24/02/2014
“Vapear” es palabra de moda entre fumadores, pero ¿inhalar el v***r del e-ci******lo es tan inocuo como parece? Planteamos las preguntas para abrirnos paso entre la cortina de humo de las dudas.
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El tabaquismo retrocede. Las cifras de fumadores del año 2013 son las más bajas en décadas. Los expertos opinan que no descienden al ritmo que sería deseable, pero es un hecho: fumamos menos. Y cuando ya estábamos a punto de echar las campanas al vuelo, alguien te pregunta: “¿Fumas o vapeas?”. Que nadie corra al diccionario, la palabreja no viene, pero el verbo “vapear” podría definirse más o menos así: dícese de la acción de hacer uso de un ci******lo electrónico, que emite v***r, en lugar de humo.
Las tiendas de estos dispositivos empiezan a proliferar y su venta se ha triplicado en los últimos dos años. Vapean los famosos en la televisión mientras asisten a una entrega de premios o conceden una entrevista, la pareja de la mesa de al lado del restaurante e incluso la mujer que te da la vez en la cola de la pescadería. Esa es una de las ventajas que lo han hecho tan popular, la ausencia de regulación permite esquivar las prohibiciones del tabaco y puede usarse en cualquier sitio (aunque ya hay quien empieza a ponerle coto). Además, el hecho de que se inhale v***r el lugar de humo hace que se perciba como una opción más saludable que los ci******los, y muchos lo emplean como un primer paso para dejar de fumar. Sin embargo, no hay certezas y sí muchas dudas sobre cada uno de estos aspectos. Solo una cosa es evidente: el vacío legal y la falta de estudios que avalen o desaconsejen su uso.
Pero lo primordial es tener claro lo que advierten los expertos médicos, que “vapear” no es tan inocuo como parece y que no es una alternativa al tabaco exenta de riesgos. El ci******lo electrónico es un estilizado cilindro de acero inoxidable que puede tener el mismo aspecto que un cigarro o diseños más sofisticados y colores llamativos. Pero lo que importa es lo que hay dentro: un cartucho que contiene una mezcla líquida de diversas sustancias químicas. Al inhalar se enciende una resistencia que se calienta y convierte estos líquidos en el v***r que el fumador aspira como si se tratase del humo del ci******lo y los componentes liberados son absorbidos por los pulmones.
El 95% es propilenglicol, glicerol o una mezcla de ambas, además de otros aditivos (tabaco, menta, fruta, café...), aromas, agua, colorantes... Suele, además, contener nicotina en diferentes concentraciones. Los neumólogos consideran que aún existen importantes vacíos de conocimiento en cuanto a los efectos de sus ingredientes a medio y largo plazo. “Cabe señalar que algunas marcas no contienen nicotina y que las que la contienen lo hacen en menor porcentaje que en los ci******los habituales. El propilenglicol y la glicerina son inocuos cuando son utilizados por vía oral. No obstante, cuando son inhalados, su inocuidad no ha sido claramente demostrada”, explica el dr. Carlos Jiménez, director del Programa en Investigación en Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Sustancias nocivas
Pero además de las sustancias del líquido hay que considerar también las que se producen a consecuencia del calentamiento del ci******lo electrónico y que aparecen en el v***r. Entre estas se han encontrado formaldehido, acetaldehído y acroleínas, que también están presentes en el humo de los ci******los clásicos, aunque en mayor cantidad que en este nuevo formato. Por otro lado, también se detectan metales como cromo, plomo y níquel (este último en niveles más elevados que en el humo de los normales). La International Agency for Research on Cancer clasifica todas estas sustancias como carcinogénicas sin determinar un umbral de seguridad para su consumo.
Más advertencias: la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos afirma que también se han detectado niveles de nitrosaminas, anabasina, myosmina y b-nicotyryna, y otros químicos tóxicos peligrosos para la salud, como el etilenglicol, utilizado como anticongelante para los coches. Estos compuestos son potencialmente tóxicos, cancerígenos y dañinos, provocan irritación de la garganta o de las vías respiratorias, causando tos y ahogo en algunos casos. Sí existe un estudio reciente que indica que los e-ci******los pueden causar cambios en los pulmones a corto plazo que son muy parecidos a los provocados por los ci******los convencionales.
En este trabajo se evaluó su impacto en la función pulmonar y los principales resultados mostraron que el electrónico aumentaba de forma inmediata la resistencia de la vía aérea y disminuía su poder conductor del aire a través de la misma, siendo mayor su efecto en el grupo de no fumadores y fumadores sanos.
¿Es menos malo que el tabaco?
Es el neumólogo Carlos Jiménez quien responde: “Sin duda. En las sustancias tóxicas que contienen y en el v***r que liberan hay una menor cantidad de sustancias tóxicas que en el tabaco, pero no pueden ser considerados inocuos, son capaces de producir enfermedades graves, son peligrosos para la salud. Menos que los ci******los, pero lo son”. Conclusión: si tienen componentes cancerígenos, son potencialmente responsables de causar de cáncer, al menos hasta que se demuestre lo contrario, y las principales autoridades médicas nacionales e internacionales, ante la ausencia de estudios concluyentes de sus efectos, han optado por regirse por la ley de la prudencia.
La Organización Mundial de la Salud desaconseja su uso “hasta que no haya datos que demuestren que son productos seguros, eficaces y de calidad aceptable, y que esto esté certificado por un organismo regulador nacional competente”. En España, la SEPAR “no recomienda ni aprueba los ci******los electrónicos ante la falta de evidencias científicas que demuestren que son seguros a largo plazo”.
¿Sirve para dejar de fumar?
Cada principio de año abandonar el tabaco es la firme intención de muchos y el ci******lo electrónico gana adeptos como método de apoyo. Pero ¿funciona? La falta de certeza vuelve a ser la respuesta. Algunos estudios han hallado que tanto los que contienen nicotina como los que no, pueden ayudar a las personas que quieren dejar de fumar y aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia. No obstante, el dr. Carlos Jiménez explica que “los resultados son prometedores y nos gustaría que se siguiera investigando pero, hoy por hoy, no se dispone de avales para recomendar su uso”.
No pueden por tanto equipararse a los parches, chicles, aerosoles u otros métodos porque todos estos sí son tratamientos contra el tabaquismo de probada eficacia que han superado los controles de calidad que se exigen a cualquier producto médico. Además, para dejar de fumar se necesita motivación y fuerza de voluntad, y tirar de ci******lo electrónico contribuye a perpetuar el hábito, que va más allá de la adicción física a la nicotina. Es también y en buena medida, el gusto de tener un ci******lo en la mano, de inhalar y espirar, de recurrir a él en determinados momentos o determinadas circunstancias. En este sentido, el uso de e-ci******los perpetúa el gesto y reduce la motivación para dejarlo del todo y para siempre.
Desde SEPAR advierten también de un riesgo añadido: aunque la mayoría de sus usuarios son personas que quieren dejarlo o exfumadores, un pequeño número de no fumadores también usa estos productos. En muchos casos supone una peligrosa puerta de inicio al tabaquismo para los más jóvenes.
¿Qué dice la ley?
Nada, porque no hay ninguna que los regule. El ci******lo electrónico nació en China hace 10 años y todavía no está claro qué es este artilugio. No es tabaco, así que burla todas las restricciones impuestas por la ley antitabaco; tampoco es un producto terapéutico, con lo que elude también los controles sanitarios y de calidad a los que se someten los productos para dejar de fumar.
En este limbo legal crece y se reproduce el nuevo hábito de “vapear”: hay decenas de marcas diferentes en el mercado y ninguna normativa que regule ni su fabricación, ni la calidad ni cantidad de sus componentes, ni su venta y distribución, ni la edad mínima de uso, ni los lugares donde se puede emplear... Se vende en estancos, en centros comerciales, en establecimientos abiertos “ad hoc” y hasta en farmacias. Se anuncian en prensa y televisión, rostros famosos ponen cara a las campañas de algunas marcas, con el riesgo, advierten los expertos, de que el acto de fumar vuelva a ser socialmente glamuroso y el ci******lo, electrónico o no, un complemento de moda. Lo que supondría un paso atrás a todos los avances en la lucha contra el tabaquismo, un hábito que mata cada año a 53.000 españoles.
La ministra de Sanidad ha incluido el asunto en su agenda y tiene la intención de equiparar al e-ci******lo con el resto de productos del tabaco y, por lo tanto, regular su venta y prohibir la publicidad y su uso en espacios públicos. Entretanto y ante la ausencia de normativas nacionales, algunas comunidades como Cataluña y Andalucía han tomado la iniciativa y ya lo han prohibido en colegios y espacios infantiles, administraciones públicas, centros de salud y medios de transporte.
Mientras, desde las instancias médicas abogan por regularlo como un producto medicamentoso. De este modo, en opinión del director del Programa en Investigación en Tabaquismo, se conseguirán tres avances: “En primer lugar, se controlaría su consumo, dónde y cómo; en segundo, se velaría por unos estándares de calidad; y, en tercero, se facilitaría la investigación científica de este dispositivo, que puede ofrecer ventajas frente al consumo de tabaco tradicional y tiene aspectos positivos en procesos de deshabituación”.
En otros países hay de todo
En Canadá, Brasil, Argentina y Australia, por ejemplo, está totalmente prohibida su comercialización. Otros, como Francia, lo han sometido a la misma ley que el tabaco, mientras que en Austria, Dinamarca, Hungría, Portugal, Estonia, Alemania o Eslovaquia consideran al ci******lo electrónico como un producto terapéutico obligándolos, por tanto, a pasar los controles de cualquier otro medicamento antes de ser puestos a la venta. En Bélgica y Luxemburgo, rizan el rizo y si la carga contiene extracto de tabaco se considera un producto de tabaco, mientras que si solo contiene nicotina se regula como un medicamento.
En cifras
Entre el 1 y el 10% de los fumadores de EE.UU. y Europa son usuarios habituales de este tipo de ci******los electrónicos. Un 20% de los jóvenes los han utilizado y entre un 3% y un 5% de jóvenes no fumadores han “vapeado” en alguna ocasión. Un estudio realizado en Reino Unido, Australia, Canadá y en Estados Unidos, publicado por la revista American Jornal of Preventive Medicine, mostraba que el 79,8% utilizaban el e-ci******lo porque lo consideraban menos perjudicial que el tradicional. El 75,4% afi rmó que lo emplea porque ayuda a reducir el consumo del tabaco y el 85,1% para abandonar el hábito de fumar.
Leer más: Tercer grado al ci******lo electrónico -- Mujerhoy.com -- http://www.mujerhoy.com/salud/tercer-grado-ci******lo-electronico-764540022014.html
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“Vapear” es palabra de moda entre fumadores, pero ¿inhalar el v***r del e-ci******lo es tan inocuo como parece? Planteamos las preguntas para abrirnos paso entre la cortina de ...