27/03/2026
Gonzalo nos confió un patrimonio de su infancia: su bici BMX de los 80s. Llegó a nosotros detonada, señal del paso del tiempo y de un uso intensivo.
Al retirarla y al irse pedaleando a su casa, suponemos que no fue solo un desplazamiento del punto A al punto B. Habrá tenido algo de viaje en el tiempo también, al reencontrarse con nuevas-viejas sensaciones. El mismo artefacto, sí, pero él ya no es el mismo: otra persona, en un momento y circunstancias completamente diferentes de la vida. No tan distintos, sin embargo: la reconexión fue inmediata, y los trucos volvieron a fluir con naturalidad.
El resultado es, en apariencia, simple: una bicicleta de hace cuarenta años que vuelve a ser nueva, como aquel día en que salió de la fábrica. Pero, en realidad, es otra cosa: una suerte de reconciliación con el tiempo, ya que se restauró también, al menos, la ilusión de volver a sentir algo que parecía haberse perdido.
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Fue especial también para nosotros, ya que se trató de la primera BMX a la que le echamos mano. El criterio fue mantenerla lo más fiel posible a lo original. Arenado y pintura para empezar, además de nuevas gráficas.
Pudimos restaurar varios componentes originales —stem, juego de dirección, plato y palancas—, y aquellos irrecuperables fueron reemplazados por piezas de “Nuevo Viejo Stock” de los 80s.
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