13/05/2026
Hay pieles que no encajan en una sola categoría: poro obstruido, textura, marcas, algún granito… y al mismo tiempo arrugas finas, pérdida de firmeza o más sensibilidad.
Y ahí la rutina se complica.
Si tratas la piel solo como acné, puedes resecarla.
Si la tratas solo como piel madura, quizá no estás atendiendo bien al poro.
Y si intentas meterlo todo a la vez, muchas veces aparece tirantez, irritación y una barrera que empieza a quejarse.
En estos casos, más que añadir productos sin orden, nos gusta pensar la rutina por noches:
Renovar, tratar y descansar.
Y, si la piel lo tolera, se puede añadir algún apoyo semanal para momentos de más textura, poro obstruido o piel apagada.
Después, una noche de recuperación con una mascarilla hidratante puede venir muy bien para calmar, aportar confort y que la piel vuelva a sentirse cómoda.
Y siempre: SPF por la mañana.
¿Qué te preocupa más ahora mismo?