Roble

Roble Sr. Roble nos invita a retomar el sagrado y cálido habito de la lectura en papel. ¿Leer?, si, leer, hasta que, si algún día sucede, digamos: suficiente.

Mientras tanto nos empuja a recorrer en viaje místico, los periplos de algún libro que fue árbol, periplo que a veces termina en callejones sin salida y otras veces en el vacío absoluto, que también es el pletórico lugar de nuestros sueños, interminable. De cualquier manera, será un viaje de ida. Te lo vende, te lo cambia, te lo presta, lo que subyace al intercambio es la invitación. No la dejes pasar. Larga ese PDF sin alma, llevate un poco de buena madera.

Alejandro Magno pregunta al filósofo callejero Diógenes si él, el general más importante de todos los tiempos, puede con...
20/10/2019

Alejandro Magno pregunta al filósofo callejero Diógenes si él, el general más importante de todos los tiempos, puede concederle algún deseo, y Diógenes le contesta: "Sí, por favor apártese que me está tapando la luz del sol".

Que no te lo cuente PijamaSurf, leé esta obra maestra y entendé de primera mano el in****no de la burguesía, el drama de...
17/08/2019

Que no te lo cuente PijamaSurf, leé esta obra maestra y entendé de primera mano el in****no de la burguesía, el drama del suicidio, el terror de la soledad y naturaleza de la locura.
El Lobo Estepario. Hesse.
Precio: $150.-

Antes de que se secularice la idea de sustentabilidad, de calentamiento global, de tirar todo al carajo y mandarse a mud...
17/08/2019

Antes de que se secularice la idea de sustentabilidad, de calentamiento global, de tirar todo al carajo y mandarse a mudar al campo, él entendió que no hace falta ir a ningún lugar, porque todo es naturaleza, incluso nosotros.
El Espíritu de la Naturaleza. Emerson.
Precio: 150.-

Siempre actual. Las pestes tienden a repetirse, porque habitan en el espíritu del hombre. Ideal para dejar de mirar noti...
17/08/2019

Siempre actual. Las pestes tienden a repetirse, porque habitan en el espíritu del hombre. Ideal para dejar de mirar noticieros.
Camus. La Peste.
Editorial DEBOLSILLO.
Precio: 215.-

Un desquiciado memorable. Tractatus, de Wittgenstein.En su mejor Edición, Alianza. Precio: $450.- (Un Regalo)
17/08/2019

Un desquiciado memorable. Tractatus, de Wittgenstein.
En su mejor Edición, Alianza.
Precio: $450.- (Un Regalo)

La obra cúspide de Platón. Timeo. De Losada.Impecable. Precio: $155.-
17/08/2019

La obra cúspide de Platón. Timeo. De Losada.
Impecable.
Precio: $155.-

Balthus fue uno de los pintores más raros del siglo XX. Nos transporta a otro mundo, fuera del tiempo. Vivió los últimos...
23/12/2018

Balthus fue uno de los pintores más raros del siglo XX. Nos transporta a otro mundo, fuera del tiempo. Vivió los últimos veinte años de su vida en un castillo que tenía ciento trece ventanas, y desde todos los ángulos se veía la misma imagen: la cima de los Alpes suizos.. Siempre despreció la excesiva proliferación artística porque, semejante a la producción en serie, las obras parecieran ya no tener alma. Por eso toda su obra es un elogio a la lentitud. “Para mí pintar es una plegaria, un acto de fe”, decía. El conde parecía una figura mítica, y le dio constantemente la espalda a su época. Su esposa era japonesa; todo el personal doméstico del castillo, oriundo de filipinas. Una extraña atmósfera reinaba en su hogar. A cualquier pregunta que le hacían, respondía: “No me gustan las entrevistas. No sé responder. La pintura es un lenguaje en sí mismo, intraducible, y es el que uso para expresarme”. Los huéspedes eran admitidos solo a la hora del té. Fue un hombre de oficio, con la mirada puesta en la antigüedad de oriente. Lejos de la floritura retórica, desataba su talento en las pinceladas. Fue hermano de quien sí se dedicó a la palabra: Pierre Klossowski.

En PDF. Libro *Estamos*. Autor: Marcos Peña y Cía. Podría enmarcarse dentro de los llamados "manifiestos políticos", per...
06/09/2018

En PDF. Libro *Estamos*. Autor: Marcos Peña y Cía.
Podría enmarcarse dentro de los llamados "manifiestos políticos", pero no lo logra por falta de estructura, de doctrinas y vocabulario.
Lo prologa Macri. "Dios nos libre de los prólogos", decía Quevedo.
Estilísticamente nos recuerda al utilizado por las agencias de publicidad, porque los argumentos no son sólidos, aunque sí se rescata un llamado a la fe, a la esperanza y a la positividad, enmarcándose así en el género "Autoayuda" o "Religión".
Quizá haya sido el único esfuerzo intelectual de todo un esquema político. Destaca su admirable deficiencia narrativa. Como obra testimonial de Autoayuda, Osho o Chopra son superiores.
Sobre el autor: politólogo de carrera, aunque nunca ejerció. Tiene inclinación hacia los negocios y reticencia hacia las ideologías. En su brazo derecho tiene tatuado un símbolo chino que significa "Armonía", aunque su vida está trazada por controversias judiciales (denuncia por abuso de autoridad, por mover fondos públicos hacia un call center familiar, el caso de los "aviones franceses", entre otros, todos visibles en Wikipedia).
Valoración del libro: muy malo.

Se suicidó en 1996. Sus amigos cuentan que en medio de un brote psicótico, tuvieron que llevarlo al Obelisco, porque él ...
01/09/2018

Se suicidó en 1996. Sus amigos cuentan que en medio de un brote psicótico, tuvieron que llevarlo al Obelisco, porque él estaba convencido que los extraterrestres se habían robado todo. Sí, corría el año 1996, y Argentina estaba en medio de un neoliberalismo y un endeudamiento estrafalariamente marciano con el FMI.
Todo infernal.
Todo un chiquero.
Su demencial lucidez personal se refleja en su libro "El Traductor", donde todo empieza a irse a la recontra mi**da, y no habla únicamente de un tiempo sacudido por los despidos, por los recortes salariales, por el vaciamiento de las ideologías, por la miseria que sobrevolaba en el aire de las calles de Buenos Aires. Lejos de ser el desesperado testigo ocular de un violento Apocalipsis social, es más bien un contemplador del loquísimo caos, ese que te revienta los tímpanos, como una estampida de cientos de motitos con caño de escape cortado que pasan al palo mientras estás mirando la nada en la esquina de tu casa.
Hoy no vendemos porque no hay un sope. Vamos a resucitar a Salvador Benesdra en este 2018 enviando su inmensa obra "El Traductor" en PDF por mensaje privado. Por favor, échenle una ojeada. Dejen un comentario, y se los enviamos de inmediato.

11/07/2018

ATENCIÓN: a partir del 17/07/2018, después de un año de pesado letargo forzado, pues los intrincados caminos del Universo así lo desearon, Don Roble vuelve a invitarlos a esta feria virtual que no solo comercializa literatura del mismo modo que un comerciante árabe ofrece sus telas, tabacos y cristales, sino que también te trae reflexiones de nuestros inmortales amigos que derramaron en tinta y hojas nada mas y nada menos que su mismísima alma.

IMPORTANTE: todos los ejemplares publicados (más de 800 delirantes títulos) están a la venta, pero si ocurriese que alguien con un sólido argumento y con los bolsillos vacíos lo quiere, será regalado.

“Canto a mí mismo” de Walt Whitman (Traducción de Jorge Luis Borges)Yo me celebro y yo me canto,Y todo cuanto es mío tam...
08/07/2018

“Canto a mí mismo” de Walt Whitman (Traducción de Jorge Luis Borges)

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás;
me sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.

Creo en ti, mi alma, el otro que soy no se rebajará ante ti,
Y tú no te rebajarás ante él.

Tiéndete en el pasto conmigo, desembaraza tu garganta,
No son palabras, ni música, ni versos lo que preciso, ni hábitos, ni
discursos ni aun los mejores,
Sólo quiero el arrullo, el susurro de tu voz suave.

Recuerdo cómo nos acostamos una mañana transparente de estío,
Cómo apoyaste la cabeza sobre mis caderas y la volviste a mí dulcemente,
Y abriste mi camisa sobre el pecho y hundiste tu lengua hasta tocar mi corazón desnudo,
Y te estiraste hasta tocarme la barba, y luego hasta tocarme los pies.

Velozmente se irguieron y me rodearon el conocimiento y la paz que
trascienden todas las discusiones de la tierra,
Y desde entonces sé que la mano de Dios ha sido prometida a la mía,
Y sé que el espíritu de Dios es hermano del mío,
Y que todos los hombres que han nacido son mis hermanos, y las
mujeres mis hermanas y mis amantes,
Y que el sostén de la creación es el amor,
Y que son innumerables las hojas rígidas o que se curvan en los campos,
Y las negras hormigas en las grietas bajo las hojas,

Y las mohosas costras del seto, las piedras hacinadas, el saúco, la
candelaria y la cizaña.

Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,
Los goces del cielo están conmigo y los tormentos del in****no están conmigo,
Los primeros los injerto y los multiplico en mi ser, los últimos los
traduzco a un nuevo idioma.

Soy el poeta de la mujer no menos que el poeta del hombre,
Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,
Y digo que nada es mayor que ser la madre de los hombres.
Entono el canto de la exaltación o de la soberbia,
Ya estamos hartos de plegarias y de zalanderías,
Muestro que el tamaño no es más que crecimiento.
¿Has dejado atrás a los otros? ¿Eres el presidente?
Es una bagatela, cada uno de los otros te alcanzará y seguirá adelante.
Soy el que camina con la tierra y creciente noche,
Llamo a la tierra y al mar que abraza la noche.
Abrázame, noche de senos desnudos, abrázame, noche magnética y fecunda,
Noche de los vientos del sur, noche de las estrellas grandes y escasas,
Noche serena que me llama, loca y desnuda noche de estío.

Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,
Tierra de los árboles dormidos y húmedos,
Tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,
Tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,
Tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,
Tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran
para que yo no las vea,
Tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares
Sonríe, porque llega tu amante.

Pródiga me has dado tu amor, te doy pues mi amor,
Mi apasionado amor indecible.

Walt Whitman, un cosmos, de Manhattan el hijo,
Turbulento, carnal, sensual, comiendo, bebiendo, engendrando,
Ni sentimental, ni sintiéndome superior a otros hombres y mujeres,
ni alejado de ellos,
No menos modesto que inmodesto.

¡Arrancad los cerrojos de las puertas!
¡Arrancad las puertas de los goznes!

El que degrada a otro me degrada,
Y todo lo que se dice o se hace vuelve a mí al fin.
A través de mí surge y surge la voluntad creadora, a través de mí, el
torrente y el índice.
Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia,
¡Por Dios! No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás
en iguales condiciones.

Muchas voces largo tiempo calladas brotan de mí,
Voces de las interminables generaciones de prisioneros y de esclavos,

Voces de los enfermos y de los inconsolables, de los ladrones y de los enanos,
Voces de ciclos de preparación y de crecimiento,
De los hilos que unen a las estrellas, y de los vientres, y de la
simiente paterna,
Y del derecho de aquellos a quienes oprimen los otros,
De los deformes, triviales, simples, tontos y despreciados,
De neblina en el aire, de escarabajos arrastrando bolas de estiércol.
Brotan de mí voces prohibidas,
Voces del s**o y del apetito, voces veladas y yo aparto el velo,
Voces indecentes clarificadas y transfiguradas por mí.
Yo me cubro la boca con la mano,
Me conservo tan puro en las entrañas como en la cabeza y en el corazón,
La cópula no es para mí más vergonzosa que la muerte.

Creo en la carne y en los apetitos,
Ver, oír, tocar, son milagros, y cada parte de mí es un milagro.

Divino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco y me toca,
El aroma de estas axilas es más fino que las plegarias,
Esta cabeza es más que las iglesias, las biblias y todos los credos.

Si algo hay que yo venero más que las otras cosas, ese algo es la
extensión de mi cuerpo y cada una de sus partes,
Traslúcida arcilla de mi cuerpo, ¡tú lo serás!
Sombreados bordes y bases, ¡vosotros lo seréis!
Firme reja viril, ¡tú lo serás!
Tú, mi rica sangre, tú líquido lechoso, pálido extracto de mi vida.
Pecho que oprimes otros pechos, ¡tú lo serás!
¡Cerebro serán tus circunvoluciones ocultas!
Raíz lavada del junco oloroso, becada medrosa, nido recatado de los
huevos gemelos, ¡vosotros lo seréis!
Heno mezclado y revuelto de la cabeza, barba, cejas, ¡vosotros lo seréis!
Savia que goteas del arce, fibra del noble trigo, ¡vosotros lo seréis!
Sol generoso, ¡tú lo serás!
Nubes que ilumináis y oscurecéis mi rostro, ¡vosotros lo seréis!
Sudorosos arroyos y rocíos, ¡vosotros lo seréis!
Vientos que me rozáis, frotando contra mí vuestros genitales,
¡vosotros lo seréis!
Amplios campos musculares, ramas de encina, amoroso holgazán de
mi sendero tortuoso ¡vosotros lo seréis!
Manos que he tomado, rostros que he besado, mortal a quien toqué
alguna vez, ¡vosotros lo seréis!

Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas,
Cada momento y todo lo que ocurre me llena de alegría,
No sé cómo se doblan mis tobillos, ni la causa del más leve de mis deseos,
Ni de la amistad que suscito, ni de las amistades que me devuelven.

Al subir por las escaleras me detengo a reflexionar si no estoy soñando,
La madreselva en la ventana me satisface más que la metafísica de los libros.

¡Contemplar el amanecer!
La escasa luz que va borrando las sombras inmensas y diáfanas,
El sabor del aire es grato a mi paladar.

Retoños del cambiante mundo ascienden silenciosos en un juego
inocente, fresco sudor,
Oblicuamente errando por todos lados.

Algo invisible está proyectando libidinosos dardos,
Torrentes de brillante zumo inundan el cielo.

La tierra por el cielo invadida, la cotidiana consumación de su boda,
El desafío del oriente sobre mi cabeza,
La burla mordaz: ¡Ya veremos quién es el amo!

Creo que una hoja de hierba no es menos que el camino recorrido por las estrellas,
Y que la hormiga es perfecta, y que también lo son el grano de
arena y el huevo del zorzal,
Y que la rana es una obra maestra, digna de las más altas,
Y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,
Y que la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas,
Y que la vaca paciendo con la cabeza baja supera a todas las estatuas,
Y que un ratón es un milagro capaz de confundir a millones de incrédulos.

Siento que en mi ser se incorporan el gneis, el carbón, el musgo de
largos filamentos, las frutas, los granos, las raíces comestibles,
Y que estoy hecho de cuadrúpedos y de pájaros,
Y que puedo recuperar cuanto he dejado atrás,
Pero que puedo hacerlo volver cuando se me antoje.

En vano la timidez o la prisa,
En vano las rocas incandescentes arrojan sobre mí su antiguo calor,
En vano el mastodonte se oculta detrás del polvo de sus huesos,
En vano los objetos se alejan leguas y leguas y toman muchas formas,
En vano el mar se oculta en las cavernas donde tienen su guarida los monstruos,
En vano el buitre tiene por morada el cielo,
En vano la serpiente se desliza entre las lianas y los troncos,
En vano el alce busca las honduras recónditas de la selva,
En vano el cuervo marino tiende el vuelo hacia el norte,
hacia el Labrador,
Lo sigo velozmente, trepo al nido que está en la grieta del peñasco.
¿Quién es este salvaje amistoso y gárrulo?
¿Espera la civilización, o la ha dejado atrás y la ha dominado?
¿Es un hombre del sudoeste y ha sido criado a la intemperie? ¿Es un canadiense?
¿Viene de las tierras del Mississippi, de Iowa, de Oregon, de California?
¿De la montaña, de las praderas, de los bosques, o un marino del mar?
Dondequiera que vaya, los hombres y las mujeres lo desean y lo aceptan,
Quieren que los quiera, que los toque, que les hable, que se quede con ellos.

Obra sin ley, como los copos de nieve, sus palabras son simples
como la hierba, el pelo despeinado, risas e ingenuidad.
Lento el andar, comunes las facciones, emanando sencillez y modestia,
Brotan de un modo nuevo desde las puntas de los dedos,
Flotan en el aire con el olor de su cuerpo o de su aliento, salen de
la mirada de sus ojos.

Me ha tocado en suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio;
nunca he sido medido y no seré medido jamás.

El viaje que emprendo es eterno (¡que todos me oigan!).
Mis signos son un capote contra la lluvia, fuertes zapatos y un
bastón cortado en el bosque,
En mi silla no sestean los amigos,
No tengo cátedra ni iglesia ni filosofía,
No llevo a ningún hombre a una mesa puesta, a la biblioteca, a la bolsa,
Pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, lo llevo a una cumbre,
Mi brazo izquierdo ciñe tu cintura,
Mi derecha señala los continentes y el gran camino.

Ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino,
Eres tú quien debe andarlo.

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