11/12/2025
Érase una vez una mujer de extraordinaria belleza que residía en un pequeño pueblo. Era viuda y poseía una educación refinada, una elegancia natural y nobles ideales. Mientras algunas mujeres la admiraban por sus virtudes, otras la despreciaban movidas por la envidia, los celos y sus propias insatisfacciones, pues así es la gente.
Cuando se acercó su cumpleaños, un grupo de mujeres resentidas y llenas de rencor decidió hacerle una cruel jugarreta. Se confabularon para enviarle un paquete que contenía alimañas e insectos venenosos, acompañados de una nota de felicitación. Dentro del misterioso obsequio, una pequeña pero letal serpiente estuvo a punto de morderla, provocándole un gran susto.
Pasados los días, la viuda descubrió quiénes habían sido las responsables de aquel malintencionado regalo. En lugar de tomar represalias, envió a cada una un elegante arreglo floral y un exquisito perfume, acompañados de una nota que decía:
"Una de las formas más hermosas de agradecer a la vida es compartir con los demás. A mí, la vida me ha colmado de amor, tranquilidad, noches serenas, personas que me aprecian y prosperidad. Siento que la vida no les haya concedido lo mismo, y por ello su obsequio fue tan pobre y carente de valor. Pero al final, solo podemos dar a los demás aquello que llevamos en el corazón."