22/05/2026
Hay edificios que no solo se miran. Se sienten.
Y para mí, el antiguo Casino Mercantil de Zaragoza siempre ha sido uno de ellos.
Esa fachada que mezcla elegancia y personalidad sin necesidad de levantar la voz. Las rejas con detalles florales, las formas modernistas, los tonos cálidos, los toldos amarillos tan reconocibles… y esa sensación de que el edificio lleva más de un siglo observando Zaragoza pasar frente a él. El edificio, levantado en 1912, es una de las joyas del modernismo zaragozano y uno de esos lugares que conservan alma propia. (Wikipedia)
Por eso este montaje para Caja Rural de Aragón tenía algo muy especial para mí.
La idea era decorar los balcones del primer piso con motivo de Zaragoza Florece, un evento que cada año llena Zaragoza de creatividad floral, color y muchísima vida. Y esos balcones… no son unos balcones cualquiera. Asoman al Salón de Consejo. Una auténtica maravilla escondida dentro del edificio.
Mi intención con el diseño no era competir con la arquitectura. Al contrario.
Quería acompañarla.
Por eso trabajé una paleta de amarillos, ocres, verdes suaves y texturas naturales que dialogaran con la madera, la piedra y la personalidad del edificio. Volúmenes orgánicos, movimiento y vegetación integrada para que pareciera que la fachada y las flores llevaban toda la vida entendiéndose.
A veces decorar no consiste en “hacer más”.
Consiste en saber escuchar el lugar.
Y creedme… este edificio tiene muchísimo que decir 💛
¿Queréis ver cómo lo hicimos?