural aporta movimiento y vida al montaje, suavizando la piedra y envolviendo el espacio en una estética ceremonial y acogedora.
La combinación entre los verdes, la candelería y los destellos dorados del altar genera un ambiente íntimo y majestuoso, pensado para realzar la presencia de María Santísima del Calvario durante los días del triduo y favorecer la contemplación y la oración de los fieles.