18/07/2025
PURIFICADOS EN EL PARAÍSO
Se fueron entretenidos pisando las olas,
tras un largo recorrido sin previsión,
avistaron una ensenada de aguas mansas y cristalinas.
No hubo desacuerdo en la elección:
entrelazaron las manos y respondieron la llamada,
cruzaron sus miradas al mismo tiempo,
la decisión no pudo ser postergada.
Allí las olas habían declinado su furia,
convivían en paz con la menuda arena, acogiendo a los ilustres visitantes,
la tibieza del agua los envolvía,
invitando al deleite sin atenuantes.
La brisa agradable y suave de ese paraíso,
incitó al deseo con el cierre de los ojos.
El tiempo se detuvo sin preaviso,
y solo hizo una reverencia de comprensión:
esa energía sublime tenía una clara explicación.
Cuando recibieron la luz de la ineludible realidad,
solo vislumbraron en la lejanía,
murmullos de aceptación entre los pescadores,
que alzaban sus húmedos canaletes con alegría.
Pero las olas, recobrando su naturaleza combativa
en danza espumosa regresaron,
insinuando a los dichosos visitantes,
que se alejaran del paraíso que les habían prodigado.
Menguados de aquella energía vivificante,
yacieron relajados sobre la blanca arena,
ignorando la causa del desalojo inesperado.
Liberados de las restricciones impuestas,
el amor perenne los había purificado.
Alejandro Bedoya Benítez
Montería, julio 18 de 2025