30/08/2025
El espejismo del 9 % de desempleo en Colombia
El Gobierno celebra que el desempleo en Colombia haya caído al 9 %, la tasa más baja en casi una década. Sin embargo, esta cifra más que un logro estructural parece un espejismo estadístico.
En primer lugar, el DANE considera “ocupado” a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia. Bajo esa lógica, un vendedor ambulante que gana $20.000 diarios o un repartidor por aplicación sin seguridad social cuenta como un trabajador más, aunque esté atrapado en la precariedad.
En segundo lugar, más del 55 % de los ocupados en Colombia están en la informalidad. Es decir, el desempleo baja porque la gente se autoemplea, no porque la economía genere empleos dignos y productivos.
Tercero, la tasa global de participación laboral no ha crecido. De hecho, menos personas están buscando trabajo activamente, ya sea por desaliento, estudios, migración o tareas de cuidado. Esto reduce el desempleo artificialmente, pues no refleja creación real de empleos.
Y lo más preocupante: el 9 % de desempleo convive con una economía que apenas crece alrededor del 1 %. Históricamente, para sostener una tasa en un dígito, Colombia necesitaría crecer al 3,5–4 % anual. La aparente bonanza laboral no se corresponde con el débil dinamismo económico y, por lo tanto, no es sostenible.
En conclusión, el dato del 9 %en términos técnicos es el que arroja la metodología oficial, pero sí es engañoso como indicador de bienestar. Habla más de la capacidad de los colombianos para inventarse un empleo de subsistencia que de un verdadero fortalecimiento del mercado laboral.
El desempleo bajó, sí, pero a costa de más informalidad, más subempleo y menos participación laboral. La pregunta que deberíamos hacernos no es cuántos están trabajando, sino en qué condiciones