20/06/2023
En el en primer lugar, mostramos nuestra consternación y dolor por el devastador naufragio del día 14 de junio en el mar Jónico. Ha causado la muerte de cientos de vidas humanas que venían huyendo de conflictos o guerras abiertas en sus países.
Lamentablemente, no es la primera vez que tenemos que estremecernos ante este tipo de desastres. Una sola víctima ya es motivo suficiente para el dolor y la indignación, pero cuando tantas personas, niños y familias, con tanta frecuencia, se ven implicadas en estas tragedias, algo no va bien. Efectivamente, algo no va bien en los países en origen, en los países y en las vías de tránsito y en los países de destino.
Algo o mucho no va bien cuando millones de personas se ven obligadas a huir de sus hogares a consecuencia del hambre, de las guerras, de la violencia, de la persecución, de las violaciones de los derechos humanos, de los efectos del cambio climático o de otras circunstancias indeseadas e indeseables.
Además, las personas desplazadas se encuentran con enormes dificultades y, desgraciadamente, con bastante frecuencia, con la muerte, como sucedió el día 14 de junio, en los países, desiertos y mares por los que transitan antes de llegar a su lugar de destino. ¡Cuántas vidas perdidas! ¡Cuántos sueños frustrados en las vallas y en los muros que se construyen en las fronteras! Y, junto a la muerte de quienes salieron de sus países soñando un futuro mejor, las prácticas mafiosas de quienes extorsionan y engañan, ofreciendo una realidad que no existe, traficando con las personas como si fueran mercancías, y chantajeándolas y amenazándolas a ellas y a sus familias.
Y cuando llegan -quienes llegan- a los países de destino, se encuentran con infranqueables vallas administrativas y legales que en muchos casos las obligan a estar mucho tiempo en un limbo jurídico (“ningún ser humano es ilegal”) hasta que pueden conseguir la cita que no llega para solicitar el asilo.
Este asunto de las dilaciones en las citas y la exasperante lentitud burocrática hacia personas que arrastran un historial de infinito dolor constituye una insufrible y cruel violación de los derechos fundamentales; representa un inexpugnable muro de hormigón para acceder al sistema de protección. Esta circunstancia se viene denunciando hasta la saciedad sin que los responsables de los Gobiernos Europeos hayan dado una respuesta satisfactoria. SOS Refugees Athens e que, como en tantos otros lugares y con tanta otra buena gente, camina al lado de las personas desplazadas no deja de apoyar y poner de manifiesto esta grosera vergüenza en un Estado de Derecho y en una sociedad del siglo XXI el cementerio del Mediterráneo debe conmover y Europa no puede mirar a otro lado. Pedimos que se impulsen “corredores humanitarios piloto que permitan demostrar a la sociedad cuando se quiere se puede no puede que ser que una familia se vea obligada a montarse en una patera y a sepultarse en el mar en muchos casos.
Para ello “necesitamos el empeño de todas las administraciones, nacionales y europeas, y de los países de origen”.
Nos jugamos mucho como sociedad y nos enriqueceríamos mucho a todos los niveles si, como nos si construimos el futuro con los migrantes y refugiados. Las generaciones futuras nos lo agradecerán si lo hacemos y nos lo demandarán si no lo hacemos.
PEDIMOS DONACIONES EN EL DIA INTERNACIONAL DE EL REFUGIADO que se celebra el 20 de Junio todos los años para poder seguir con nuestras labores y repartos de ayuda humanitaria en Atenas y alrededores.
Muchas gracias a toda la gente bonita que nos acompaña y nos ha acompañado en este duro camino de tantos sinsabores.
⭕CC:
SOS Refugees Greece
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