11/12/2024
Esto será breve porque este año se nos hizo eterno: Ocio se fue en fade. Un fade out lento pero constante que empezó con la mudanza de todos los libros de la casita de Loyola y que está culminando con la devolución de casi todas las consignaciones (todavía quedan algunas). En el medio, bueno, los malabares, el movimiento de cada día, las planillas, las cajas, la vida.
En un principio quisimos creer que íbamos a poder sostenerla para, en algún momento, reencausarla, pero la cancha se nos puso muy difícil, implicaba mucho más esfuerzo y tiempo que no tenemos, atentando contra nuestra idea de no vivir para trabajar. Porque Ocio fue varias cosas pero también eso: un trabajo. Un trabajo que nos encantó pensar y sostener y querer y compartir, y este año estaba siendo una carga que nos desbordaba.
Empezamos con una bicicleta dando vueltas por toda la ciudad, ocupamos un espacio, hicimos charlas, les mandamos el Tuqui, y fuimos dejando una huella en cada libro: el sellito de Ocio quedará dando vueltas con las vueltas que den esos libros que se llevaron, que viajaron, que se ganaron, porqué no. Nos gusta imaginar que cualquier día alguien abre un libro y ve la tinta estampada en la hoja de cortesía.
También, como parte de la ida en fade, entre tanto, mucho de lo nuestro fue a parar a , una librería que nos empujó, nos ayudó, nos dio una mano cada vez que hizo falta: una buena cantidad de nuestros libros y también uno de nosotros, que ya está sumando su ociosidad entre lo malisioso. Por lo demás, estamos viendo qué forma toman La Ceremonia del Ocio, los perfiles en redes, si es que toman alguna.
Fueron poco más de cuatro años de un proyecto que nos dejó la certeza de los errores pero también de muchos aciertos: nuevos amigos, amores y mucho para leer. Aprovechamos el cierre del año para cerrar un ciclo. No sabemos cómo continuará esto pero no somos ansiosos: aprendimos que la literatura sabe esperar.
Desde donde estemos, seguiremos agitando la bandera del Ocio.
A todos y cada uno, gracias por acompañarnos, por bancar, por empujar. El ocio siempre es mejor con otros y ustedes lo entendieron desde el primer día.
Gracias,
gracias,
gracias.
Ahora y siempre.