31/07/2025
Podrían haber salido corriendo. Podrían haberse salvado. Nadie los habría juzgado. Pero se quedaron. Porque en esa sala había una vida expuesta… una persona dormida, vulnerable, que dependía completamente de ellos. Y aunque el miedo era real… aunque el riesgo era enorme… eligen no abandonarlo. No por deber. Por humanidad.
Uno de ellos temblaba. Otro sudaba.
Pero ninguno soltó lo que estaba haciendo.
Porque quedarse ahí no fue una decisión médica…
fue una decisión de humanidad.
Ese paciente no podía correr.
No podía protegerse.
Estaba dormido, indefenso, entregado a su confianza.
Y ellos decidieron honrar esa confianza aun cuando su propia vida estaba en riesgo.
No se quedaron por ser héroes.
Se quedaron porque no sabían vivir de otra forma.
Pudieron correr.
Pudieron salvarse.
Y nadie los habría culpado.
Pero se quedaron.
Porque cuando un ser humano está en tus manos, no lo abandonas.
Y aunque el miedo era real, eligieron el amor.
Ese amor que no viene del ego…
sino de Dios.
Porque hay momentos en los que no hace falta hablar de fe
solo basta con vivirla.