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LOM Ediciones, año 2014. Traducción de Alejandro Ariel González. Estado: Nuevo. Tamaño 21,5 x 14 x 1 cm. Peso: 265 gramo...
04/07/2024

LOM Ediciones, año 2014. Traducción de Alejandro Ariel González. Estado: Nuevo. Tamaño 21,5 x 14 x 1 cm. Peso: 265 gramos. 154 páginas

La presente edición incluye los siguientes relatos de Leonid Andréiev (Rusia, 1871-1919): "El gobernador", "Mutismo" y "Judas Iscariote". El autor apoyó fervientemente el advenimiento de la revolución de 1917, pero pronto se desengañó y eligió exiliarse en Finlandia. Frente al realismo de Máximo Gorki, su descubridor y amigo, opuso un estilo expresionista y simbólico, aunque cargado con la realidad social de su tiempo.

"El gobernador", por miedo, da la orden de masacrar a una multitud hambrienta. Ese gesto determina su propia muerte. En "Mutismo", una joven se encierra sin querer decir nada, y muriendo sin develar su secreto deja a su padre obsesionado con ese silencio ensordecedor. "Judas Iscariote" es un hombre extraño, con el alma desgarrada por un conflicto sin fin: quiere ser amado y admirado, y haciéndose pasar por un hombre superior a los demás, deviene en un hombre feo, embustero, desagradable, codicioso, embustero.

Editorial Alpha Decay, año 2019. Textos reunidos y presentados por Françoise Schwab, con contribuciones de Jean Marie Br...
13/06/2024

Editorial Alpha Decay, año 2019. Textos reunidos y presentados por Françoise Schwab, con contribuciones de Jean Marie Brohm y Jean Francois Rey. Traducción de Juan Gabriel López Guix. Estado: Nuevo. Tamaño 20,5 x 12,5 x 2 cm. Peso: 465
gramos. 364 páginas

El objetivo de este libro es dar a conocer los textos del filósofo sobre lo absoluto del crimen hitleriano. A sus ojos, el genocidio n**i constituye una singularidad total en la Historia: un crimen internacional, pero cometido por una sola nación; un crimen contra la humanidad, pero dirigido selectivamente contra un solo pueblo. Es inexpiable, porque ningún castigo podrá ser nunca proporcional a semejante crimen.

Vladimir Jankélévitch no escribió ninguna obra política, pero toda su obra moral lleva en esa dirección en la medida en que no cesa de explorar el vínculo ontológico con los otros. No cesa de tomar partido, y a menudo de forma vehemente, en el debate de los hombres. Y en ese hombre que sufrió en extremo el dolor de las víctimas es en quien debemos pensar leyendo el material aquí propuesto.

En el libro que presentamos, los textos sobre la Resistencia ocupan el primer lugar. La Resistencia histórica se sitúa entre la resistencia a un orden humano espontáneamente bárbaro y la utopía de otro orden cuyos términos están por reinventar. ¿No es ésa la condición misma de la idea de resistencia, es decir, del honor del hombre, de la idea de humanidad?

En unos textos apasionados, el autor carga también contra la voluntad exterminadora, contra el olvido, y proporciona las razones filosóficas y jurídicas de sus tomas de posición.

INDICE

Advertencia
Prólogo

1. LA RESISTENCIA
Introducción
-«Algunos camaradas», Bulletin du service central des déportés israélites, 12, 1947
-«El papel activo del testigo», Évidences, 1950
-La Resistencia tiene algo que decir
-Carta de conmemoración de la matanza de junio de 1942, en el Mont-Valérien
-Homenaje a la Resistencia. Discurso pronunciado el 22 de noviembre con motivo del vigésimo aniversario de la UJRE (1943-1963) en el VII Congreso Nacional, 22-24 de noviembre de 1963
-Homenaje a la Resistencia universitaria. Discurso pronunciado en la UNESCO bajo el patrocinio de la UFU, el 28 de noviembre de 1964, con motivo del vigésimo aniversario de la Liberación
-Carta de Vladimir Jankélévitch dirigida a unos padres cuyo hijo fue fusilado
-Dosier Cuzin
-Discurso pronunciado con motivo de la inauguración de la sala François Cuzin (1914-Mont-Valérien, 1944), La Sorbona, 8 de agosto de 1971 (manuscrito)
-Homenaje a Jacques Decour (1912,-Mont-Valérien, 1944), 1976 (manuscrito)
-Homenaje al padre Roger Braun (manuscrito no fechado)
-Discurso para la Asociación Nacional de Antiguas Deportadas e Internadas de la Resistencia (ADIR), La Sorbona, 1981 .

2. FRENTE AL ANTISEMITISMO, EL RACISMO Y EL TOTALITARISMO
Introducción
-Nota sobre el antisemitismo de Heidegger
-"Psicoanálisis del antisemitismo", en Le Mensonge raciste. Ses origines, sa nature, ses méfaits
-"El mito de la juventud", artículo publicado sin firma en Fraternité, órgano del Movimiento Nacional contra el Racismo, 16 de octubre de 1944
-"El antisemitismo no es un racismo", conferencia pronunciada por Vladimir Jankélévitch en la comisión científica del II Congreso Internacional de Profilaxis Criminal. Texto publicado en «La prophylaxie du génocide», Etudes interlationales de psychosociologie criminelle, 11-13, julio de 1967
-Discurso pronunciado en el coloquio de la UNESCO organizado contra la prescripción de los crímenes de guerra, 1971
-Del antisemitismo», Information juive, julio de 1975
-"Tras la muerte de Martin Heidegger. Hacen falta filósofos", Paradoxe, junio-julio 1976
-"La juventud tiene que tomar conciencia", Cahiers Bernard Lazare, 74-75, febrero-marzo de 1979-

3. EL OLVIDO PROHIBIDO
Introducción
-«Lo imprescriptible», Le Monde, 3-4 de enero de 1965
-«El olvido prohibido», Le Nouvel Observateur;25 de marzo de 1965
-«Beate Klarsfeld o la gran oportunidad del perdón», Combat, 6 de abril de 1971
-«Las memorias de un verdugo», Combat, 29 de mayo de 1972
-Cartas escritas en el marco de la protesta contra la liberación de Paul Touvier «Trece movimientos de resistencia...», mensaje. Combat, 19 de junio de 1972
-«Touvier: un favor más que una gracia», L'Arche, 1972
-«No, no tiraremos el velo», Châteaubriant. Journal de l'Association nationale des familles de fusillés et massacrés de la Résistance française, octubre-noviembre de 1972
-«Hace treinta años del gueto de Varsovia. Los mu***os nos necesitan», Information juive, 1973
-«¡Señor Brandt, libere a Beate!», Combat, 22 de abril de 1974
-«Todo eso lo sabíamos, pero...», artículo sobre el Memorial de la déportation des Juifs de France de Serge Klarsfeld, Le Nouvel Observateur, 22 de mayo de 1978
-«Contra el olvido», Châteaubriant. Journal de l'Association nationale des familles de fusillés et massacres de la Résistance française, junio-agosto de 1978
-«Lo humano no es el olvido sino la memoria, la vigilancia y la fidelidad...», La Presse nouvelle hebdomadaire, 15 de junio de 1979
-«El in****no y el delirio de Auschwitz», Le Monde, 7 de marzo de 1980, a propósito del libro de Vladimir Pozner, Descente aux enfers
-Prólogo a la reedición de Jeux de la mort et de l'espoir, de Henry Bulawko, París, Recherches, 1980 (nueva edición revisada)

4. ISRAEL: FIDELIDADES
Introducción
-«La laicización de la teocracia israelí es una fatalidad ineludible», Amitiés France-Israel, noviembre de 1963
-«Una invariable amistad», Perspectives France-Israel, abril de 1969 (manuscrito)
-«Israel vivirá», Information juive, 234, octubre de 1973
-«Israel es la conciencia del mundo actual», Le Livre de la Fidélité Association France-Israél
-«Una perversión del espíritu», Information juive, 256, noviembre de 1975
-Carta dirigida a Jean-Paul Sartre, 10 de mayo de 1978
-Mensaje, Le Livre de la Fidélité, 1979 (manuscrito)
-«Un manifestante por Beirut», Liberation, 15 de junio de 1982
-«El llamamiento que firmé por la paz en el Líbano», Le Monde, 9 de julio de 1982
-Carta dirigida a François George, 10 de julio de 1982
-«La verdad es sangrienta», Traces, septiembre de 1982
-«Celebro en mi corazón el ###V aniversario de la independencia de Israel», Le Livre de la Fidélité, 1983 (manuscrito)

5. ¿HAY QUE PERDONAR?
Introducción
-"Introducción al tema del perdón", La conscience juive fce à l'histoire: le pardon, V Colloque des intellectuels juifs (1963), París, PUF, 1965
-"Dificultades del perdón", La Vie spirituelle, 619, marzo-abril de 1977
-Discurso de clausura de una mesa redonda sobre "El mesianismo judío y los fines de la historia", IV Coloquio de los Intelectuales Judíos de Lengua Francesa, La Conscience juive face à l'histoire: le pardon, París, PUF, 1965

Epílogo
Referencias bibliográficas
Bibliografía
Notas

Fondo de Cultura Económica, 2011. Estado: Nuevo. Tamaño 21 x 12 x 1 cm. Peso: 140 gramos. 96 páginasÓscar Hahn (Chile, 1...
11/06/2024

Fondo de Cultura Económica, 2011. Estado: Nuevo. Tamaño 21 x 12 x 1 cm. Peso: 140 gramos. 96 páginas

Óscar Hahn (Chile, 1938), junto a otros poetas como Enrique Lihn, Nicanor Parra y Jorge Teillier, revolucionaron, cada uno con su estilo, la poesía chilena durante la década del 60.

En esos años, Hahn comenzó a desarrollar un estilo poético caracterizado por una profunda reflexión sobre la vida y la muerte, la naturaleza y la identidad chilena.

Debió exiliarse en Estados Unidos a partir de 1973, tras el golpe de Estado en Chile, y este hecho tuvo un gran impacto en su literatura. En su poesía puede apreciarse una
clara influencia de su experiencia como exiliado y su lucha por mantener su identidad cultural y lingüística en un país extraño. Temas como la nostalgia, la pérdida y la
búsqueda de un hogar se reflejan con intensidad en sus obras.

A pesar de que regresó a Chile en 1997, su exilio sigue siendo una parte fundamental de su vida y obra, y ha dejado una huella indeleble en la literatura chilena.

Además de su obra poética, Hahn se ha desarrollado como crítico literario y profesor universitario.

EL INTRUSO
Alguien va a entrar
una noche en tu habitación
Alguien va a entrar
sin llamar a la puerta
Y por más
que le pongas llave por dentro
por más
que asegures la ventana
con clavos
aquello que tanto temes
va a entrar en tu habitación
Y lo escucharás avanzar
paso a paso hacia ti
y sentirás su aliento
cada vez más frío
cada vez más cerca
y será el jadeo
de tu propia respiración

INDICE
Cosas que se escuchan
Sala de conciertos
Mutantes
Arqueología del quinto milenio
Cosmonautas
Campamento de verano
Auto sacramental
Nueva York hora cero
Escala cromática
Work in progress
Maniquí
Aparición
Los días que royendo están los años
Lo innombrable
Parque de entretenciones
Acuario
Summa Theologica
El cazador de almas
La primera oscuridad
Cajones
Posmodernos
La memoria de los espejos
El incendio
Reencuentro
Película muda
El intruso
Paseo nocturno
Hechizo
Inquisidores
Designios
Reflejos en el asfalto mojado
Los cuadros cubistas
Circus
Prójimos
La ley
Cóctel
El pasajero de la lluvia
Revelación
Movimiento sísmico
Plegaria al dios de la quietud
Hormiguero
Enemigos
La música

Fondo de Cultura Económica, año 2019. Estado: Nuevo. Tamaño 23 x 17 x 2 cm. Peso: 615 gramos. 354 páginasEste libro es u...
23/05/2024

Fondo de Cultura Económica, año 2019. Estado: Nuevo. Tamaño 23 x 17 x 2 cm. Peso: 615 gramos. 354 páginas

Este libro es un manual de edición: tiene explicaciones, ejemplos, análisis de problemas, recomendaciones de actuación y modelos de documentos que ayudan a gestionar de manera profesional el proceso por el cual un conjunto de ideas se convierte en un archivo digital listo para enviar a la imprenta o para ser transformado en una publicación electrónica. Pone énfasis en lo más sustantivo de la tarea, que es lo que menos se modifica con los cambios tecnológicos y lo más demandante en términos de formación y de práctica sostenida: la posibilidad de reconocer la calidad, de crear colecciones -interesantes, potentes y sustentables- de imaginar los libros en manos de sus lectores, de entender el sentido de
los procedimientos, de organizar equipos de trabajo que aúnen creatividad y eficiencia, de agregar valor genuino en cada etapa del proceso, de analizar situaciones problemáticas de manera más global y sistémica, y de flexibilizar la mirada para adaptarse a los cambios y proyectar nuevos futuros.

El trabajo del editor está aquí enmarcado en distintos contextos: las editoriales, por supuesto, pequeñas o grandes, pero también las universidades, los organismos del Estado, los museos y otras instituciones culturales, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas que no tienen la edición como objetivo principal. El paisaje de la edición es amplio y variado, y es posible instalar criterios editoriales en espacios organizados bajo otras lógicas,
de modo de asegurar la calidad y pertinencia de las publicaciones y su llegada al público previsto.

El proceso de edición puede entenderse como una tarea en la que se agrega valor al original de un autor, pero en muchos proyectos, a los que este libro dedica un espacio sustantivo, es un proceso de creación de publicaciones a partir de un conjunto de ideas, intenciones, propósitos. No todos los libros, además, son novelas ni todos los autores son escritores, y este manual procura detenerse especialmente en los campos de la edición menos abordados en términos bibliográficos, pero que, paradójicamente, tienen un altísimo peso en el total de publicaciones.

De todas las etapas de ese proceso, este libro se detiene especialmente en aquellas a cargo del editor: la creación de libros y colecciones, la organización del proceso de edición, la conformación de equipos para proyectos específicos, la selección o el encargo de originales, y el trabajo sobre esos originales (un proceso al que, a falta de mejor denominación en español, llamo editing). Si bien la mayoría de los temas tratados se aplican a todo tipo de publicaciones, esta obra, como ya señalé, desarrolla más ampliamente aquellos referidos a libros de carácter no literario y, dentro de éstos, los que surgen de proyectos editoriales.

Aunque se enfoca en las tareas del editor, este manual no se dirige sólo a los editores ya en activo, ya en formación: su mirada global del proceso de edición puede ser útil a todos los profesionales que se desempeñan en algunas de las etapas de éste, como diseñadores gráficos y correctores, y, más ampliamente, a los que ocupan otras posiciones en la cadena de valor del libro, desde los que velan por las finanzas editoriales hasta los libreros. Los autores -los que ya han publicado y los que aspiran a hacerlo- también encontrarán aquí información de interés acerca de los procesos en los que son o serán participes. Los artistas visuales que trabajan el libro como objeto físico podrán aprovechar el acopio de referencias a formas del libro no convencionales, mientras que los investigadores en el campo de la cultura escrita y la edición hallarán descripciones de procedimientos y aspectos de la actividad que habitualmente no salen a la luz. Los docentes y bibliotecarios, por su parte, podrán encontrar ideas para incorporar a las actividades que realizan cotidianamente como mediadores de lectura.

El libro está organizado en dos partes. La primera, "Exploraciones", ubica al lector en el mundo de la edición y en la larga historia del libro, además de situar la creación de colecciones en el contexto de la actividad editorial más amplia. También ayuda a desarrollar una mirada específicamente editorial: de allí la propuesta de explorar librerías, bibliotecas y libros, de observar atentamente escenas de lectura, de analizar contextos de trabajo editorial y de tomar ideas de libros ya publicados. Las extensas referencias a formas históricas del libro y a libros de otras áreas culturales tiene, además del objetivo claro de ampliar la mirada y aprender de las diferencias, el propósito de trabajar cuestiones clave que necesitan una toma de distancia, como la relación entre contenido y soporte, entre formato y tipo de texto, y entre diversidad del material y presentación en un mismo objeto, todas ellas reactivadas con la
edición electrónica.

La segunda parte, "El proceso de edición", recorre las etapas que suceden desde que surgen las primeras ideas del proyecto hasta que se obtiene el archivo digital de la publicación: describe con minucia las tareas, analiza situaciones problemáticas, advierte acerca de cuestiones que necesitan una mirada especialmente atenta, sugiere alternativas y, en "Herramientas" , incluye documentos para el seguimiento del proceso, listas de verificación y recordatorios de los puntos más importantes. Lejos de ser un recetario de lo que debe hacerse, ayuda a formar un criterio para organizar procesos y equipos, y para evaluar e intervenir en las situaciones conflictivas que cualquier proceso editorial trae
aparejadas.

INDICE
Nota del editor
Presentación
PARTE I, EXPLORACIONES
I- De qué hablamos cuando hablamos de libros?
II- Editores y editoriales
III- Las formas del libro
IV- Las partes de un libro
V- La bibliodiversidad
PARTE II, EL PROCESO DE EDICION
VI- Las etapas del proceso de edición
VII- La preedición
VIII- La obtención de los originales y su aprobación
IX- El editing y la corrección de estilo.
X- La puesta en página, la corrección de pruebas y el cierre de la edición
Final
Bibliografía recomendada

Fondo de Cultura Económica, año 2017. Traducción de Jorge Ferreiro Santana. Estado: Nuevo. Tamaño 17 x 11 x 1.3 cm. Peso...
21/05/2024

Fondo de Cultura Económica, año 2017. Traducción de Jorge Ferreiro Santana. Estado: Nuevo. Tamaño 17 x 11 x 1.3 cm. Peso: 265 gramos. 250 páginas

Para tener un ejemplo de meditación soñadora que construye un mundo ahondando las impresiones de soledad de un soñador, tratemos de sorprender las dudas del alma nocturna junto con los atractivos cósmicos de la noche. Veamos cómo la soledad organiza en la noche el mundo de la noche, cómo un ser negro se anima en nosotros cuando, en nosotros, la noche cobra conciencia de sí. Así tendremos un primer esbozo de la homografía entre la soledad humana y el cosmos de un desierto.

Iré, entonces, a meditar esta noche a mi terraza, iré a ver actuar a la noche, me entregaré por entero a sus formas envolventes, a sus velos, a la insidiosa materia que colma todos los ángulos. Trataré de sentir una a una las horas de este otoño, esas horas activas para madurar el fruto, pero que pierden poco a poco la fuerza de defender las hojas que abandonan el árbol. Entonces, esas horas son vida y muerte, juntas.

¿Es una hoja que cae en la noche un recuerdo que busca el olvido? Querer el olvido es la manera más aguda de acordarse. ¿Es en verdad un leve sufrimiento que se desprende como hoja marchita la prueba de que el corazón se calma? Al nivel del tilo que acaricia la terraza, cerca del murmullo de sus ramas, olvido mi tarea humana y los cuidados del día: siento formularse en mí la meditación olvidadiza, una meditación que deja invadir los objetos por la bruma, que en la noche se desinteresa de sus ejemplos. ¿Soy feliz de ver simplificarse el universo? ¿Soy feliz de estar menos cerca de mis imágenes, más aislado por una visión borrosa, más solo? ¿Soy feliz de estar solo en el otoño de mi vida?... La soledad en el mundo es al punto una vejez por edad.

Así en la paz, a toda edad, aparece muy regularmente una referencia al pasado, que hace viejo al ser más joven. Comienza entonces un diálogo sordo de voces apagadas entre la tranquilidad y la soledad. ¿Es tanta tranquilidad en la noche deleite sentido de ser o seguridad meditada de ser? ¿Es esta noche un aire que levanta o un aire que respira? Todo respira en mí y fuera de mí. Un ritmo en que participo arrastra a este universo en paz. La luna de hoy tiene una luz de antaño. La luz nocturna de una noche tranquila posee volumen y duración. También la sombra. La noche protege con su soledad los arbustos y los árboles. Una unidad, un equilibrio se posan sobre la ciudad dormida. La luz suave y la noche, mezcladas, reconciliadas, velan sobre el jardín que sueña.

Creeré entonces esta noche en el reposo de las cosas en la sombra. Daré mi dicha y mi paz, daré mi renuncia a este universo simple y tranquilo. Pero, mientras sueño tan dulcemente, algunos soplos despiertan una pena dormida. Mi alma filosofal quiere trasmutar el universo. ¿Voy a dudar con mi pena, como corazón cartesiano, dando a un lamento perdido un sentido universal? ¡Oh corazón, defiende tu paz! ¡Oh noche, defiende tu certidumbre!

Pero, ¿dónde actúa entonces esa duda que acaba de surgir? ¿De dónde sale esa voz que, desde el fondo de la noche, murmura suavemente: "Para todo este universo, no eres sino un extraño"? Vamos, ¿es acaso un programa muy grande asociarse
simplemente a la noche invasora, igualar lentamente las tinieblas de su ser con las tinieblas de la noche, aprender a ignorar, a ignorarse, olvidar un poco mejor antiguas p***s, muy antiguas p***s en un mundo que olvida sus formas y sus colores? No ver sino lo negro, no hablar sino al silencio, ser una noche en la noche, ejercitarse para no pensar más en un mundo que no piensa es sin embargo la meditación cósmica de la noche calmada y calmante. Esa meditación debería unir fácilmente nuestro ser mínimo a un universo mínimo. Pero he aquí que yo dudo incluso por debajo del mínimo de duda, en una duda no formulada, en una duda inconsciente, material y filtrante que perturba una materia tranquila. La noche negra ya no es claramente negra. En mí, la soledad se agita. La noche te niega su soledad evidente y su presencia. Ya no es perfecta la homografía de la soledad humana y del cosmos nocturno. Vuelves a ser presa de una pena antigua, vuelves a la conciencia de tu soledad humana, de una soledad que quiere marcar con una huella imborrable a un ser que sabe cambiar. Creías soñar y te acuerdas. Estás solo. Estuviste solo. Estarás solo. Tu duración es la soledad. Tu soledad es tu muerte misma que dura en tu vida y bajo tu vida.

Entonces, sé filósofo, sé estoico. Y vuelve a empezar tu meditación diciéndote a la manera de tu maestro, a mi manera schopenhaueriana: "La noche es mi soledad, la noche es mi voluntad de soledad". También ella es representación y voluntad, mi voluntad nocturna. Proyectando sus p***s sobre el mundo, el hombre disfruta al menos del gusto salobre de la proyección. Sé pues activo en el acto de tu nada. Sabe disminuir al mundo y a tu ser con intensidad. Comprende que la vida puede disminuir de ser aumentando de intensidad. La noche activa, la noche proyectada será entonces un poco de mi ser oscuro y profundo que ennegrecerá los árboles. Dos seres negros en la existencia negra: una misma nada que respira.

Pero esta sublevación es breve. El ser preso en las ondulaciones de la soledad dichosa y de la : soledad desdichada ve volverse todas sus "proyecciones". Todas las dichas, todos los ánimos sufren un choque en reciprocidad. Sí; este árbol, este tilo que se estremece está lleno de ramas, lleno de hojas aún vivas, ¡y ninguna es para ti! Para que una sola de sus hojas sea tuya, se necesitaría que la cortara y te la diera un ser humano. Todo don viene de un tú. El mundo entero no puede dar nada sin un tú. Los soplos de la noche pasan sobre ti. Estás solo, solo en la noche negra. Solo en la noche negra: frase de novela infantil, frase pobre, frase hecha, ¡y tan cierta!

¿No se relajará el alma romántica que hay en mí? Cuando las imágenes se apagan, ¡con qué facilidad se oye un mundo de murmullos! Esta noche tiene también voces carnales. ¿Cómo no oír en los jardines vecinos ese batir de alas, el amor de las aves nocturnas? ¿Puede el oído negar, como el ojo con un parpadeo, ese universo homogéneo del amor murmurado que reúne casi en la misma voz el lamento colérico y agudo de los gatos y el amor demasiado dulce y redondo de las palomas?

Pero un grito demasiado agudo basta para sacarnos de los sueños. De pronto se siente terror. No sé por qué, en mi memoria revive un poema de Supervielle:

Cimetière aérien, céleste poussière...
(Cementerio aéreo, polvo celestial...)

Con toda mi alma, lo traduzco a la imagen auditiva de mi noche. Ese negro cementerio es aéreo y móvil. En el aire negro, llenando el inhumano firmamento

Lorsque le vent vient du ciel
J'entends le piétinement
(Cuando el viento viene del cielo
escucho el pisoteo)

De la vie et de la mort qui troquent leurs prisonniers
Dans les carrefours errants.
(De vida y muerte que truecan a sus prisioneros
En encrucijadas errantes).

Qué importan entonces las brisas que soplan en este prolongado otoño. Qué importan los mil mensajes de una naturaleza en fiesta, el bello ejemplo de los frutos pesados, de las flores tardías. Para mí esta noche está vacía y muda. He perdido la patria de la dicha. Ya no soy sino una soledad para curar.

No hay en ello declaración sobre la naturaleza insensible e indiferente, puesto que no había sentimientos por confiar. La prueba de tu soledad viene en esta hora en que comulgas con la paz de las cosas en una noche apacible. Se sostiene en este instante sutil, cruel y claro como el absurdo -¡como una flecha!- en que la ondulación de la soledad dichosa y la soledad desdichada viene a concentrarse al punto de que condensas lo absurdo del dolor humano en una contradicción: la soledad dichosa es una soledad desdichada. El corazón más tranquilo ante la noche más indiferente viene de ahondar su abismo. Por una cosa de nada, a propósito de nada, en mi corazón en calma, la palabra pequeña de la soledad, esa sola palabra acaba de cambiar de humor. Son raras, ¡pero qué humanas!, las palabras cuya doble sensibilidad es tan clara, ¡cuyo "valor" es tan frágil!

Pero si esa contradicción que desencanta al ser se anuncia en sentido opuesto con el tono del ánimo, ¿por qué cobra otra vida: la soledad desdichada es una soledad dichosa? La desdicha tiene un sentido, una función, una nobleza. En cuanto la mediación dispone a la vez de la idealidad y de la imagen, en cuanto cambia de registro yendo de la convicción amarga a la convicción valiente, las contradicciones dan otras síntesis humanas.

¿No es esa fragilidad, esa trasmutación de los valores de la soledad prueba de que la soledad es el revelador fundamental del valor metafísico de toda sensibilidad humana? En todos los sentimientos, en todas las pasiones, en todas las voluntades, la pequeña palabra determina por sí misma ondulaciones sin fin. Tan comúnmente estudiada por los filósofos, la duda permanece mucho más exterior a nuestro ser que la impresión de soledad, de abandono y desconcierto. Si filosofar es, como creemos, mantenerse no sólo en estado de meditación permanente, sino además en estado de meditación primigenia, en todas las circunstancias psicológicas es necesario reintroducir la soledad inicial. Deslizar en todos nuestros sentimientos la alegría o el temor a la soledad es poner ese sentimiento en la oscilación de un ritmoanálisis. Mediante la conversión de la desesperanza en valor, mediante súbitos hastíos de felicidad, nace en el ser humano solitario una tonalidad de vida que sucesivamente se calma y se aviva, que irrita o regocija. A menudo ocultos por la vida social, esos ritmos trastornan el ser íntimo. Un metafísico debería descubrir sus resonancias profundas. Pero nuestros conocimientos metafísicos del ritmo son escasos y superficiales. Confundimos los ritmos vivos con las ondulaciones de humor. El ritmoanálisis, cuya función consiste en desembarazarnos de las agitaciones contingentes, nos devuelve, por ello mismo, a las alternativas de una vida verdaderamente dinámica. Mediante el ritmoanálisis Y gracias a los ritmos profundos bien restituidos, las ambivalencias, que el psicoanálisis caracteriza como inconsecuencias, pueden ser integradas y dominadas. Aparecen entonces los ambivalores, es decir, valores opuestos que dinamizan nuestro ser hacia sus dos bordes extremos, por el lado de la infelicidad y por el lado de las alegrías. La soledad es necesaria para desligarnos de los ritmos ocasionales. Poniéndonos frente a nosotros mismos, la soledad nos lleva a hablar con nosotros mismos, a vivir así una meditación ondulante que repercute por todas partes sus propias contradicciones y que intenta sin fin una síntesis dialéctica íntima. El filósofo se contradice mejor cuando está solo.

¿Es ése entonces tu mensaje de vida, oh pobre sueño hueco? ¿Es tu destino de filósofo encontrar tu claridad en tus contradicciones íntimas? ¿Estás condenado a definir tu ser por sus vacilaciones, sus oscilaciones y sus incertidumbres? ¿Debes buscar tu guía y tu consuelo entre las sombras de la noche?

Responderé con una página de Rilke.

A su drama "Ahora y en la hora de nuestra muerte", Rilke agregaba: "Y tú, levantas los ojos y me dices: 'Oh amigo mío, hombre del pueblo, no has cumplido tu palabra...En el primer cuaderno de "Achicoreas" me habías prometido luz y consuelo, y aquí nos 'pintas la noche y el sufrimiento'". Yo replico:

Hombre del pueblo, ¡oh amigo mío!, escucha esta pequeña historia. Dos almas solitarias se encuentran en el mundo. Una de ellas se lamenta e implora consuelo a la desconocida. Y la desconocida se inclina hacia ella murmura dulcemente: También para mí es de noche.

¿No es acaso un consuelo?

INDICE
Sumario
Nota de la edición en francés
PRIMERA PARTE, ARTES
I- Las ninfeas o las sorpresas de un amanecer de verano
II- Introducción a la Biblia de Chagall
III- Los orígenes de la luz
IV- El pintor atraído por los elementos
V- Simon Segal
VI- El escultor Henri de Waroquier: el hombre y su destino
VII- El cosmos del hierro
VIII- Un sueño de la materia
IX- La adivinación y la mirada en la obra de Marcoussis
X- Materia y mano
XI- Introducción a la dinámica del paisaje
XII- EI Tratado del buril de Albert Flocon
XIII- Castillos en el aire
SEGUNDA PARTE, LITERATURA
XIV- Serafita
XV- Las aventuras de Gordon Pym
XVI- La niñez de Rimbaud
XVII- La dialéctica dinámica del ensuefño mallarmeano
XVIII- Victor-Emile Michelet
XIX- Germen y razón en la poesía de Paul Eluard
XX- Una psicología del lenguaje literario: Jean Paulhan
XXI- El orden de las cosas
TERCERA PARTE, DIVAGACIONES
XXII- El espacio onírico
XXIII- La máscara
XXIV- El ensueño y la radio
XXV- Instante poético e instante metafísico
XXVI- Fragmento de un diario del hombre
Bibliografia

Fondo de Cultura Económica, año 2012. Traducción de Enrique Luis Revol y María Condor. Estado: Nuevo. Tamaño 21 x 14 x 1...
16/05/2024

Fondo de Cultura Económica, año 2012. Traducción de Enrique Luis Revol y María Condor. Estado: Nuevo. Tamaño 21 x 14 x 1.6 cm. Peso: 365 gramos. 288 páginas

No hay rito de fertilidad o estacional, por expresivo que sea, no hay drama bailado del sudeste asiático, por complejo que sea, que pueda compararse con la tragedia clásica griega en lo inagotable de su significado, su economía de medios y la autoridad personal de su invención. Se ha aducido de manera convincente que la tragedia griega, tal como ha llegado hasta nosotros, fue inventada por Esquilo y que representa uno de esos muy raros ejemplos de creación de un modo estético fundamental por un individuo de genio. Pero aunque no sea así en sentido estricto, e incluso si el drama esquiliano surge de un trasfondo múltiple de lenguaje épico, mitología pública y lamento lírico junto con el postulado ético-político de imperiosas cuestiones cívicas y personales como lo encontramos en Solón, ese drama constituye sin embargo un fenómeno único. Ninguna otra polis griega, ninguna otra cultura antigua han producido nada que se asemeje a la tragedia ática del siglo V. Lo que es más, ésta da cuerpo a una congruencia de energías filosóficas y poéticas tan específica que floreció sólo durante un periodo muy breve, unos setenta y cinco años o menos.

El libro es inequívoco en ese punto. Lo que yo debería haber dejado más claro es que, dentro del corpus de las tragedias griegas conservadas, las que manifiestan la "tragedia" en una forma absoluta, las que confieren a la palabra "tragedia" el rigor y el peso que pretendo dar a toda mi argumentación, son muy pocas. Lo que identifico como "tragedia" en sentido radical es la representación dramática o, dicho con más precisión, la plasmación dramática de una visión de la realidad en la que se asume que el hombre es un huésped inoportuno en el mundo. Las fuentes de este extrañamiento -el alemán Unheimlichkeit expresa el significado textual de "alguien a quien se echa fuera"- pueden ser diversas. Pueden ser las consecuencias literales o metafóricas de una "caída del hombre" o castigo primordial. Pueden estar situadas en alguna fatal ambición excesiva o automutilación inseparables de la naturaleza humana. En los casos más drásticos, el extrañamiento humano de un mundo hostil al hombre o la fatal intrusión en él pueden verse como la consecuencia de una malignidad y negación diabólica en la textura misma de las cosas (la enemistad de los dioses).

Pero la tragedia absoluta existe sólo donde se atribuye verdad intrínseca a la afirmación sofocleana de que "lo mejor es no haber nacido" o donde la suma del entendimiento de los destinos humanos se expresa en el quíntuple "nunca" de
Lear.

Las obras teatrales que transmiten esta metafísica de la desesperación incluirían Los siete contra Tebas, Edipo rey, Antígona, Hipólito y, de manera suprema, Las bacantes. No figurarían entre ellas los dramas de resolución positiva o de compensación heroica, como la Orestíada y Edipo en Colono (aunque el epílogo convierte esta última en un caso ambiguo). La tragedia absoluta, la imagen del hombre como no deseado en la vida, como alguien a quien "los dioses matan por diversión como los chiquillos crueles matan moscas" es casi insoportable para la razón y la sensibilidad humanas. De aquí que sean pocos los casos en los que se ha manifestado rigurosamente. Mi estudio debería haber mostrado más nítidamente esta clasificación y haber diferenciado de manera más meticulosa entre las implicaciones teológicas de la tragedia absoluta y la "atenuada".

Al final de La muerte de la tragedia expongo la opinión de que las obras de Beckett y de los "dramaturgos del absurdo" no cambiarán la conclusión de que la tragedia ha mu**to, de que el "drama trágico elevado" ya no es un género accesible de forma natural. Sigo estando convencido de que esto es así y de que los maestros del drama en nuestro siglo son Claudel, Montherlant y Brecht (Lorca por sus apuntes breves y líricos). Pero el debate debería haber sido más rico y yo debería haber tratado de mostrar cómo la poética minimalista de Beckett forma parte, a pesar de su carácter expresamente sombrío e incluso nihilista, de las esferas de la ironía y de la farsa lógica y semántica, y no de la esfera de la tragedia. Es como si las mejores obras de Beckett, de Ionesco, de Pinter, fueran sátiras de tragedias no escritas, como Los días felices es el epilogo satírico a algún lejano Prometeo. Si ha habido un autor trágico reciente en sentido genuino es probablemente Edward Bond. Pero tanto Bingo como sus variaciones sobre Lear son reflexiones literarias, casi académicas, sobre la naturaleza y el eclipse de las formas trágicas más que invenciones o reinvenciones
por derecho propio.

El tercer punto es el más importante. Es inherente al libro, aunque se expone de manera insuficiente y en ningún momento se aprovecha, la sugerencia de una separación radical entre la verdadera tragedia y la "tragedia" shakespeareana. He dicho que hay muy pocos escritores que hayan optado por dar forma dramática a una visión estrictamente negativa, desesperanzada, de la presencia del hombre en el mundo. Entre ellos están los trágicos griegos, Racine, Büchner y, en algunos aspectos, Strindberg. La misma visión anima Lear y Timón de Atenas. Las otras obras trágicas maduras de Shakespeare contienen unas fuertes y casi decisivas contracorrientes de reparación, de esplendor humano, de reconstrucción pública y comunal. Dinamarca bajo Fortimbrás, Escocia bajo Malcolm, serán reinos mejores en los que vivir, una mejora a la que contribuyen directamente las anteriores penalidades. Aunque devastadora, la catástrofe de Otelo es, finalmente, una cosa demasiado trivial, y su trivialidad, su carácter puramente contingente, se ve incrementada y al mismo tiempo sutilmente debilitada por la grandiosidad de la retórica. Como veía el doctor Johnson, la inclinación de Shakespeare no era innatamente trágica. Al ser tan abarcadora, tan receptiva a la pluralidad y simultaneidad de diversos órdenes de la experiencia -hasta en la casa de Atreo hay alguien celebrando un cumpleaños o contando chistes-, la visión shakespeareana es la de la tragicomedia. Solamente Lear y Timón de Atenas, un texto excéntrico y quizá truncado cuyas íntimas conexiones con Lear son evidentes pero difíciles de descifrar, constituyen una verdadera excepción.

Así pues, en una medida que fui incapaz de comprender con claridad cuando escribí este libro, los dramas de Shakespeare no son un renacimiento o una variante humanista del modelo trágico absoluto. Antes bien, son un rechazo de este modelo a la luz de unos criterios tragicómicos y "realistas". Es en Racine donde el ideal trágico tiene un papel decisivo, y con una fuerza rotunda. De este hallazgo podrían -tal vez deberían- seguirse ciertos juicios y preferencias más expuestas que cualesquiera que osara formular hace veinte años.

¿Puede Berenice continuar abrumada por la pesadumbre en el desnudo escenario de Racine o tendrá que llamar para que le traigan una silla, haciendo subir así a ese escenario la contingencia y las componendas del orden prosaico del mundo? Admito que, hoy, esta cuestión y las convenciones ejecutivas de las que surge cristalizan a mi parecer la verdad de la tragedia absoluta con una economía de medios, con una trascendencia de "negocio" teatral y orquestación verbal que van más allá de lo que encontramos en el ruidoso y pródigo escenario de Shakespeare. No hacen falta tempestades cósmicas ni bosques peregrinos para llegar al corazón de la desolación. Basta la ausencia de una silla.

Al final hay una "adultez", una inevitabilidad en los temas planteados por la Orestíada, por Antígona, por Las bacantes (una obra que pregunta explícitamente qué precio tienen que pagar el hombre y su ciudad por aventurarse a indagar, a
través del arte, en la existencia del hombre, en la totalidad de lo divino), por Berenice y por Fedra, que las ricas pero híbridas formas shakespeareanas raras veces imponen. Si esto es así, los enigmáticos pero inconfundibles lazos entre Lear y Edipo en Colono y la sustancia antigua de Timón de Atenas no serían accidentales. Es posible que la distinción esencial sea la que trazó Wittgenstein en una nota fechada en 1950 entre los "apuntes diseminados, pródigamente producidos, de uno (Shakespeare) que puede, por así decirlo, permitírselo todo", y ese otro ideal de arte que es contención, abnegación y totalidad. Pero ahí hay otro libro.

INDICE
Prefacio
I- Estamos entrando en un terreno amplio y difícil...
II- La palabra tragedia entró en la lengua inglesa...
III- En el Ensayo sobre la poesía dramática...
IV- Hasta aquí nos hemos ocupado de la tradición...
V- El hechizo de Shakespeare también fue eficaz...
VI- Hay en todo movimiento literario una parte de rebelión.
VII- Todas las obras que hemos considerado hasta ahora...
VIII- El ideal de la tragedia en la tradición clásica...
IX- Ibsen y Chéjov fueron revolucionarios...
X- Quiero poner fin a este ensayo con una nota de recuerdo...

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