08/05/2026
Ayer se encendió otra estrella en el cielo… una que seguramente parpadea fuerte, intensa, terca y amorosa, así como fuiste tía. ✨
Voy a vivir toda mi vida agradecida por tanto amor recibido en mi infancia. Qué bendición tan inmensa fue crecer sintiendo que tenía una segunda mamá.
Mi niña interior siempre va a recordar las lentejas saladas que sabían a hogar y eran mis favoritas; las oncescitas al llegar y ese chocolate de pura leche que solo tú y mi abue sabían preparar, con un sabor tan único que la vida jamás podrá repetir.
Gracias por preocuparte por mis tareas, por impulsarme a ocupar el primer puesto en el colegio. Mi mente será siempre como un museo lleno de recuerdos, las historias que nos contabas, las risas, las tardes de novelas que terminaron convirtiéndose en tesoros, y el amor con el que acompañaste cada sueño de mi versión de niña.
Gracias por cada regalo de Navidad, por darme calorcita en los pies al dormir, por cada detalle silencioso, por cada acto de amor que hoy, siento mucho más profundo.
A tantos niños nos cuidaste, nos acompañaste y nos regalaste recuerdos que el tiempo jamás podrá borrar.
Tía, la palabra “gracias” se queda demasiado corta para todo lo que voy a llevar guardado en el corazón el resto de mi vida. Y estoy segura de algo, nunca volveré a tomar chocolate sin buscarte un poquito en el sabor, en el calor y en la memoria.
Con amor, para siempre. 🤍