Libros del Arbol

Libros del Arbol En Libros del Árbol la Palabra que viaja dentro de los libros asoma, vuela, vibra fuera de ellos. Libros del Árbol es la librería de un poeta.

Compro libros usados por cantidad. En castellano y otros idiomas: inglés, francés, italiano, alemán,portugués, griego, latín, ruso y otros. Voy a domicilio en CABA y Gran Buenos Aires.

Ha llegado a Libros del Árbol una gran biblioteca de libros de arte. Hermosa colección para explorar, rica en libros de ...
15/07/2024

Ha llegado a Libros del Árbol una gran biblioteca de libros de arte. Hermosa colección para explorar, rica en libros de artes plásticas y decorativas: pintura (todas.las épocas, escuelas, estilos), dibujo, litografía , y afines; escultura, fotografía, arquitectura, cerámica, porcelana, historia del mueble, tapicería, arte oriental, etc. Completísimos y voluminosos catálogos razonados de una multitud de artistas. Catálogos de exposiciones y remates. Teoría e historia del arte. Textos en inglés, francés, italiano, castellano, algunos en alemán.

12/09/2022

El último libro que vendí la semana pasada y el primero de esta semana son el mismo (para los curiosos, "El príncipe" de Maquiavelo. Me encantan esos pequeños arabescos de la Vida.

22/06/2022

Entró a la librería un chabón que se parecía a Peter Schlehmil. Largo y esbelto como un galgo humano, con el perfil de una ilustración de época para un cuento alemán del siglo XVIII, vestido con ropa moderna pero con una onda antigua, con el pelo largo y rubio recogido atrás de tal manera que, sin ser una coleta, daba la sensación de serlo. Todo el tiempo que estuvo no pude dejar de pensar que Peter Schlehmil había entrado a la librería, y estuve tentado de decirle que se parecía, pero tuve miedo que lo tomara mal. ¿Cómo se sentirá que te digan que te parecés a Peter Schlehmil? Una vez que se fue, sin embargo, me di cuenta que podría haber hecho una alusión casual a la bolsa de Fortunato. ¿Y si se trataba del verdadero, y respondía con alguna evasiva para no darse a conocer? De hecho, no recuerdo que proyectara sombra, así que es posible que lo sea.

Compro libros usados por cantidad, también bibliotecas enteras. En castellano e idiomas extranjeros: inglés, francés, it...
15/06/2022

Compro libros usados por cantidad, también bibliotecas enteras. En castellano e idiomas extranjeros: inglés, francés, italiano, alemán, portugués, griego, latín, ruso, holandés, sánscrito, etc (consultar por otros idiomas). Amplia variedad de temas: literatura, historia, antropología, lingüística, filosofía, ciencias sociales en general, esoterismo, temas bélicos, derecho, animales, cine, teatro, arquitectura, arte, crítica e historia literaria, infantiles, y muchos otros. Compro bibliotecas enteras.

NO COMPRO (a menos que venga dentro de un lote o bilbioteca de los cuales me interese el material en general, en cuyo caso compro todo junto): diccionarios enciclopédicos, textos escolares, medicina, computación, psicología, ciencias económicas,novelas tipo best seller, infantiles o juveniles tipo torre de papel/barco de vapor/etc.

NO COMPRO saldos, libros sueltos, ni cantidades inferiores a 50 libros.

Voy a domicilio en CABA (consultar zonas del Gran Buenos Aires)

Traduje este pasaje de Mircea Eliade sobre la doctrina hindú de la ilusión (Maya) porque al leerlo, sentí que es imposib...
02/06/2022

Traduje este pasaje de Mircea Eliade sobre la doctrina hindú de la ilusión (Maya) porque al leerlo, sentí que es imposible que una interpretación de la Vida traiga más paz al corazón y nos reconcilie con el mundo mejor que ésta:

"No es cierto que, en la India, el descubrimiento de la ilusión cósmica y la sed metafísica del Ser se traduzcan en una desvalorización total de la Vida y la creencia en el vacío universal. Hoy en día se comienza a comprender que, quizá más que ninguna otra civilización, la India ama y respeta la Vida y la disfruta a todos sus niveles. Ya que la Maya no es una ilusión cósmica absurda y gratuita, de la manera que ciertos filósofos europeos consideran absurda la existencia humana que nace de la Nada y se dirige hacia la Nada. Para el pensamiento indio, la Maya es una creación divina, un juego cósmico que tiene como fin tanto la experiencia humana como la liberación de esa misma experiencia. Por lo tanto, tomar conciencia de la ilusión cósmica no quiere decir, en la India, descubrir la universalidad de la Nada, sino, simplemente, que toda experiencia en el mundo y en la Historia está desprovista de valor ontológico; por eso, nuestra existencia humana no debe ser considerada un fin en sí mismo. Pero, una vez adquirida esta conciencia, el hindú no se retira del mundo; si fuera así, la India habría desaparecidode la Historia hace mucho tiempo, pues el concepto de Maya es aceptado por la inmensa mayoría de los hindúes. La toma de conciencia de la dialéctica de Maya no conduce necesariamente a la ascesis y al abandono de toda existencia social e histórica. Esta toma de conciencia se traduce, generalmente, en una actitud completamente distinta: aquella revelada por Krishna a Arjuna en el Bhagavad Gita, a saber: permanecer en el mundo y participar de la Historia, pero siempre evitando atribuir a la Historia un valor absoluto. Más que una invitación a renunciar a la Historia, es el peligro de "idolatría de la Historia" lo que nos revela el mensaje del Bhagavad Gita. Todo el pensamiento indio insiste sobre este punto particular: que la ignorancia y la ilusión no es vivir en la Historia, sino creer en la realidad ontológica de la Historia. Como ya hemos dicho, el mundo, aunque ilusorio - porque está en un perpetuo devenir - no por ello deja de ser una creación divina. El mundo también es sagrado; pero, paradójicamente, la sacralidad del mundo se descubre una vez que se ha descubierto que se trata de un "juego" divino. La ignorancia, y con ella la angustia y el sufrimiento, se nutren de la creencia absurda de que este mundo perecedero e ilusorio representa la realidad última."

Compro libros usados por cantidad o lote, también bibliotecas enteras. En castellano y otros idiomas: inglés, francés, i...
07/05/2022

Compro libros usados por cantidad o lote, también bibliotecas enteras. En castellano y otros idiomas: inglés, francés, italiano, alemán, portugués, griego, latín, ruso, holandés, sánscrito, etc (consultar por otros idiomas). Amplia variedad de temas: literatura, historia, antropología, lingüística, filosofía, ciencias sociales en general, esoterismo, temas bélicos, derecho, animales, cine, teatro, arquitectura, arte, crítica e historia literaria, infantiles, y muchos otros. Compro bibliotecas enteras o parte de las mismas, a convenir.
NO COMPRO (a menos que venga dentro de un lote del cual me interese el resto del material): diccionarios enciclopédicos, textos escolares, medicina.
Voy a domicilio en CABA (consultar zonas del Gran Buenos Aires)

22/01/2022

Entró una señora a la librería y me vendió unos pocos libros desvencijados, manchados, medio deshechos, que compré por un precio mínimo. Eran libros de física universitaria. Apenas le hube pagado me dijo que fueron de su hermano menor, que acaba de morir hace apenas unos días. "Mi hermano tenía un gran problema: se creía un genio" dijo "Llenaba cuadernos y cuadernos escribiendo, se levantaba a las cuatro de la mañana y se ponía a escribir como un maniático, como si no hubiera nada alrededor" Me nació del alma decir "¿Y usted cómo sabe que no ERA un genio?" Como si no me hubiera oído, o más bien como si no hubiera la menor posibilidad de que yo estuviera en lo cierto, siguió hablando: me habló de patología, de doble personalidad, de delirio persecutorio, de imposibilidad de tener una vida social, integrarse a un grupo, y progresar académica y laboralmente. Yo pregunté "¿Puedo leer lo que escribía?" "No lo tengo yo, está en el hospital psiquiátrico" "¿Y no lo va a ir a buscar?" "No... Es una montaña así de cuadernos ¿Querés ir a buscarlos? Pero te tenés que ir hasta Vicente López" "¿De qué tratan?" dije, interesado. De pronto me había entusiasmado la idea de asomarme a la ventana de otra alma, pero no a retazos, como cuando me toca comprar la biblioteca de alguien que murió, sino sumergiéndome en el Mar de sus palabras de medianoche... Pero la respuesta fue: "Es todo de física. Él creía que estaba descubriendo algo grande en el área de la física cuántica" Entonces me di cuenta que no, que no estoy dispuesto a irme hasta Vicente López a cargar una parva de cuadernos para los que no tengo lugar y que hablan de cosas que no voy a entender y que en el fondo no me importan. Había tenido la esperanza de que fuera poesía; de rescatar de la trituradora la obra de un poeta interesante; para ser sincero, la había re-flashado que me iba a tocar ser el salvador de un Poeta maravilloso y secreto, olvidado por el mundo después de una vida entera de mutua incomprensión. Mientras oía hablar a la señora, había flashado un encuentro personal con otro Poeta a través del abismo que llamamos la Muerte, una conversación con él en el puente de sus cuadernos trasnochados, de su tinta deshilachada, de sus palabras que el mundo no había querido oír. Pero no: lo que hay en esos cuadernos no es Poesía, sino física; no es Palabra, sino fórmulas y números. No son para mí esos cuadernos. Y aunque sea triste, parece que si no son para mí, no serán para nadie, y que pronto rodarán en el carro de un cartonero para llegar a un depósito y ser triturados entre toneladas de "blanco" o de "diario". Y mientras más pienso en ello, mientras más soy consciente de ese destino que no puedo evitar, tampoco puedo evitar creer que ese hombre sí era el genio que creía ser, y que esos cuadernos contienen la revelación de un secreto que sólo él ha descubierto ¿Y quién me convencerá de lo contrario? La señora me contaba que en la facultad de ingeniería sacaba todo 10, pero no había aceptado un cargo de ayudante de cátedra por miedo al empujón ineludible hacia la interacción social que eso significaba. Me contaba eso; pero me contaba también que todos sus compañeros de cuarto en el hospital psiquiátrico lloraban su muerte desconsolados. Hice un último intento por convencerla de que rescate y guarde los cuadernos, hasta que los vea alguien que sí los pueda entender. Pero me respondió que en este momento de su vida necesita dejar atrás lo pasado y mirar hacia el futuro, y contra eso no se puede discutir. No lo lamento del todo: a veces creo que los secretos que la física intenta develar es mejor que permanezcan secretos. Pero también estaré convencido, hasta el fin de mis días, de que uno de tales secretos, (¿por qué no el más importante y peligroso?) habita esos cuadernos que pronto serán pulpa y callarán, para siempre, la memoria de su inspirado descubridor.

El librero sabe que, entre las hojas de algún libro, lo esperan la Magia y la Belleza... Lo que no sabe es con qué voz h...
04/08/2021

El librero sabe que, entre las hojas de algún libro, lo esperan la Magia y la Belleza... Lo que no sabe es con qué voz hablará la Magia, qué máscara vestirá la Belleza, ni entre las hojas de qué libro ocurrirá el milagro... Puede ser una carta de amor escrita hace noventa años, un trébol de cuatro hojas recogido en otra vida, un señalador hecho en papiro egipcio, o algo que forma parte del mismo libro... Mientras le sacaba fotos para publicarlo a la venta, me quedé hechizado por esta ilustración de la guarda del libro "Leyendas Argentinas" de Editorial Sigmar...

15/07/2021

Pocos días después de inaugurar mi librería apareció un personaje que siempre tendrá un lugar de honor en mi memoria. Fue a la hora de la siesta, un día de media semana, bastante cálido para ser invierno. La puerta se abrió, y entró un tipo no muy alto, delgado, calvo y de bigotes, cuyo estilo de moverse, oblicuo y cadencioso, recordaba a la Pantera Rosa. Amable, con muy buena onda, me dijo que estaban buscando textos sobre vida extraterrestre. "Momento" me vas a decir. "Ahí hay un error de tipeo o de conjugación. Es él estaba, no él estaban" "De acuerdo" te diré yo. Pero no hay error: él dijo que estabaN, no que estaba. Él (o ellos) iba(n) y venía(n), se alejaba(n) uno o dos pasos del mostrador y volvía(n) a acercarse a él, abría(n) una carpeta con recortes de diarios y me mostraba(n), diciendo: "Estamos trabajando en seguridad planetaria, estamos haciendo una tesis, estamos en la Biblioteca del Congreso consultando material, nos escapamos un rato, pero enseguida tenemos que volver" Ese rato que se habían escapado duró una, dos, tres horas. Yo le daba charla, me mostraba interesado. Él (no es que yo no quisiera creerle, pero mi percepción era que estaba hablando con una sola persona) me hablaba con soltura de la seguridad planetaria; y el gran peligro de ser invadidos, cuyas evidencias me mostraba, no lo tomaba a la ligera, pero sí con la serenidad de un sabio. Yo mismo asentía con seriedad a cada cosa que decía, pero no me estaba burlando de él. Tampoco estaba "jugando su juego". Si del mundo de lo "raro" hay algo en lo que no creo y que no me interesa, eso son los extraterrestres, del pasado del presente y del futuro. Pero este tipo era demasiado copado. Lo que estaba bueno, para vivir ese momento, no sé si era creerle, pero sí dejarse llevar. Tenía tan buena onda que dijera lo que dijera, estuviera chapa o no, creyera ser uno o dos o cinco o un ejército de almas protegiendo el mundo de la avanzada de los aliens, daba gusto hablar con él. De pronto volvía a decir (y perdí la cuenta de cuántas veces lo dijo) "Estamos haciendo una tesis, estamos trabajando en seguridad planetaria" y volvía a abrir la carpeta y a mostrarme recortes, y de pronto se ponía a mirar otros libros y hablaba de cualquier otra cosa, elogiaba a Perón, guardaba un súbito silencio, señalaba a San Martín en la tapa de un libro y decía: "Aunque EL HOMBRE es éste" y yo asentía con profundo acuerdo. Y así transcurrió una hora, o dos, o tres. Al fin decidió (o decidieron) que era hora de volver a su investigación, me dejó reservado un libro sobre cómo jugar bien al tenis, prometió pasar por él, y se fue.

Nunca lo volví a ver. Y la verdad, me hubiera gustado que vuelva, él y sus amigos, o colegas, o camaradas de armas en la lucha contra los invasores del espacio. He tenido más de un cliente con los pitufos dando vueltas fuera de la aldea y, por lo general, no es agradable. Pero el especialista en seguridad planetaria era una de las personas más agradables que conocí. Flotaba a su alrededor un aura de paz. Hace un rato, en cambio, entró un tipo que no tiene pitufos en la aldea, ni jugadores en el área, ni los patitos en fila, y ladró durante un rato su paranoia invasiva, de la que no vale la pena hablar. Quizá este loco mala onda me hizo extrañar a aquel loco buena onda y recordé que hace tiempo quiero rescatar las anécdotas perdidas de la librería. Esta es la primera, y una de las más entrañables, de todas ellas. Hoy quiero brindar a la salud del especialista en Seguridad Planetaria, y (cómo dejarlos de lado) sus ilustres compañeros.

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