24/11/2015
El Plan de Dios que es por fe
Devocional sobre 1Timoteo 1:3-4
" Como te rogué al partir para Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora"
Introducción: El tema principal de las Cartas Pastorales es exhortar a la pureza de doctrina, y aquí el Apóstol comienza haciendo un recordatorio a Timoteo de la advertencia que le hizo cuando le confió la Iglesia de Éfeso. Le encargó proclamar un evangelio puro.
Punto 1
"Como te rogué al partir para Macedonia". El Apóstol recuerda el propósito por el cual Timoteo había sido dejado en Éfeso, que era el impedir que ciertos hombres siguieran predicando "diferente doctrina". Por lo tanto este "ruego" o "encargo" era de suma urgencia e importancia. El evangelio puro es por la sola fe en Cristo Jesús (Rom.5:1), y cuando la medula misma del evangelio es atacada es nuestro deber hacer defensa de aquella fe que una vez nos fue dada. Esta es una de las luchas que la iglesia ha sufrido en la historia, las enseñanzas falsas o mejor dicho "doctrinas erradas “que alejan nuestros sentidos del objeto mismo de la fe que es Cristo mismo.
Punto 2
"Para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables". Este recordatorio no venía solo, sino acompañado por un mandato el cual era severo en sí mismo. ¡Instruye! Es como si Pablo estuviera diciendo: ve Timoteo, pelea la buena batalla, detén a estos maestros fraudulentos, los cuales distorsionan el verdadero y puro evangelio el cual te he entregado. Todo esto queridos hermanos va acompañado de la hermosa paternidad que Pablo reclamaba sobre Timoteo. No por nada en el versículo anterior el Apóstol pide "que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te concedan gracia, misericordia y paz"(v2), ya que no solo nos basta queridos, con un conocimiento o entendimiento de las cosas, sino tenemos la asistencia directa de nuestro Trino Dios.
Para “que no enseñaran doctrinas extrañas”. Unas de las traducciones podría ser, "que no enseñaran errores novedosos", esto nos lleva a que algunos pueden enseñar errores y también agregar novedades o métodos desconocidos al sistema bíblico. Porque, así como la verdad de Dios es una, así también hay solo una manera sencilla de enseñarla con la asistencia del Santo Espíritu, libre de falsos adornos y elocuencias humanas las cuales nos pueden llevar a naufragar en la fe, por esto, debemos mantener la fe y una buena conciencia (v19). Lamentablemente cada uno de nosotros tenemos la tendencia de prestar atención a novedades, mitos y hasta genealogías interminables cuando estas alimentan nuestras expectativas y deseos, o mejor dicho, cuando nuestros corazones no se sacian del don más perfecto que es Dios. Pero debemos reconocer que existen novedades que no son erradas, o genealogías que son correctas, pero el tema está en que no nos aprovechan en nada, y en vez de producir un "avanzar en el plan de Dios que es por fe", estas nos alejan del objeto mismos de la fe bíblica.
Punto 3
"El plan de Dios que es por fe". El hilo conductor de este primer capítulo es sobre las falsas enseñanzas que entorpecen el caminar cristiano. No por nada uno de los lemas más importantes desde la reforma protestante en adelante ha sido que somos salvos solamente por la fe, o mejor dicho por la fe sola. Este ha sido el plan eterno de Dios que “el justo por la fe vivirá”. Es muy importante no solo estudiar las Escrituras, sino también estar dispuesto a hacer defensa de ellas, y esto está dentro del mismo plan de Dios el cual nos llama a responsabilidades en las cuales debemos presentarnos como obreros aptos para toda buena obra. El Apóstol al comenzar la Carta nos llama la atención con las palabras “mandato” en el versículo 1, y más adelante hace este contraste “mandando” también a Timoteo sobre esta urgencia (Defender el evangelio y su pureza). Todo esto mis queridos hermanos tiene un propósito muy definido y lo encontramos en los versículos siguientes; “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida”(v5). Es aquí donde debemos detenernos y meditar también en nuestro andar, en nuestra vida como cristianos profesantes, ya que uno de los puntos es luchar en contra de falsas enseñanzas, pero por otro lado, ¿estamos tomando atención a palabrerías, mitos o genealogías las cuales nos alejan del centro mismo del evangelio que es Cristo? ¿Podemos decir que nuestro amor nace de un corazón limpio, de buena conciencia, y de fe no fingida?. El propósito de Dios ha sido por la sola fe en Cristo, poner toda nuestra confianza en él, quien se entregó a sí mismo, cumpliendo la ley perfectamente y tomando nuestra maldición (tuya y mía). ¿Qué podemos decir a esto? Como Pablo llama a poner los ojos en Jesucristo (autor y consumador de la fe), este es el llamado hoy. Vivir, predicar, luchar y morir en Cristo. Como debemos enfrentar las formas erradas de doctrina tales como, los nuevos movimientos neo-apostólicos y carismáticos, también debemos enfrentar nuestra propia mala forma de vivir. ¡Sea el nombre de Dios glorificado!... Oremos
(Devocional de nuestro hermano Pablo Flores Figueroa)