14/05/2026
1958, LIBRERÍA SANTA FE, ANTES DE FUNDAR LIBRERÍA NORTE: Héctor Yanover posa con una vidriera temática dedicada íntegramente a Van Gogh en una noche de los años ‘50, en ese Buenos Aires de puños, pistolas, escritores exiliados o radicados por varios años en nuestro país (Rafael Alberti, que vivía muy cerca de nuestra ubicación actual; Gombrowicz, cultor de los cafés del Bajo y ya célebre entre un puñado de jóvenes escritores; Virgilio Piñera, en funciones diplomáticas, son solo algunos de los nombres que se nos vienen a la mente), psicoanálisis y modernización cultural incipiente, cuando era un poeta y librero que aún no había viajado a Francia pero había escrito sobre la habitación del pintor neerlandés unos versos memorables, recuperados recientemente en una antología editada por Fadel & Fadel, que dicen:
I
¿Qué puede Vincent contra nosotros la vida,
y que puede la muerte que burlamos
hasta desconsolarla?
Mas cuando ella llora,
y por no verla llorar,
nos pegamos un tiro ese momento.
Tan solo que luego tu dormitorio en Arlès, Vincent,
que es mi coraza,
quedará solo como un cuadro,
como una foto,
como un recuerdo.
Yo lo amo más que a la noche estrellada, y aún más que a las barquitas de Saintes-Maries.
En esta pieza se inventa el sueño de la noche
y se enlaza la huida de las barcas por los cuernos,
hasta que derraman estrellas como tizones
y flores como heridas.
El poema completo lo pueden encontrar en el libro que está en la segunda imagen. Según nos cuentan, finalmente Héctor Yánover tuvo su librería (la que ustedes visitan a diario) y viajó a Francia, en donde conoció la habitación de Van Gogh en Arlès, pero eso fue ya en otra década y es otra historia que quedará para otra instantánea de libreros congelada en el tiempo.