30/12/2024
FEDERICO MIHURA SEEBER
22 Mayo 1939 † 28 Diciembre 2024
Federico ya se ha ido, y elevo mi oración agradecida por haber podido conocerlo, tratarlo y aprender a su lado. También le agradezco a Dios por haberme permitido colaborar, aunque sea mínimamente, como editor, en el desarrollo incesante de su obra. Y digo incesante como podría decir infatigable, o tenaz, ya que él mismo practicó de manera constante lo que aconsejó incansablemente; así, por ejemplo, al referirse a lo que en primer lugar debe poner el cristiano para disponerse a la recepción de la Gracia en medio de un mundo en contra: "Negarse al abatimiento. No claudicar".
Asumió en carne viva el mandato de permanecer atento a los signos, y fue especialmente signado. Su fe granítica modeló su esperanza de un modo peculiar –como debería ser, quizás, para todos– y lo empujó, a falta de edificios adecuados, a construir su propia terraza (Samizdat, que ofició a la vez de mirador) para pensar, estudiar, decir, escribir y predicar, a tiempo y a destiempo, al Cristo que vuelve.
Su capacidad filosófica, enaltecida por una permanente tensión teológica, lo llevó a tratar y discutir una multitud de temas religiosos, morales, políticos, sociales y hasta económicos (¡vaya que lo atraían las cuestiones disputadas!) pero todo ello siempre, y cada día más, giró en torno al eje inamovible del Retorno de Cristo nuestro Señor.
Un maestro insistente, inclaudicable, filoso, atento, tenaz, dueño incluso de un toque de obstinación que ahora mismo, cuando ya no anda por acá, se empieza a extrañar.
¡Erguíos! ¡Levantad la cabeza! ¡Ya se acerca vuestra redención!
Doy gracias a Dios por su sabiduría y su amistad, y por su bendita y evangélica tozudez.