11/05/2026
Dato curioso - 11 de mayo
𝙉𝙪𝙢𝙞𝙨𝙢á𝙩𝙞𝙘𝙖 𝙚𝙘𝙪𝙖𝙩𝙤𝙧𝙞𝙖𝙣𝙖
Corría la mañana del 11 de mayo de 1937 en un Ecuador que buscaba modernizarse entre los ecos de una economía que aún se aferraba a los metales preciosos del pasado. En el Palacio de Carondelet, el aire estaba cargado de una solemnidad técnica cuando el Ing. Federico Páez tomó la pluma para firmar el Decreto Dictatorial N.º 134.
Aquel trazo de tinta no era simplemente un trámite administrativo; era el acta de nacimiento de una nueva era. En ese instante, entre las líneas del Registro Oficial, se proclamaba al mundo: "¡Hoy nace la moneda de níquel!".
El Nacimiento de la "Famosa Moneda Fiduciaria"
Hasta ese entonces, el valor de la moneda residía en el peso mismo de la plata, pero el mundo estaba cambiando. Con este decreto, Ecuador abrazaba plenamente el concepto de la moneda fiduciaria: una pieza cuyo valor no dependía de la riqueza del metal en sí, sino de la fe y la confianza que el pueblo y el Estado depositaban en ella. Era una transmutación económica: el brillo de la plata cedía su lugar a la resistencia del níquel puro.
Una Odisea desde los Alpes Suizos
Para dar vida a esta nueva protagonista de nuestra historia, el Banco Central no buscó artesanos locales, sino que cruzó el océano hasta llegar a las montañas de Le Locle, en Suiza. Allí, en los talleres de la prestigiosa casa fabricante Huguenin Frères, se empezó a forjar el nuevo rostro del comercio ecuatoriano bajo especificaciones de una precisión milimétrica:
La Pieza de 1 Sucre: Una moneda diseñada para durar, con un diámetro exacto de 26 milímetros y un peso firme de 7 gramos.
Iconografía Patriótica: En su anverso, el busto del General Antonio José de Sucre aparecía rodeado de ramas de olivo y laurel, simbolizando la paz y la victoria. En el reverso, el Escudo de Armas de la República recordaba la soberanía que respaldaba cada centavo.
El Ocaso de la Plata y el Alba del Níquel
La llegada de estas monedas suizas significó el retiro silencioso de las antiguas piezas de plata que, por su valor intrínseco, ya resultaban ineficientes para el ritmo acelerado de la época. El decreto de Federico Páez fue el instrumento legal que barrió con el viejo cono monetario para dar paso a estas piezas de níquel, más higiénicas, duraderas y modernas.
Ese 11 de mayo, el tintineo en los bolsillos de los ecuatorianos cambió para siempre. La plata se marchó a las cajas fuertes y a la historia, dejando en las manos de la gente a la moneda de níquel, el nuevo símbolo de un país que aprendía a confiar en su propio futuro a través de su dinero.
Fuentes:
Banco Central del Ecuador. (s.f.). Archivo Histórico y Numismático: Memorias de emisión y especificaciones técnicas de la moneda fiduciaria.
Cuhaj, G. S., & Michael, T. (2015). Standard Catalog of World Coins, 1901-2000 (42.ª ed.). Krause Publications.
Decreto Dictatorial N.º 134 [Ecuador]. (1937, 11 de mayo). Autorización para la contratación y acuñación de monedas de níquel puro. Registro Oficial.
Reyes, R. (2013). Numismática ecuatoriana: Evolución y consolidación del sistema monetario. Banco Central del Ecuador.