13/08/2026
Hay flores que buscan llamar la atención por su color. El Eremurus lo hace por su silueta. Alto, esbelto y elegante, parece una antorcha vegetal que emerge del jardín para rozar el cielo, aportando verticalidad, movimiento y una belleza casi escultórica.
Conocido como el lirio de las estepas o cola de zorro, es originario de las vastas llanuras de Asia Central, desde las montañas del Himalaya hasta Afganistán. Allí crece en paisajes abiertos y extremos, una resistencia que contrasta con la delicadeza de sus cientos de pequeñas flores, que se abren una a una desde la base hasta la punta de la espiga, prolongando su floración durante días.
En el jardín, el Eremurus necesita sol, un terreno bien drenado y paciencia. Sus raíces, con forma de estrella de mar, son tan singulares como la propia planta y deben manipularse con especial cuidado. Como flor cortada, basta un jarrón alto con agua limpia y renovar el agua con frecuencia para disfrutar de toda la elegancia de su impresionante espiga floral.
Pocas flores expresan esa armonía entre fuerza, ligereza y elegancia con tanta personalidad como el Eremurus.