11/03/2026
Una madre vende huevitos de codorniz afuera del colegio para que su hijo pueda estudiar, y él la ayuda apenas terminan las clases.
Todas las mañanas, antes de que empiecen las clases, ella ya está ahí con una pequeña olla y una mesa sencilla vendiendo huevitos de codorniz. Es lo que encontró para ganarse la vida y poder pagar la educación de su hijo.
Antes de que él entre al colegio, siempre le da un beso en la frente. "ve y aprovecha esta oportunidad".
Cuando suena el timbre de salida, el chico regresa al mismo lugar. Se quita la mochila, se remanga la camisa y se pone a ayudar a su mamá. Prepara bolsitas, atiende a los compañeros que compran.
Para muchos es solo un puesto callejero. Pero ahí, todos los días, una madre está trabajando para construir el futuro de su hijo. Y un hijo que jamás sintió vergüenza de ayudar a quien siempre ha dado todo por él.
Nota: Esta historia se comparte con fines reflexivos. Las imágenes son ilustrativas.