28/12/2012
Buenos días a tod@s.
Estaba pensando... Hay muchas personas que piensan en la tontería de hacer ciertos "rituales" durante el tránsito del año viejo al año nuevo; vamos, en nochevieja.
Pero a todas esas personas, empezando por respetar su opinión, les pregunto: ¿seguro que en su vida no han tenido ni una sola vez la necesidad de creer en algo? ¿Seguro que, durante un momento en el cual por simpatía, sociabilidad, cariño, diplomacia... han acompañado la realización de un cierto "juego" parecido a un ritual, no han pensado en que podría ser que aquello tuviera una funcionalidad?
Esa sensación que durante unos instantes recorre todo el cuerpo se debe a la percepción de la energía que las demás personas a nuestro alrededor desprenden por la intencionalidad que, mentalmente, les reporta la realización de dicho ritual. Pero, ¿solo eso? ¿Los elementos presentes en el mismo, y que además intercambian su estado mediante la transformación que, por ejemplo, realiza el fuego, no desprenden energía que también se percibe? Pues si, también aportan ese extra de energía, y también lo percibimos.
Seguro que cuando pensamos en estas palabras, rápidamente aparece por nuestra mente ese "científico" extremista que, alimentado por aquellos que lo son de carrera y que no desean en absoluto que se les derrumbe su cada vez más desecho "pilar de la razón", o por aquellas normas y leyes con las que se encuentran cómodos en sus "sillones de investigación" situados estratégicamente en los salones de sus casas, o las pseudo-verdades emitidas desde laboratorios dirigidos por "dictadores" de las leyes fundamentales de la física. Y este nos dicta que aquello que sentimos o percibimos, si no puede ser medido o pesado, es mentira.
Puede serlo. Pero he de recordarles que hace no muchas décadas, apareció una ciencia denominada por estos extremistas científicos como "la tontería de la física", una hermana fea además de incómoda a la cual, hoy en día, no tienen más remedio que mirar. Me refiero a la física cuántica.
Entonces, ¿por qué razón se tacha de superchería la realización de ciertos rituales donde se transforman energías? ¿Por la misma que antes denominaba como falso todo lo que postulaba la física cuántica, y hoy en día, se le presta una atención más que notable?
Seamos sensatos. Detrás de todas esas leyes, esos científicos, esos laboratorios, esas fórmulas escritas en libros... detrás de todo lo que ha creado e investigado el hombre está... EL HOMBRE. Con todo lo que supone: emociones, percepciones, pálpitos, intuiciones... sensaciones extrañas cuando nos encontramos en compañía de otras personas a las que clavamos la mirada para, con asombro y sin saber por qué, comprobar que esa persona también nos la clava en una perfecta coordinación. ¿O eso también lo quieren llevar a medir y pesar en sus laboratorios?
Sigamos transformando energías como hacían los primeros alquimistas, padres de la química actual (aunque les pese a muchos) y, por qué no, beneficiándonos de ese intercambio energético que percibimos, que nos baña, que nos atraviesa... como también lo hacen los neutrinos que, por cierto, eran falsos hasta hace pocos años.