29/12/2025
El color rojo, omnipresente en la obra de Emilia Gutiérrez, se convierte en un elemento central en la novela La flamenca, donde la protagonista se obsesiona con el tono de un colgante pintado por la artista. Esta fijación no solo atraviesa la trama, sino que también enlaza la vida de la narradora con la de la pintora, ambas marcadas por el aislamiento y la búsqueda de sentido a través del arte.
La historia se desarrolla tras la muerte del padre de la protagonista, quien se aísla en una casa en las afueras de Buenos Aires junto a un pájaro enjaulado y un óleo de Emilia Gutiérrez. La obsesión por el color rojo de esa obra se convierte en el motor de la narración, mientras la protagonista explora los límites de la cordura en un tiempo suspendido por el aislamiento.
Montes indagó en los aspectos más enigmáticos de la artista, quien permaneció durante décadas como una figura esquiva dentro del panorama del arte argentino.