31/05/2025
"María es la criatura que abrió de modo único la puerta a su Creador, poniéndose en sus manos sin reservas. Vivió totalmente de y en su relación con el Señor; estaba dispuesta a escuchar, atenta a reconocer los signos de Dios en el camino de su pueblo; estaba integrada en una historia de fe y de esperanza en las promesas de Dios, que constituía el tejido de su vida.
Esta actitud de disponibilidad y confianza plena en Dios llevó a María a emprender el camino hacia la casa de su prima Isabel, como narra el Evangelio de Lucas (cf. Lc 1,39-56). Allí, su saludo provoca la alegría del niño en el seno de Isabel y la proclamación del Magnificat, un canto de alabanza que refleja la grandeza de la fe cristiana"
– Audiencia General, 19 de diciembre de 2012