Especialmente porque ella intenta desarrollar juicios críticos, modos de vida, costumbres y, naturalmente, formas de expresión ante la existencia. De esta manera logra abarcar toda la magnitud del sentir humano y consigue penetrar en la conciencia de los pueblos. ¿Cómo hacer entonces que cada persona sea consciente de la importancia de la cultura? ¿Cómo combatir la falta de identidad ante nuestra
historia? Creando conciencia: ese es nuestro derrotero. No aspiramos a una respuesta inmediata, pues, cambiar de golpe la costumbre es imposible. Más bien deseamos “cultivar” y por qué no, “marcar al otro” para que apunte en dirección a un objetivo común: dejar de estar engañados y por tanto, mejorar nuestra calidad de vida. Porque un pueblo sin lectura es un pueblo fácil de someter. En Florida nunca hubo Librería. Quizás porque no es un negocio rentable o porque la situación no da para comprar libros. Así, muchos padres prefieren invertir su dinero en accesorios para el hogar o en amenizar sus propias fiestas y no en intentar abrir los horizontes de ellos mismos ni de su familia. Pero los tiempos cambian y ya no es necesario ignorar aquello que surge de la pasión y de la necesidad de un reconocerse a sí mismo mediante la creación de una obra, que por lo demás, no deja de representar nuestra realidad, he ahí el libro. A través de ellos podemos echar una mirada general o particular a los problemas de la humanidad, y tratándose de los niños, llegan a causar la inquietud necesaria para que piensen y se estimulen por sí mismos, sin necesidad de un televisor o una droga; además, no es ésta su única función: los libros mejoran la comunicación, incentivan el pensamiento, acompañan y dan consejos, nos ayudan a llorar y a reír, huelen bien y no generan ruido. En definitiva, son la memoria del mundo y la mejor guía para crecer. La Librería y Papelería Sui Géneris hace entonces una invitación a explorar otras formas de conocimiento, otras fuentes que enriquezcan el alma; invita a leer para descubrir y no a leer por necesidad u obligación; invita a soñar; invita a pensar y, lo más importante, invita a amar.