19/03/2026
LUCHA NOMA...
Por: Juan José Briceño Ramos.
Millones de casos son ejemplos de lucha perseverante para salir adelante. Muchas personas huérfanas de apoyo moral en lo maternal y paternal, o de falta de ayuda económica, hasta de desprecio social por ser pobre, no dejaron de luchar con ganas para superar sus carencias. Porque sobresalia en éstos individuos su indubitable capacidad para caminar por el sendero que los llevaría al exito. Sabían que los sacaría de sus dificultades, de sus insuficiencias, o de sus aparentes incapacidades para alcanzar sus objetivos, lo que les permitiría llegar o asomarse a la gloria. Siempre fue el trabajo insistente el primer impulsor, desarrollado a traves de sus emprendimientos en los negocios, o fruto de sus estudios realizados por vocación e interes en ser excelentes, o medianamente capaces, para surgir en este mundo competitivo. Mucho de bueno existe para no quedarse tirado en la monotonía, o en la corriente muy común del conformismo. Somos testigos frecuentes de éstos casos extraordinarios, que animan nuestro desarrollo personal o familiar, que ejemplarizan meridiamente esté relato.
Sucedió así, que mi apreciado asistente Clemente, acusioso y autodenonimado investigador privado. Meticuloso y entrometido en asuntos para desenredar sin encargo alguno, de nadie o de nada. Sino, solo por su desprendído deseo incontrolable de descubrir la verdad, y de la curiosidad gratuita que tenía para indagar por su gusto. Fue él, quién me ánimo a conocer los entretelones incognitos, de las habladurías en mí entorno. Es verdad que el boicot para destronar funciones en el espacio laboral existe, pero no era mi interés gastarle importancia, pero mi amigo Clemente, a manera de entrenamiento, contribuia acertadamente en descubrir tales encudriñadas, y desbaratar aquellos ataques venenosos. Me comentó que estaba siguiendo por correspondencia la complicada carrera de la investigación privada, que sin lugar a dudas le encantaba. Ahora, por circunstancias de la vida lo deje de ver bastante tiempo. Había emprendido la organización de su propia Empresa de Vigilancia Privada, muy técnica y de gran envergadura a nivel nacional. Uno de sus hijos fue congresista (mi ahijado), otro, continuó la senda del padre, etc. Para mala suerte la muerte no tiene límites, a Clemente y a sus 2 hijos se los llevó el covid 19, desprendiendolos de esté mundo terrenal en distintos lugares, sin haberse contagiado entre ellos. ¿El covid habría tenido algo de genético?, o ¿el éxito tiene la única barrera que es la muerte?. Clemente salió solo de la extrema miseria, con la ayuda de su sagasidad, astucia, fe, y su innata vocación.
A Rigoberto, lo conocí luchando denodamente en construir su casa, en la ribera de un cerro, trabajaba y estudiaba su carrera profesional, que concluyó satisfactoriamente. Tenía una familia bastante numerosa, que amaba y defendía a rabiar, para que no le faltese lo esencial, vivienda, comida, vestido, y estudios. No dependía de nadie, él resolvía valientemente los problemas económicos de su casa. Muy orgulloso y altivo, sabía donde pisaba, que es lo que quería. Nunca se quejaba de nada, inteligente, y muy decidido. Fuimos muy amigos en el trabajo, y nos unía nuestro ideal político que irradiabamos sin medias tintas en las buenas lides. Los asuntos laborales nos alejaron por diversos rumbos. Volvimos a comunicarnos después de muchos años, que me contó que era residente italiano, la tierra de su abuelo. En esa nueva realidad había cimentado una nueva patria. Con los hijos casados, enraizados latinos, era muy difícil volver a su extrañable tierra. Éstos son solo dos ejemplos de los miles que existen de superación personal, para entender que las puertas del progreso a través del trabajo, están abiertas en el emprendimiento diverso, o en el profesionalismo empírico, técnico, o universitario.
Multifacetismo práctico que de una u otra manera con seguridad nos conducirá a lograr nuestros ideales terrenales.