05/02/2016
LA ELEGANCIA:
Según el diccionario, la elegancia es el atributo de ser extremadamente bello con máxima sencillez,
atribuido a personas, claro, pero, ¿como trasladamos esta elegancia a nuestra decoración? ¿Como combinar colores?
¿Existen reglas para ello?
Si que las hay y son muy sencillas. Siempre que decoremos hay que recordar que el blanco, el negro y los grises no son colores, son neutros, algo aparte vamos, y así los consideraremos, nunca pensaremos en ellos como en colores.
Si queremos decorar con elegancia, elegiremos máximo dos colores del resto existentes que combinen entre si, como por ejemplo un chocolate con un cierto verde apistachado.
Siempre que elijamos dos colores, uno ha de tener luz y el otro marcar el contraste, en el caso expuesto el verde apistachado da la luz y el chocolate lo contrasta y lo rebaja de intensidad. En si es un juego de claroscuros.
Solo introduciremos más colores en una habitación infantil, donde se permiten muchas combinaciones colorísticas, aunque igualadas de tono y luz. Pero eso es otro tema.
Si queremos más de dos colores en nuestra estancia hay que recurrir a los neutros, aclarando o oscurenciendo hasta equilibrar. Es decir, imaginemos que tenemos una estancia pintada de blanco, con mueble wengué o chocolate y un sofá verde apistachado, ¿atrevido el sofá eh? Que color de cortina se pondría para rebajar la fuerza del color del sofá y que no quede como una habitación de feria, hay que recordar que no podemos añadir un tercer color, según la norma de máximo dos colores que ya tenemos, wengue y verde. No queda más remedio que recurrir a los neutros. que recordemos no los tratamos como colores y el idóneo sería un marfíl elevado sin llegar a un beige. En realidad es un blanco o lo tratamos como tal.
Es fácil, el marfil es en realidad un blanco tocado de amarillo y el verde apistachado del sofá contiene un elevado amarillo, El hecho de que la cortina lleve amarillo, aunque leve, lo conjunta y le resta luz e importancia colorística al sofá,esto se llama equilibrar color, a su vez el marfil es el hermano pequeño de los marrones, en su gama baja, del wengue en este caso, con lo que no lo podemos tener más equilibrado con ambos elementos. Si además las paredes fueran blancas naturales, no ópticas, pese a tener un sofá apistachado, sentiríamos que es un ambiente relajado, apacible y simpáticamente atrevido.
¿Y de que color pondríamos los elementos como cojines y la tapicería de las sillas? Seguimos con dos colores pero no hay porqué igualar, por ejemplo si las sillas son wengué y las tapizamos wengue, no se notará que están tapizadas ya que igualamos color, lo cual no es decorar. El wengué es marrón y podremos elegir toda la gama de tonos marrones, desde el más claro hasta el anterior al wengue, todo dependerá de nuestro gusto por el contraste. El verde sería excesivo porque no es lo mismo dos colores en piezas separadas, como muebles y sofá que juntos en un mismo elemento como una silla, aumenta excesivamente el impacto y rompemos la elegancia. Si que habría algún verde muy rebajado de luz que le combinaría bien en un ambiente clasicista pero es mas complicado y habría que retocar otros elementos para igualar la estancia.
En decoración nunca hay que pensar en el color de un elemento por si mismo, sino en un conjunto, por si mismo dicho elemento siempre es mas colorido e impactante y la elegancia es sutil, no siembre se ve y no destaca, se confunde a menudo, por eso es elegante.