27/06/2017
ENTREVISTA EN PUBOOTECA
ENTREVISTA AL AUTOR JAVIER VENTAS
Háblenos de usted, ¿cómo relata su día a día?
En una sola palabra: supervivencia. Pienso que vivimos un momento histórico muy especial en el que todo en la sociedad está difusamente amenazado: la familia, el trabajo, el planeta, la misma sociedad…
Todos los días vemos caer a mil a nuestra derecha y a cien mil a nuestra izquierda, por eso son tiempos de comenzar a pensar por uno mismo y ser crítico con los políticos y los medios de comunicación que nos conducen como a un rebaño de borregos, y estar preparados para lo que se presente en el día a día.
Concretando, ser libre de los esquemas sociales con los que nos ata esta sociedad y comenzar a buscarse la vida como si todo dependiera de uno mismo. Tener principios y no venderlos (venderse) por nada.
¿Por qué comenzó a escribir?
Pienso que eso se nace con ello. Escribir es una manera de ser, o parte del propio ser. Para mí escribir es realizarme, atender un imperativo interior que me llena de satisfacción. Es casi una necesidad.
Escribir me posibilita crear mundos, lugares y situaciones que me gusta recorrer, estar, volver.
Escribir es una forma de explicarme el mundo a mí mismo y después ofrecerlo a los demás como un regalo, algo precioso, arte.
Escribir lleva mucho trabajo. Una buena novela, y yo por buena novela entiendo que debe ilustrar una idea profunda, no ser un simple pasatiempo, una buena novela es como un reloj, múltiples piezas que deben estar cada una en su sitio y estar bien engranadas, girar, fluir con suavidad.
¿Cómo retrata la literatura en el siglo XXI?
Mucho pasatiempo y poco pensamiento.
¿Se considera un escritor exitoso?
Al cien por cien.
Hay quien me dice que al principio hay que escribir banalidades, ganarse un público con los típicos tópicos, y que sólo entonces, cuando tienes un reconocimiento público, puedes permitirte decir algo.
Yo pienso al revés. Si haces algo que vale, antes o después triunfará, del otro modo puede que ganes dinero, pero no estás haciendo literatura.
Escribir mi primera novela, “¡Agua!”, publicada en 2005, me llevó muchos años, no sabría concretar exactamente, pero en torno a diez. Ahora, seis años después, estoy terminando la segunda. Yo no creo que algo que se hace como si fueran churros pueda tener mucha calidad. Hay autores que apuestan por esa forma de hacer literatura, y que, en muchos casos tienen éxito comercial, pero será difícil que así escriban algo valioso, que perdure.
¿Cómo evalúa su trabajo en los últimos años?, ¿qué opinan sus amigos sobre su trabajo?
La primera pregunta creo que queda contestada en el apartado anterior.
En cuanto a qué opinan mis amigos, tengo dos opiniones, unos –precisamente otros escritores- que, como decía más arriba, debo escribir cosas más sencillas, más comerciales. Y otros, personas muy bien cualificadas intelectualmente como profesores de Literatura, licenciados en Bellas Artes, profesores universitarios, etc., que están encantados, son verdaderos admiradores. Es un público selecto el que por ahora aprecia mi obra, pero yo creo que es porque hasta ahora no se ha hecho una promoción adecuada por parte de la editorial que editó la novela en el 2005.
¿Qué ha hecho para mejorar sus trabajos?
Mi primera novela es como un núcleo del que se derivan muchas posibles extensiones, en concreto acabo de terminar un original Manual de introducción y motivación para el estudio del Lenguaje, ya que el Lenguaje es uno de los hilos de la trama de la novela.
Del mismo modo, estoy terminando una segunda novela que he titulado “Tormenta de arena”, relacionada también con mi primera obra donde aparece la figura de un poder omnímodo, nominado allí como El imperio del monóculo. Esa idea de un poder que se refiere a un Gobierno Mundial, en “Tormenta de arena” aparece tratada como idea central.
¿Ya participó en algún concurso literario? ¿Cuál?
Algunos de relatos breves, de los que gané uno de microrelatos.
¿Qué evaluación hace de las nuevas tecnologías y de la transformación del libro en los tiempos de hoy?
Tiene la ventaja de rebajar el precio de adquisición y facilitar la lectura en medios que cada día se utilizan más.
¿Alguna vez había pensado publicar en formato virtual?
No, antes era impensable, pero los tiempos cambian. El libro en papel está bien y seguirá habiéndolo, pero el formato virtual se está ganando un espacio cada vez mayor sobre todo entre las nuevas generaciones.