10/12/2019
🎄💕 LAS VERDADERAS NAVIDADES (Patricia Faur)
8 de diciembre. Armar el arbolito, colgar guirnaldas, comprar regalos, poner adornos en las casas y en las puertas. Y otra vez, en los consultorios de los psicólogos, la angustia, las lágrimas, la soledad, los divorcios, los que se quedan sin trabajo a partir del 31, los que están lejos de sus hijos, los que perdieron a sus padres, los que están enfermos, los que siguen sin encontrar el amor, los que deben compartir la mesa con personas a las que detestan, las que buscan al hijo que aún no llega .
Parecen los excluidos de la alegría, los marginales de la felicidad, los parias del 24, los exiliados del amor, los huérfanos de abrazos, los mendigos de mesas familiares ajenas.
No corras a buscar con quien pasar el 24 y el 31. Los fuegos artificiales son eso, un artificio. Las comilonas y las borracheras esconden, muchas veces, conflictos, peleas internas, batallas no resueltas. No todo es tan feliz como parece.
Fabricate tu diciembre. Austero, sin excesos, con la sobriedad del que aprendió algunas cosas de la vida, de quien empieza a entender qué es lo importante. Y lo importante son los vínculos: los que están con vos todos los días del año y que tal vez, no puedan estar con vos esa noche porque están lejos, los que se comprometen con el prójimo, los médicos que están en las guardias para atender a los quemados, las enfermeras que van a curar nuestras heridas, los mozos que sirven las mesas copiosas de los que festejan, los que salen a hacer recorridas nocturnas para llevar un pan dulce a quien duerme en la calle o un juguete a un hospital.
Celebremos la vida, con todo lo que tiene de triste, de injusto o de maravilloso. Celebremos la posibilidad de que hay mucho por hacer y somos protagonistas de este tiempo, celebremos lo que viene, el futuro, la esperanza, la capacidad de abrazarnos en los momentos difíciles. Celebremos que somos una legión, a veces invisible, de personas que seguimos creyendo en el amor. Y quizás, nos encontremos en la madrugada del 25 caminando por una calle cualquiera para abrazarnos, para saber que hay otros, para mirarnos a los ojos, para regalarnos una palabra que acaricie. Esa es mi fiesta. Te invito.